Por Agroempresario.com
En un reciente artículo para La Nación, el productor agropecuario Santiago del Solar expone una crítica incisiva a la nueva normativa de la Comisión Europea, que comenzará a regir el 1° de enero de 2025. Esta legislación impone exigencias estrictas para los productos agrícolas y forestales, exigiendo pruebas de que no provienen de áreas deforestadas. Según Del Solar, esta medida es un claro ejemplo de la capacidad del más fuerte para imponer su voluntad sobre el más débil, un principio que remite a la fábula de Jean de La Fontaine, “El lobo y el cordero”.
La normativa de la UE establece que productos como carne de vaca, aceite de palma, cacao, café, caucho, soja y madera deberán ser verificados bajo un criterio de "diligencia debida" para asegurar que no provienen de zonas deforestadas. A diferencia de lo habitual, la carga de la prueba recae sobre los productores, quienes deben demostrar que sus productos no están asociados con la deforestación. Esta exigencia es retroactiva, tomando como referencia el año 2020, y no considera los desmontes legales previos a esa fecha en los países productores.
Del Solar critica duramente esta normativa, señalando que su implementación es prácticamente inviable. La regulación no solo ignora las leyes locales de desmontaje legal, sino que también coloca una carga desproporcionada sobre los países productores fuera de la UE. Según Del Solar, la normativa es una imposición supranacional que afecta principalmente a países de América Latina, África y Asia, sin tener en cuenta la huella de carbono de la propia UE o sus prácticas energéticas.
El autor también cuestiona la facilidad con la que organizaciones privadas, como Visec, podrán acceder a información fiscal sensible de los contribuyentes a través de la AFIP, lo que añade una capa adicional de complejidad y costos para los productores.

La respuesta global a esta regulación ha sido contundente. Países del Consejo Agropecuario del Sur (CAS), así como naciones de la UE como Austria, Polonia, República Checa, Lituania, Eslovaquia, Finlandia y Grecia, han solicitado una revisión o postergación de la normativa. Estos países argumentan que la regulación es excesiva y no toma en cuenta las realidades locales de los países exportadores.
Del Solar concluye su análisis con una reflexión sobre el poder en la dinámica comercial global. Se cuestiona quién es realmente el “lobo” y quién el “cordero” en esta situación, sugiriendo que la relación de poder no es tan clara como podría parecer. En esta lucha comercial, el más fuerte impone sus reglas, mientras que el más débil debe adaptarse o enfrentar consecuencias severas.
El artículo de Santiago del Solar ofrece una visión crítica y profunda de cómo las nuevas regulaciones internacionales pueden afectar a los productores y plantea importantes preguntas sobre la justicia y la equidad en el comercio global.