a producción de búfalos en el país y en la región experimentó un crecimiento en los últimos años como producción complementaria en lugares no aptos para la ganadería bovina u otras actividades productivas.
Pero especialistas consideran que aún se cuenta con un potencial no explotado, y que la producción de búfalos puede expandirse hacia nuevos horizontes.
En un artículo titulado “Pasado, presente y futuro del búfalo en Argentina” los investigadores de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNNE, Gustavo Crudeli, Exequiel María Patiño, Pablo Maldonado Vargas y José Luis Konrad recuerdan los primeros pasos de la actividad bubalina y las perspectivas actuales de expansión.
Según relatan los autores, los primeros búfalos llegaron a Argentina a principios del siglo XX, procedentes de Rumania y con destino a la provincia de Entre Ríos, donde se intentó cruzarlos con bovinos para destinarlos a la producción de leche. Al fracasar esta experiencia los búfalos prácticamente desaparecieron, excepto algunos que fueron librados a la caza mayor.
Después de los fallidos intentos de cruzar el búfalo con el ganado bovino, al no haberse considerado la incompatibilidad cromosómica (el búfalo tiene 50 cromosomas y el bovino 60), debieron pasar varios años para que recién a comienzos de la década de 1980 se reanudaran las importaciones que en pequeña escala, fueron realizadas desde Italia, Brasil y Paraguay.
En 1983 se creó la Asociación Argentina de Criadores de Búfalos (AACB) y en 1985 se registraron los primeros planteles puros abriéndose el primer libro de registros genealógicos.
En los años 90` se produjeron grandes importaciones, más de 5.000 vientres y reproductores seleccionados desde Brasil, lo cual consolidó la cría del búfalo en el país.
En 2004, en la ciudad de Corrientes, se creó la Asociación para la Producción y el Desarrollo del Búfalo en la Argentina (ABUAR), entidad fruto de una mancomunidad entre productores de búfalos de la Provincia de Corrientes y docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).
“En la actualidad en Argentina se crían tres de las razas de mayor importancia económica en el mundo: Mediterránea, que representa el 70% de la población bubalina del país, Murrah y en menor cantidad Jafarabadi” explican los investigadores de la UNNE sobre la situación actual de la producción bubalina a 30 años del primer registro a planteles puros en el país.
Argentina posee actualmente la cuarta población bubalina del continente americano luego de Brasil, Venezuela y Colombia, encontrándose mayoritariamente concentrada en el subtrópico húmedo de la región del nordeste argentino (NEA), integrada por las provincias de Formosa, Corrientes, Chaco y Misiones.
Los búfalos son empleados mayoritariamente para la producción de carne siendo incipiente la producción de leche, y no son utilizados para trabajo como en otros países.
Teniendo en cuenta la división del país por regiones, la del NEA (Formosa, Corrientes, Chaco y Misiones) concentra el 80 % de la población bubalina del país.
Entre las provincias consideradas medianas por la cantidad de búfalos se deben mencionar a Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe.
“Actualmente la población bubalina de nuestro país debería ser mayor. No es así debido a dos motivos principales, el primero fue el fracaso de dos importaciones de miles de bubillas provenientes de Brasil en la década de 1990 debido a brotes de fiebre aftosa tanto en dicho país como en el nuestro. La otra causa es consecuencia de la ausencia de políticas ganaderas, lo que ocasiona que en Argentina una cantidad importante de bubillas del stock ganadero sean destinadas al mercado de carne, cuando deberían destinarse a la reposición de los establecimientos bubalinos” explican los autores del trabajo.
Resaltan la “enorme importancia” que tendría un programa de importación de semen desde Brasil o Italia, para una superación constante de la calidad de los rodeos.
Consideran al respecto, que “es muy largo el camino que aún se debe recorrer, ya que la calidad general de los ejemplares de nuestro país es inferior a la de aquellos de algunas regiones de Brasil y a la de todos los búfalos italianos”.
Para los profesionales de la UNNE, el buen presente de la actividad bubalina en Argentina está respalda por un futuro con muy buenas perspectivas.
En Argentina existe todavía una amplia región inexplotada o explotada ineficientemente desde el punto de vista pecuario, debido a la falta de adaptación del ganado vacuno a la misma, como son los sectores bajos e inundables que totalizan unas ocho millones de hectáreas.
Tal superficie de 80.000 km² comprende 15.000 km² de bajos submeridionales santafesinos; 10.000 km² de costa de los ríos Paraná y Paraguay en Santa Fe, Chaco y Formosa; 20.000 km² del pre-delta entrerriano y delta bonaerense; 15.000 km² de esteros correntinos y 20.000 km² de la cuenca del Río Salado en Buenos Aires.
“Esta colosal superficie es apta para soportar la carga de un búfalo cada dos hectáreas, lo que permitiría una población de 4 millones de búfalos, que no competirían con el ganado tradicional, el cual no es apto para estas zonas “marginales” sostienen los investigadores.
Agregan al respecto, que la producción de búfalos en el país y principalmente en la región NEA presenta condiciones y ventajas competitivas para conformar un entramado o clúster productivo exitoso, ya que cuenta en su territorio con el ecosistema adecuado, también con el socio-sistema, es decir los productores dedicados a la actividad bubalina, y como tercer componente, existen instituciones de generación de tecnología como facultades de veterinaria y agencias del INTA, muchas de las cuales vienen dedicándose desde tiempo atrás a la investigación de temáticas referidas a la producción e innovación tecnológica para la producción bubalina.
Consideran que resta plantear una agenda futura que priorice la dinámica de acción colectiva orientada a una visión compartida para la producción de búfalos en el país y en la región.
Sitio Argentino de Producción Animal