El cierre de 2025 dejó un balance más positivo para la cadena sojera argentina, impulsado por mejores precios, una producción cercana a los 50 millones de toneladas y señales que sostuvieron la demanda interna, aunque persisten desafíos estructurales y riesgos externos que condicionan el escenario futuro. Así lo señaló Rodolfo Rossi, presidente de la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina (ACSOJA), al analizar el desempeño del sector y las perspectivas para los próximos meses, en declaraciones periodísticas difundidas en los primeros días de enero de 2026, en un contexto de definiciones clave para el mercado local y global.
Según informó Perfil, Rossi evaluó que el último año resultó más favorable que el anterior por una combinación de factores que mejoraron la ecuación económica del cultivo. En particular, destacó la recuperación relativa de los valores internacionales y locales, una mejora moderada en los rindes y un mercado interno que, en determinados momentos, mostró firmeza por la necesidad de originación de la industria y por cambios temporales en el esquema impositivo.
En ese marco, el titular de ACSOJA sintetizó el balance anual con una mirada prudente. “En general es un año que se lo ha visto más positivo. Hay muchas variables todavía para corregir”, afirmó Rossi, al subrayar que la mejora no implica la resolución de los problemas de fondo que arrastra la actividad desde hace años.
Uno de los puntos centrales del análisis fue la evolución de los precios. Rossi señaló que, en comparación con 2024, los valores de la soja resultaron más altos tanto en el plano internacional como en el mercado doméstico, lo que aportó algo de alivio a los márgenes del productor. “En primer lugar, los precios respecto al año anterior son más altos a nivel internacional y también a nivel local”, sostuvo, al describir el contexto comercial del año.
A ese factor se sumó la incidencia del esquema impositivo. El presidente de ACSOJA remarcó que durante 2025 se observó una baja progresiva de las retenciones, lo que influyó en la dinámica de ventas y en el interés comprador. No obstante, aclaró que los cambios no fueron lineales ni permanentes, y recordó episodios puntuales que alteraron el mercado.
En ese sentido, aludió a la modificación transitoria de los derechos de exportación registrada a mitad de año. “Esta compra que se está realizando todavía sobre la baja cero de las retenciones que se dio en julio, que duró poco”, explicó, al describir cómo esa medida impactó en la operatoria comercial y en la formación de precios internos.

Desde el punto de vista productivo, la campaña logró consolidar un volumen significativo. Rossi estimó que la cosecha alcanzó alrededor de 50 millones de toneladas, apalancada en rindes “un poquito mejor” que los del ciclo previo y en condiciones climáticas que, sin ser ideales, resultaron más favorables que en años marcados por la sequía. Ese nivel de producción reafirma el peso del complejo sojero en la economía argentina, tanto por su aporte a la molienda, las exportaciones y la generación de divisas, como por su rol en las economías regionales.
Más allá de los datos positivos, Rossi advirtió que el sector sigue condicionado por factores estructurales que limitan su competitividad. Entre ellos, mencionó la necesidad de previsibilidad económica, reducción de costos y reglas claras que permitan planificar inversiones de largo plazo, especialmente en tecnología y manejo agronómico.
El dirigente señaló que la cadena convive con una lógica de cautela, alimentada por experiencias pasadas y por la volatilidad macroeconómica. En ese contexto, la mejora de 2025 aparece como un paso adelante, pero insuficiente si no se consolida con políticas estables. La lectura de ACSOJA es que el desafío no es solo producir más, sino hacerlo con márgenes sostenibles y con una estructura que incentive la incorporación de innovación.
En el plano internacional, Rossi puso el foco en los principales factores que influyen en la formación de precios. Por un lado, el avance de la cosecha en Brasil, principal competidor de la Argentina en el mercado sojero. “Ya está entrando, empezando a cosecharse Brasil”, advirtió, al anticipar que el ingreso de oferta sudamericana suele presionar los valores en los primeros meses del año.
A ese elemento se suma el nivel de stocks en Estados Unidos, que continúa siendo una referencia clave para el mercado global. En combinación de ambos factores, Rossi consideró que el escenario es de definiciones y puede derivar en movimientos bruscos de precios, especialmente si la oferta resulta mayor a la esperada.
Frente a ese contexto, el presidente de ACSOJA recomendó prudencia y estrategias de cobertura. “Creo que los productores deberían tomar posición en este momento con los precios que hay, como para asegurar algo”, afirmó, en línea con una visión orientada a la gestión del riesgo y la protección de márgenes ante la volatilidad.
El tercer actor central es China, cuyo comportamiento volvió a ganar relevancia en el mercado. Rossi destacó que el gigante asiático aceleró sus compras y aportó un dato concreto sobre el volumen adquirido. “China… lleva un total acumulado de 8 millones de toneladas”, señaló, al remarcar que ese nivel de demanda puede influir en el tono del mercado, sobre todo cuando se combina con tensiones comerciales o negociaciones internacionales.
Pese a los conflictos geopolíticos, Rossi se mostró moderadamente optimista sobre el comercio global. “Yo creo que las empresas internacionales de alguna manera se van a ir arreglando entre Estados Unidos y China”, expresó, al sostener que la interdependencia entre grandes oferentes y demandantes suele imponer cierta racionalidad, aunque con episodios de volatilidad.

Otro eje central del análisis fue el rol de los biocombustibles en la cadena sojera. Rossi planteó que la Argentina necesita una estrategia más clara y ambiciosa para aprovechar su potencial energético y productivo. “La Argentina necesita una política seria de biocombustibles, una nueva ley, aumentar el corte”, afirmó, al vincular el desarrollo del sector con una mayor demanda de aceites, mejoras de competitividad y un impacto macroeconómico positivo. En ese sentido, destacó que una política consistente permitiría también “un ahorro de divisas también muy importante”.
En paralelo, el titular de ACSOJA puso el acento en la tecnología y el manejo de nutrientes como claves para sostener los rindes a largo plazo. Reconoció que algunos costos mejoraron respecto del año anterior, aunque con comportamientos dispares según los insumos, y advirtió sobre el impacto de campañas con altos rendimientos en la extracción de nutrientes del suelo.
“La extracción de nutrientes… es muy importante”, señaló, al explicar que cada cosecha significativa exige una reposición adecuada para evitar la degradación de los suelos. En esa línea, llamó a profundizar prácticas de fertilización en ambientes donde el paquete tecnológico y el clima lo permitan, y a instalar una mirada de largo plazo sobre la conservación.
Rossi resumió ese enfoque con una frase que trasciende lo agronómico y se vincula con la competitividad estructural del país: “Cuidar los suelos y poder recuperar entonces estos nutrientes que se van con cada buque que sale”. Para la cadena sojera, la sustentabilidad no es solo una cuestión ambiental, sino una condición necesaria para sostener producción, exportaciones y divisas en el tiempo.