Por Agroempresario.com
Las zonas áridas, que representan más del 40% de la superficie terrestre y son hogar de cerca de dos mil millones de personas, enfrentan una problemática creciente: la invasión de especies leñosas. Un estudio global liderado por el proyecto BIODESERT, en el que participaron más de 100 investigadores de 25 países, reveló que la proliferación de árboles y arbustos está afectando la producción de forraje, un recurso esencial para la ganadería.
Aunque las especies leñosas, como árboles y arbustos, cumplen funciones importantes en el ecosistema –como la fijación de carbono, el control de la erosión y la regulación del ciclo hídrico–, en las zonas áridas su expansión está desplazando los pastizales que sostienen la producción ganadera. Esta situación se ve agravada por el cambio climático, lo que pone en riesgo la subsistencia de millones de personas en estas áreas vulnerables.

El informe destaca que el manejo del ganado y las condiciones climáticas son los factores más influyentes en este fenómeno. La correcta gestión del pastoreo podría ser la clave para alcanzar una producción más sostenible, mitigando los efectos de la expansión de especies leñosas y preservando los pastizales.
El tipo de herbívoro y la intensidad del pastoreo influyen directamente en la proliferación de especies leñosas. El estudio revela que la presencia de vacas y caballos tiende a aumentar la cobertura de árboles y arbustos, mientras que las cabras contribuyen a reducir su presencia al preferir arbustos en su dieta. Las ovejas mostraron resultados más variados, destacando la importancia de diseñar estrategias de manejo adaptadas a cada contexto.

Esta variabilidad sugiere que una solución viable podría ser combinar diferentes especies de herbívoros en un mismo espacio. Esto no solo balancearía el impacto sobre el ecosistema, sino que también podría optimizar la producción ganadera al mantener una oferta diversa de recursos.
Fernando Maestre, director del proyecto BIODESERT, subrayó que los resultados de este estudio ofrecen una oportunidad para que los productores gestionen de manera más eficiente los recursos en las zonas áridas. “Con esta información, es posible identificar las áreas donde se podría aumentar la carga ganadera sin comprometer el equilibrio del ecosistema, y dónde no sería viable hacerlo”, comentó Maestre.

El proyecto continuará su expansión hacia zonas hiperáridas, como la península arábiga, para analizar cómo estos frágiles ecosistemas responden al pastoreo y al cambio climático. La investigación también busca ofrecer soluciones para las políticas públicas y diseñar estrategias que ayuden a los productores locales a enfrentar los desafíos ambientales.
Frente al desafío del cambio climático, la gestión adecuada de los ecosistemas áridos es más relevante que nunca. Con más del 40% de la superficie terrestre cubierta por estas áreas, es crucial comprender cómo equilibrar las necesidades productivas con la preservación del entorno. La integración de diversas especies y la correcta administración del pastoreo son pasos fundamentales para asegurar la sostenibilidad a largo plazo.
En este contexto, la producción ganadera puede transformarse en una herramienta clave para el manejo sostenible de las zonas áridas, garantizando tanto el bienestar de las comunidades locales como la conservación del ecosistema.