n el interior de Buenos Aires, los fabricantes de maquinaria agrícola generaron su propia burbuja en plena pandemia. Con una explosión en las ventas, muchas empresas comercializadoras de equipos transitan un inesperado repunte y se convierten en un refugio para los productores. Entregas comprometidas hasta fin de año e incrementos en las dotaciones de personal para atender la mayor demanda, son solo algunas de las consecuencias de este fenómeno.
Entre los principales motivos de este boom por las máquinas pueden mencionarse: la inversión del productor gracias a los buenos rindes producto de la cosecha pasada; las mejores condiciones de accesibilidad a los créditos, con tasas a un 20%; y la búsqueda de un “refugio de valor” ante la inflación.
En este sentido, para Néstor Cestari, presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), el mercado interno está mejor de lo que se esperaba. “El segundo trimestre mejoró mucho. Lo atribuimos a la buena cosecha, a que hubo créditos, a que había un retraso en el recambio y a que el productor no puede invertir en otra cosa”, señala.
Por su parte, desde Agrometal, una fábrica de sembradoras de la localidad cordobesa de Monte Maíz, confirmaron que tienen todo vendido y que por estos días ya trabajan en las ventas para el próximo año. La empresa incorporó más de 60 empleados en lo que va del año y espera terminar 2020 con un 20% más de máquinas vendidas que en 2019. “No esperábamos esto; si tuviéramos más capacidad, produciríamos más”, afirma Rosana Negrini, presidenta de la compañía.
En Metalfor, una firma referente en la producción de pulverizadoras autopropulsadas, lleva adelante un incremento de su planta permanente en lo que va del año y presenta compromisos de entregas para enero, febrero y marzo de 2021. “Los productores están viendo a la máquina como refugio de valor y está habiendo crédito que el año pasado no estaba tan bien; de tasas que el año pasado rondaban el 40%, ahora estamos en tasas que rondan el 20%”, resalta Eduardo Borri, presidente de la empresa.

En tanto, la gerenta de Marketing Táctico de John Deere, María Luciana Mundani, indica que las ventas comenzaron a repuntar a partir del impulso del financiamiento en pesos. “La posibilidad de acceder a créditos a tasas en pesos atractivas a largo plazo es un buen estímulo para comprar y es lo que permitió que las ventas se mantuvieran estables en estos meses, más allá de las complejidades del contexto extraordinario en que nos encontramos a nivel global”, cuenta. La firma se encuentra cerrando boletos de compraventa con entrega a diciembre.
No obstante, si bien el sector transita un período de prosperidad, algunas empresas prefieren ser cautelosas y expresan algunas preocupaciones. “Estamos con la venta comprometida hasta fin de año, con el miedo por cobrarlas con valores a fecha, confirmando valores de hoy, y sin poder comprar insumos para no arriesgar por la incertidumbre que tenemos ante el tipo de cambio y la inflación. Es muy difícil también vender a fecha de entrega tan lejana, siendo que muchas cosas no se pueden contemplar y son variables que afectan directamente a nuestros costos”, señala Marcela Silvi, gerenta general de Erca, una fábrica de sembradoras de Armstrong, Santa Fe.
El productor que compra una máquina quiere cerrar el precio en el momento por más que la reciba más adelante, pero las empresas tienen productos importados en sus equipos que no siguen esa lógica. “Estamos con el problema de no saber el costo final de nuestro producto”, concluye Silvi.