Por Agroempresario.com
MAIZALL, la Alianza Internacional de Productores de Maíz, celebró el reciente fallo del panel del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que determinó que el decreto mexicano de 2023 sobre biotecnología carece de fundamentos científicos. El panel respaldó al gobierno estadounidense en su objeción al decreto que prohibía la importación de maíz genéticamente modificado (GM) para consumo humano y planteaba eliminar gradualmente su uso en la alimentación animal e industrial.
Según el panel, las medidas de México ignoraron décadas de evidencia sobre la seguridad y el comercio exitoso del maíz GM y otros productos biotecnológicos. Bernhard Kiep, presidente de MAIZALL, destacó: "Los cultivos biotecnológicos se han utilizado comercialmente durante 28 años sin impactos adversos verificados en la salud humana, animal o el medio ambiente".
La biotecnología no solo mejora los rendimientos agrícolas, sino que también contribuye a la sostenibilidad, conservando la calidad del suelo y reduciendo el uso de pesticidas, maquinaria y prácticas de labranza intensiva. Esta tecnología ha sido ampliamente aceptada en más de 70 países, donde cada cultivo GM pasa por rigurosas evaluaciones científicas para garantizar la seguridad alimentaria y ambiental.

MAIZALL instó al gobierno mexicano a cumplir con el fallo y recordó que más del 95 % del maíz cultivado en Argentina, Brasil y Estados Unidos es transgénico. Además, estos tres países producen el 50 % del maíz global y concentran entre el 70 % y el 80 % de las exportaciones mundiales, lo que refuerza su compromiso con la biotecnología.
"Los agricultores de Argentina, Brasil y Estados Unidos no cambiarán a la producción de maíz no GM", sentenció Kiep, subrayando los beneficios operativos, económicos y ambientales de los cultivos biotecnológicos.
El fallo del T-MEC marca un precedente clave para el comercio agrícola internacional y reafirma la importancia de basar las regulaciones en evidencia científica sólida.