Por Argoempresario.com
En un contexto de crisis económica, las carnicerías argentinas enfrentan uno de los desafíos más grandes de su historia reciente: el consumo de carne vacuna ha alcanzado niveles mínimos, marcando un hito de 110 años según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario. Con un consumo anual per cápita proyectado por debajo de los 45 kilos, mucho menos que el promedio histórico de 73 kilos, la población busca alternativas más accesibles como el pollo y el cerdo.
Renzo, un carnicero en Mataderos, explicó que los precios del cerdo han aumentado casi un 20% en semanas recientes, luego de ser una opción popular debido a su costo más bajo respecto a la carne vacuna. "Nos vemos nuevamente con dificultades. Intentamos mantener precios accesibles, pero la situación se complica", lamentó.

Esta situación ha llevado a un cambio en las preferencias de los consumidores, que ahora optan por el pollo debido a su mayor disponibilidad y costo relativamente más bajo en comparación con la carne roja. "Es cuestión de oferta y demanda. Cuando los precios de la carne suben, la gente busca alternativas más económicas", señaló Renzo.
Según analistas de mercado, la inflación sigue siendo un desafío significativo, afectando no solo a la carne sino también a otros alimentos básicos. La remuneración promedio del sector asalariado muestra una disminución en el poder adquisitivo, reflejando la dificultad para mantener el consumo de proteínas animales en niveles históricos.
En conclusión, las carnicerías argentinas enfrentan un panorama complejo con la disminución del consumo de carne vacuna y los incrementos de precios en otras opciones como el cerdo. La adaptación a estos cambios se vuelve crucial para mantener la viabilidad económica del sector mientras se busca garantizar precios accesibles para los consumidores.