Por Agroempresario.com
"Todo lo que ofrecemos es 100% argentino: empanadas, chorizos, ingredientes nacionales", resalta María Celia Miralles, una argentina de 42 años que desde hace varios años decidió emprender en la gastronomía en Croacia. Su restaurante, Don Armando, además de evocar la identidad futbolera de Diego Armando Maradona, es un homenaje a su abuelo Armando Alberto, una forma de mantener vivas sus raíces. Junto a su esposo Marco, Miralles emplea entre 18 y 20 argentinos por temporada para atender sus restaurantes, dos de los cuales llevan el nombre de Don Armando, mientras que el tercero es una pizzería italiana.
Miralles, oriunda de Azul, provincia de Buenos Aires, se mudó a la capital argentina a los 17 años para estudiar Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires. Durante sus estudios aprendió francés, pero sintió la necesidad de perfeccionar su inglés, lo que la llevó hasta la India. Allí conoció a una joven de Montenegro que la incentivó a visitar la península balcánica. En su recorrido por Italia, Montenegro y finalmente Croacia, conoció a su esposo italiano.
"Queríamos formar una familia, y viniendo de una familia grande y una ciudad chica, no queríamos criar a nuestros hijos en Buenos Aires", recuerda Celia. Tras vivir en la capital argentina por dos años y un año en Italia, finalmente se establecieron en la isla de Hvar, en Croacia. En ese tiempo, Celia se preparó realizando cursos que la ayudarían en su camino emprendedor, entre ellos, uno de charcutería.
"Siempre encontré tiempo para capacitarse. Hacer charcutería me dio las herramientas para elaborar el verdadero chorizo argentino, que hoy es nuestro caballito de batalla en el restaurante", afirma. Además del chorizo, en Don Armando ofrecen carnes, choripán, milanesas, pastel de papa, hamburguesas y empanadas. "El ají molido y el pimentón argentinos son irreemplazables. Cuando viajó a Argentina, me llevo ingredientes para asegurarme de que el sabor sea auténtico", agrega.
El primer restaurante, Don Armando, abrió sus puertas en Stari Grad el 3 de julio de 2021. Unas semanas después, nació su hija Emma. "Fue un proyecto a pulmón y con mucho esfuerzo", asegura. La burocracia croata fue desafiante: tras alquilar un local por tres años, no pudo renovar el contrato y tuvo que buscar un nuevo espacio. Esta búsqueda derivó en la apertura de un segundo local en Split. Luego, se sumaron su hermano y su novia, y finalmente, abrieron una pizzería italiana, Pizzeria Dieci.
"La experiencia te va madurando. Aprendí muchísimo en este tiempo. Siempre fui de cambiar trabajos, buscar crecer, aprender y mejorar. Haber dejado todo y aprender desde cero fue una aventura", relata Celia. Importar carne argentina no es sencillo, pero lograron establecer una conexión con un proveedor en Milán. "Una vez que resuelvo la logística, lo demás es más simple", explica.
Todos los empleados en sus restaurantes son argentinos. En Croacia, es posible gestionar visas de trabajo tras la temporada de invierno. "El gobierno habilita un cupo de visas que nos permite contratar argentinos. Entre 18 y 20 visas por temporada. Hay muchos postulantes que llegan tras haber trabajado en Andorra", comenta.
La pandemia trajo nuevos desafíos: "Pasé de tener un ritmo de trabajo activo y vida social a estar encerrada. Diseñar el logo, el menú, definir cada receta, fue un proceso tremendo. Desde que abrí, fui contadora, encargada de marketing y gerente de RR.HH. Tuve que hacer de todo", recuerda.
Antes de emprender en Croacia, trabajó en comunicación en el Renatre. "Fue una experiencia hermosa, un gran aprendizaje. Me permitió recorrer el país y conocer realidades diferentes", cuenta. En su camino hubo caídas, crisis y avances, pero también muchas satisfacciones. "Gracias a Dios, puedo viajar a Argentina para las fiestas. Es un negocio de temporada, pero cada vez que voy disfruto dos meses con mi familia. Cada regreso me llena de energía y me desafía a mejorar. Lo importante es seguir adelante con pasión y esfuerzo", concluye.
Recientemente, organizaron un evento especial en Hvar. "Dos curas fueron a comer al restaurante y nos propusieron una cena por los 12 años del Papa Francisco. Nos convocaron para encargarnos de la comida", cuenta. El evento se realizó el 16 de marzo en la Catedral de Hvar y en el jardín del obispado, donde ofrecieron un catering con platos tradicionales argentinos.