Por Agroempresario.com
Mientras los principales indicadores macroeconómicos muestran signos de estabilización, la realidad de las pequeñas y medianas empresas manufactureras en Argentina dista de ser positiva. Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), advirtió que el entramado productivo continúa atravesando una crisis profunda que amenaza con paralizar la economía real.
“El consumo sigue planchado, los costos son imprevisibles y no hay un rumbo claro para la producción nacional. La macro se acomodó, pero las Pymes seguimos en crisis”, afirmó Rosato.
Según el Observatorio IPA, en mayo se sumaron 42.000 nuevos empleos registrados, pero el 81% se concentró en el sector público. En contraste, la industria manufacturera perdió 10.400 puestos en el último año y se contabilizaron 758 cierres de fábricas, golpeadas por la apertura de importaciones, el encarecimiento del crédito y la caída del consumo interno.
Desde diciembre de 2023, la Argentina perdió más de 16.000 empresas, de las cuales 1.582 fueron Pymes industriales. Para Rosato, este escenario refleja un crecimiento “desigual” donde el sector financiero lidera los indicadores positivos, mientras la industria productiva permanece paralizada.
El informe de IPA señala que la actividad fabril registró en junio un crecimiento interanual del 9,3%. Sin embargo, la base de comparación es baja: en junio del año anterior la caída había sido del 20,3%.
“Se trata más de una recuperación estadística que de una mejora real. La industria aún funciona con un 59% de capacidad instalada ociosa”, remarcaron.
Las ventas en supermercados aumentaron apenas 0,8% interanual, acumulando siete meses de leves mejoras, aunque siguen un 7% por debajo de 2023. En el mercado mayorista, el panorama es aún más sombrío: 23 meses consecutivos de caída.
Rosato cuestionó la falta de diálogo entre el Gobierno nacional y el sector productivo:
“No conocemos el plan oficial. No hay una hoja de ruta para las Pymes, que somos las que más empleo generamos y las que ya hicimos el ajuste”, subrayó.
En ese marco, reclamó la aprobación de un régimen de incentivos específico: la llamada Ley mini RIGI para Pymes, o el recientemente presentado Régimen de Incentivo para las Pymes Industriales (RIPI). Según el dirigente, estas medidas son claves para devolver competitividad al sector y evitar más cierres.
“La falta de acciones concretas confirma que el rumbo económico deja afuera a la producción nacional”, advirtió.
El informe del IPA refleja un clima de preocupación en el empresariado: el 87% de los gerentes industriales no espera mejoras en el corto plazo y proyecta un escenario de estancamiento o retroceso para el trimestre agosto-octubre de 2025.
En conclusión, mientras los equilibrios macroeconómicos parecen encaminarse, el desafío pendiente es la recuperación del tejido productivo nacional. Para Rosato y los industriales Pymes, sin políticas activas y un horizonte claro, el riesgo es que la estabilidad financiera conviva con un entramado fabril cada vez más debilitado.