Una campaña histórica pone a prueba la genética del trigo argentino en todo el país

Con clima favorable, siembra récord y una red de ensayos ampliada, la campaña 2025/26 permitirá medir el desempeño de las variedades del INTA en ambientes contrastantes

Una campaña histórica pone a prueba la genética del trigo argentino en todo el país
viernes 28 de noviembre de 2025

La campaña triguera 2025/26 ofrecerá, según informó Infobae, una oportunidad excepcional para evaluar el desempeño de la genética desarrollada por el INTA en distintas regiones del país, gracias a un escenario que combina clima favorable, una siembra récord y una red nacional de ensayos. La relevancia radica en que el rendimiento del trigo argentino podrá analizarse con precisión en ambientes contrastantes y bajo condiciones óptimas, lo que permitirá proyectar mejoras productivas futuras.

Un ciclo que reúne condiciones poco habituales

El ciclo actual se destaca por la combinación de humedad adecuada desde el otoño, temperaturas que acompañaron durante el llenado de granos y un nivel de implantación que representa un máximo en superficie. “La recarga hídrica y la ausencia de factores adversos explican el récord de siembra”, señaló Guillermo Donaire, del INTA Marcos Juárez, según publicó Infobae. A su vez, destacó que “las temperaturas del llenado vienen siendo favorables”, un aspecto clave para la formación del rendimiento final.

La favorable interacción entre clima y cultivo abre la puerta a un análisis profundo sobre cómo responden las variedades nacionales en condiciones diversas, y cómo esos datos pueden orientar decisiones de manejo.

Una campaña histórica pone a prueba la genética del trigo argentino en todo el país

Seis décadas que sostienen un liderazgo en mejoramiento

El desempeño actual del cultivo no puede desligarse de la trayectoria del programa de mejoramiento genético del INTA, activo desde 1959 y orientado a abastecer zonas productivas con condiciones muy diversas. A lo largo de más de seis décadas, la institución consolidó una red técnica que conecta estaciones experimentales desde el norte al sur del país, lo que permite adaptar variedades a climas, enfermedades y desafíos productivos propios de cada región.

Dionisio Gómez, coordinador de la red nacional de ensayos del INASE, recordó al medio que el programa del INTA “es un referente en la generación de genética adaptada”, un atributo que explica la presencia del material nacional en los principales cinturones trigueros del país.

Hoy, el instituto ofrece una cartera amplia que incluye variedades de ciclos largo, intermedio y corto, líneas panaderas grupo 1 y un material Clearfield resistente a imidazolinonas, características que brindan plasticidad para enfrentar escenarios restrictivos o de alta productividad.

Manejo y genética: una interacción clave para el rinde

Una de las preguntas que atraviesa siempre al cultivo es cuán lejos puede llegar el rendimiento cuando la genética y el manejo trabajan en conjunto. Aunque el clima no puede modificarse, factores como la nutrición, el riego suplementario y la sanidad sí pueden influir de manera decisiva.

Gómez explicó a Infobae que el INTA generó información clave a través de curvas de respuesta a nutrientes y evaluaciones bajo riego en las estaciones de Manfredi y Marcos Juárez. Esos estudios demostraron que los materiales actuales pueden alcanzar 7.000 a 8.000 kilos por hectárea en condiciones controladas, mientras que los promedios provinciales rondan los 3.000 kg/ha. Según señaló el técnico, “la genética actual puede triplicar ese valor con buena disponibilidad de agua y nutrientes”.

Estos datos permitirán orientar decisiones sobre dosis de fertilización, estrategias sanitarias y la planificación de siembras futuras, especialmente en zonas que buscan elevar pisos de rendimiento.

Una red que abarca ambientes contrastantes

¿Cómo se evalúan decenas de variedades en condiciones tan distintas? A través de la red nacional de ensayos, una herramienta que prueba entre 60 y 70 materiales cada año en 25 a 30 localidades, con hasta cuatro fechas de siembra por sitio. El INTA participa en cerca del 60 % de estas evaluaciones, aportando datos sobre comportamiento, estabilidad, resistencia a enfermedades y respuesta a diferentes manejos.

Una campaña histórica pone a prueba la genética del trigo argentino en todo el país

La red no solo cubre la región pampeana. También alcanza a zonas extrapampeanas, donde la información es clave para expandir la frontera agrícola o mejorar el desempeño en áreas con restricciones hídricas o térmicas. Gómez subrayó que el INTA genera datos únicos en Córdoba, Salta, Santiago del Estero, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes, fundamentales para interpretar cómo se comportan las variedades fuera del ámbito bonaerense, tradicionalmente considerado el núcleo triguero.

Esta diversidad de ambientes permite comparar estabilidad, plasticidad y potencial, proporcionando una base objetiva para recomendaciones específicas por región.

Crecen las alianzas técnicas y la generación de datos

El avance del programa se apoya en la articulación con productores, redes técnicas y entidades como CREA y Aapresid, que contribuyen a ampliar la superficie evaluada y a integrar prácticas de manejo de última generación. Esa cooperación permite validar la genética en sistemas reales y con decisiones agronómicas acordes a cada zona.

La combinación de datos del INTA, ensayos de organismos públicos y evaluaciones privadas fortalece la base técnica para construir decisiones más precisas, especialmente en un año donde las condiciones ambientales se presentan excepcionalmente favorables.

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Lo que deja el 2025/26 y lo que se proyecta

Con una campaña que reúne clima, genética y manejo, el ciclo 2025/26 se posiciona como uno de los más representativos para medir el potencial productivo del trigo argentino. La información generada este año permitirá evaluar con mayor precisión cuáles son las variedades más estables, cuáles responden mejor en condiciones restrictivas y qué manejos potencian la genética disponible.

El desempeño observado también servirá para proyectar no solo la campaña siguiente, sino el rumbo del mejoramiento nacional. La consolidación del programa del INTA, la adaptación de materiales a zonas extrapampeanas y la interacción entre clima y manejo conforman un escenario que puede aportar datos valiosos para una estrategia triguera más resiliente.

Mientras tanto, el récord de siembra y la buena disponibilidad hídrica muestran que, cuando el clima acompaña, el cultivo puede expresar su máximo y funcionar como un motor para el sistema productivo del país. La campaña 2025/26 será, como destacó Infobae, un escenario ideal para observar esa dinámica y medir cuán lejos puede llegar la genética argentina en uno de los cultivos más emblemáticos de la región.



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