Por Agroempresario.com
El alfajor que conquistó el Mundial del Alfajor 2025 no proviene de una gran fábrica, sino de una chacra en Chubut. Detrás de este reconocimiento está Almendra Guillier, creadora de Los Retamos, una marca surgida casi por casualidad durante la pandemia y que hoy representa calidad y orgullo patagónico.
La clave de estos alfajores reside en la materia prima: nueces, frambuesas y otros ingredientes cultivados en la chacra familiar, lo que garantiza un sabor auténtico y una identidad única, diferenciándose de los productos industriales que se encuentran en las góndolas.
El alfajor de nuez fue elegido como el Mejor del Mundo, mientras que el de frambuesa obtuvo la medalla de oro. Desde entonces, las ventas de Los Retamos se triplicaron y la historia de Almendra comenzó a recorrer todo el país.
A pesar del éxito, la sustentabilidad sigue siendo un reto. Aunque los productos son naturales y de cercanía, su envase no es sustentable, abriendo la discusión sobre el impacto ambiental del packaging en la industria alimentaria. La próxima meta de la marca es que su presentación también refleje el origen natural del producto.
Almendra Guillier nació en El Hoyo, Chubut, y se formó en gastronomía en la Escuela de Hotelería de Bariloche. Tras trabajar varios años en hoteles y restaurantes, decidió dar un giro a su carrera y dedicarse a la administración, convencida de que su etapa en la cocina había concluido.
En 2020, durante la pandemia, un antojo cambió su destino: “Quería comer algo dulce y decidí hacerme un alfajor con chocolate, dulce de leche y un dulce de frambuesa orgánico que había hecho mi mamá”, recuerda. La receta rindió más de lo esperado y la aceptación fue inmediata.
Lo que empezó como un pasatiempo se transformó en un emprendimiento: en solo dos meses, la demanda creció tanto que Almendra renunció a su trabajo para dedicarse de lleno a la producción. De la cocina de su casa pasó al quincho de sus padres, convertido en pequeña fábrica, donde también se cultivan frambuesas, frutillas y nueces que dan identidad a los alfajores.
El nombre de la marca, Los Retamos, rinde homenaje a las flores lilas que crecían en el predio de sus bisabuelos, conocido como “el retamal”.
Tras varias menciones en ediciones anteriores, en 2025 Los Retamos alcanzó el reconocimiento máximo: el alfajor de nuez fue elegido como Mejor del Mundo y el de frambuesa recibió medalla de oro. Almendra celebra: “Es la tercera vez que ganamos, pero la primera que alcanzamos el premio mayor”.
Actualmente, los alfajores se venden vía tienda online de la marca y envíos a toda Argentina, con precios de $3.800 para el alfajor de nuez y $4.100 para el de frambuesa con dulce de leche. Por el momento, no hay revendedores, aunque la emprendedora planea abrir locales cuando baje el furor inicial.
Los Retamos demuestra que la combinación de pasión, raíces locales y creatividad puede generar un producto que compita a nivel mundial. La historia de Almendra evidencia cómo un emprendimiento surgido en plena pandemia puede consolidarse como referencia de calidad y orgullo regional.
A pesar de los desafíos en sustentabilidad, la marca planea trabajar en envases amigables con el ambiente, logrando que tanto el contenido como la presentación reflejen un compromiso integral con el medio ambiente y la economía local.
El éxito del alfajor patagónico abre nuevas oportunidades para Los Retamos: ampliar su presencia en locales físicos, diversificar sabores y mejorar la sustentabilidad del packaging. Almendra Guillier se mantiene fiel a la filosofía de “productos de la tierra para la gente”, asegurando que cada paso en la producción respete la identidad y calidad del producto.
El camino recorrido por Los Retamos es un ejemplo de cómo un producto artesanal, con fuerte raíz regional y compromiso con la calidad, puede trascender fronteras y ganar reconocimiento global, aun enfrentando desafíos en sustentabilidad.