Ecosistemas Acuícolas / Industria Pesquera

Exportaciones pesqueras: el año cerró en alza pese a la caída de noviembre y dejó un fuerte superávit comercial

El sector superó los USD 1.830 millones en exportaciones durante 2025, con el langostino y el calamar como ejes, aunque crecieron las importaciones y persisten desafíos estructurales

Exportaciones pesqueras: el año cerró en alza pese a la caída de noviembre y dejó un fuerte superávit comercial
jueves 08 de enero de 2026

Las exportaciones pesqueras argentinas cerraron 2025 con un balance positivo, al superar los USD 1.830 millones, pese a la caída registrada en noviembre y a un escenario internacional marcado por la presión sobre los precios y el aumento de las importaciones. El desempeño anual, impulsado por la recuperación del langostino en el último trimestre y el buen comportamiento del calamar, permitió sostener un superávit comercial superior a los USD 1.600 millones, un dato clave para la economía del sector y para el comercio exterior del país.

Según los datos oficiales correspondientes al cierre de noviembre de 2025, el comercio exterior pesquero acumuló 506.929 toneladas exportadas, por un valor total de USD 1.830,3 millones, lo que representó un crecimiento interanual del 4% en volumen y del 4,2% en valor. Este resultado consolidó una recuperación gradual tras un primer semestre más débil, en el que las exportaciones habían mostrado retrocesos significativos frente al año anterior.

Exportaciones pesqueras: el año cerró en alza pese a la caída de noviembre y dejó un fuerte superávit comercial

El desempeño mensual, sin embargo, evidenció una desaceleración. Durante noviembre se exportaron 29.904 toneladas, por USD 112,3 millones, con caídas interanuales del 9% en volumen y del 4,2% en divisas. Esta contracción estuvo asociada tanto a la evolución de los precios internacionales como a la composición de la oferta exportable disponible en ese período, en un contexto de mercados más selectivos y mayor competencia global.

La dinámica del año cambió a partir de octubre, cuando el langostino volvió a ganar protagonismo en los mercados externos. Luego de un desempeño irregular en los primeros meses, esta especie permitió revertir la tendencia negativa y encaminar el cierre del ejercicio con números positivos. En el acumulado anual, el langostino congelado se mantuvo como el principal producto exportado, con USD 807,6 millones, aunque registró una caída del 12% en valor respecto de 2024, reflejo de menores precios promedio.

En contraste, los calamares y potas mostraron una fuerte recuperación, con exportaciones por USD 547,1 millones, impulsadas por mayores volúmenes y precios relativamente firmes. Este segmento se consolidó como uno de los pilares del crecimiento del sector en 2025, tanto en términos de rentabilidad como de participación en la canasta exportadora.

La merluza congelada, en todas sus variantes, junto con los filetes, mantuvo un desempeño estable a lo largo del año, sin grandes saltos ni caídas abruptas. En tanto, especies de menor volumen pero alto valor, como la centolla y los cangrejos, mostraron variaciones significativas entre el desempeño mensual y el acumulado anual, reflejando la sensibilidad de estos productos a factores estacionales y de demanda externa.

Exportaciones pesqueras: el año cerró en alza pese a la caída de noviembre y dejó un fuerte superávit comercial

En cuanto a los destinos, China se consolidó como el principal mercado para los productos pesqueros argentinos, concentrando el 25% del valor total exportado durante 2025. Le siguieron España, con el 18,7%, Italia (6,2%), Estados Unidos (6%) y Japón. Si bien la diversificación de mercados se mantuvo, el esquema exportador continuó mostrando una alta dependencia de Asia y Europa para las principales especies, lo que expone al sector a las oscilaciones de esos mercados.

En paralelo al crecimiento de las exportaciones, las importaciones pesqueras mostraron una expansión significativa. Durante noviembre ingresaron al país 4.183 toneladas, por un valor de USD 17,8 millones, con aumentos interanuales del 27% en volumen y del 17,6% en valor. En el acumulado anual, las importaciones alcanzaron 50.177 toneladas y USD 221,8 millones, lo que implicó incrementos del 47,8% en volumen y del 37,5% en divisas frente a 2024.

Los principales orígenes de estos productos fueron Ecuador y Chile, que concentraron más del 75% del valor importado, principalmente en productos elaborados y conservas. Este dato volvió a poner en evidencia una de las principales tensiones estructurales del sector: mientras Argentina exporta mayormente materia prima o productos de bajo grado de procesamiento, importa alimentos pesqueros con mayor valor agregado y alta intensidad de mano de obra.

A pesar del fuerte crecimiento de las importaciones, el sector mantuvo un saldo comercial ampliamente positivo, con un superávit acumulado de USD 1.608,5 millones al 30 de noviembre. Este resultado fue clave para sostener el aporte neto de divisas del complejo pesquero, incluso en un año atravesado por cambios macroeconómicos y ajustes en la competitividad.

El informe también destacó el impacto del tipo de cambio, que en noviembre promedió $1.427,6 por dólar, con una variación interanual superior al 42%. Este factor influyó de manera directa en la competitividad exportadora, pero también encareció costos internos y profundizó las dificultades de los productos con mayor nivel de procesamiento para competir en el exterior.

Exportaciones pesqueras: el año cerró en alza pese a la caída de noviembre y dejó un fuerte superávit comercial

El análisis de la canasta exportadora volvió a señalar una asignatura pendiente para la industria: la limitada capacidad de colocar en el exterior productos terminados listos para góndola. La pérdida de competitividad, asociada en gran medida al costo laboral expresado en moneda dura, terminó desplazando a muchos productos argentinos del mercado internacional, lo que explica que una parte relevante de esos bienes se comercialice casi exclusivamente en el mercado interno, a precios en dólares superiores a los de productos comparables en otros países.

En términos operativos, el año mostró una fuerte dispersión de resultados según flota y especie. La flota potera se destacó como una de las grandes ganadoras del ejercicio, tanto en volumen como en rentabilidad. En el segmento tangonero, la flota congeladora replicó ese desempeño positivo, mientras que los tangoneros fresqueros exhibieron mejores resultados en la flota amarilla de Rawson, especialmente por volumen. En las flotas que operaron en aguas nacionales, en cambio, se observó una mayor heterogeneidad, con empresas que lograron buenos márgenes y otras que cerraron el año con resultados ajustados o negativos.

Con el ciclo operativo prácticamente cerrado, el balance del comercio exterior pesquero dejó un crecimiento moderado, sostenido por el aumento del volumen exportado, pero con presiones sobre los precios internacionales y un mayor ingreso de productos importados. De cara a 2026, el sector enfrenta el desafío de consolidar los mercados externos, mejorar el nivel de procesamiento y avanzar en una estrategia que permita capturar mayor valor agregado sin perder competitividad.



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