La importancia de la cola del oso hormiguero gigante, un mamífero emblemático de Sudamérica, quedó en primer plano tras una investigación realizada por científicos de Brasil y el Reino Unido que reveló su rol fundamental en la supervivencia de la especie. El trabajo, difundido por Infobae en el marco del Día Mundial del Oso Hormiguero, identificó que esta parte del cuerpo es esencial para equilibrarse, protegerse, regular la temperatura y cuidar a las crías, lo que aporta nueva evidencia para fortalecer las estrategias de conservación.
El estudio, publicado en la revista científica Journal of Ethology, fue llevado adelante por especialistas de la Universidad Federal de Goiás y la Real Sociedad Zoológica de Escocia. Durante casi tres años, el equipo siguió a diferentes ejemplares del yurumí —como también se conoce al oso hormiguero gigante— en el Cerrado de Mato Grosso del Sur mediante collares GPS, fotos y registros audiovisuales. Ese seguimiento permitió observar once usos distintos de la cola y entender su impacto directo en la vida diaria del animal.
Según detalló Infobae, los investigadores documentaron que la cola funciona como apoyo para mantener el equilibrio al pararse, como abrigo durante el descanso y como escudo frente a las inclemencias climáticas y los depredadores. Además, cumple un papel decisivo en la crianza: las hembras la utilizan para indicar a sus crías cuándo subir, alejarse o mantenerse quietas. También detectaron que las crías aprenden desde edades tempranas a emplearla de múltiples maneras, convirtiéndose en una herramienta indispensable desde el nacimiento hasta la adultez.

En diálogo con Infobae, el biólogo Sebastián Cirignoli, miembro de la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM) y parte del equipo de conservación del Parque Nacional Iberá, subrayó la relevancia de estos hallazgos. “El oso hormiguero gigante o yurumí (que significa “boca pequeña” en guaraní) es una especie emblemática de Sudamérica, aunque todavía se conocen pocos aspectos de su biología, con excepciones destacadas como la población reintroducida en el Parque Nacional Iberá”, expresó. Para el especialista, la nueva evidencia científica “aporta información clave para entender que la cola del oso hormiguero es mucho más que un rasgo llamativo, ya que cumple funciones claves para su supervivencia”.
Los datos expuestos por el estudio también plantean implicancias cruciales para el manejo y recuperación de ejemplares en centros de rescate y zoológicos. De acuerdo con la investigación, una lesión grave o la pérdida total de la cola puede impedir que el animal sobreviva en estado silvestre, ya que afecta su estabilidad, su capacidad de defenderse y, particularmente, la posibilidad de proteger y transportar a sus crías. Por ello, los expertos recomiendan que la evaluación del estado de la cola sea prioritaria al determinar si un individuo puede ser reintroducido en la naturaleza.
Cirignoli, consultado por Infobae, reforzó esta advertencia y señaló que “Este hallazgo es muy importante para el manejo de la especie, ya que indica que los individuos con lesiones graves en la cola tienen seriamente comprometida su posibilidad de sobrevivir en libertad. Los resultados del trabajo son cruciales para decidir su rehabilitación, cuidado y eventual liberación en la naturaleza”.

El estudio también presenta una descripción detallada del hábitat del oso hormiguero gigante, que se distribuye en Brasil, Paraguay, Argentina y Bolivia. Su dieta basada casi exclusivamente en hormigas y termitas, su hocico alargado, su lengua fina y pegajosa y sus poderosas garras para abrir montículos completan el perfil de una especie llamativa y altamente especializada. En Argentina, una de las poblaciones más monitoreadas es la reintroducida en el Parque Nacional Iberá, donde el yaguareté también volvió a convivir en libertad tras proyectos de conservación.
No obstante, pese a la relevancia ecológica del oso hormiguero gigante, la especie se encuentra clasificada como Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). De acuerdo con Infobae, las principales amenazas incluyen la pérdida, degradación y fragmentación del hábitat debido a la deforestación y la expansión agropecuaria, así como la mortalidad por atropellamientos en rutas y caminos rurales. También se registran casos de caza y persecución directa, además de muertes provocadas por grandes incendios que destruyen su alimento y su entorno natural.
Cirignoli subrayó a Infobae la gravedad de estos riesgos: “La combinación de las amenazas en paisajes fragmentados puede conducir rápidamente a extinciones locales, incluso en áreas donde la especie aún sobrevive”. Según el especialista, las conclusiones del estudio aportan evidencia concreta para ajustar los programas de conservación y comprender que la protección de la cola no es un aspecto menor, sino un requisito indispensable para asegurar la continuidad de la especie.

El reconocimiento de la cola como una herramienta multifuncional no solo aporta información biológica clave, sino que también ayuda a reinterpretar los esfuerzos de rehabilitación y reintroducción. La investigación demuestra que cada detalle anatómico tiene implicancias ecológicas profundas y que la supervivencia del yurumí depende de la preservación integral de su cuerpo y de su hábitat. En un contexto donde la fragmentación ambiental y las actividades humanas continúan ejerciendo presión sobre las poblaciones silvestres, estos datos refuerzan la necesidad de implementar políticas de conservación más rigurosas y basadas en evidencia científica.
En este Día Mundial del Oso Hormiguero, los hallazgos difundidos por Infobae iluminan una faceta poco explorada del mayor insectívoro de América y aportan herramientas concretas para su protección. La cola, una estructura que muchas veces se percibe solo como un rasgo distintivo, se revela ahora como un componente esencial para su vida diaria, su reproducción y su supervivencia a largo plazo en los variados paisajes sudamericanos.