Cumbre en Nara: Corea del Sur y Japón buscan relanzar su relación y coordinarse frente al escenario regional

Lee Jae Myung y Sanae Takaichi se reunieron en el oeste de Japón para fortalecer la cooperación política, comercial y de seguridad en un contexto marcado por la presión de China y Corea del Norte

Cumbre en Nara: Corea del Sur y Japón buscan relanzar su relación y coordinarse frente al escenario regional
martes 13 de enero de 2026

El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, y la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, mantuvieron este martes una cumbre bilateral en la ciudad de Nara, en el oeste japonés, con el objetivo de reforzar la cooperación política, económica y en materia de seguridad entre ambos países, en un contexto regional atravesado por el aumento de las tensiones con China y la persistente amenaza de Corea del Norte. El encuentro, realizado el 13 de enero de 2026, resulta relevante porque marca un nuevo intento de estabilizar una relación históricamente fluctuante y estratégica para el equilibrio geopolítico en Asia oriental.

La reunión se desarrolló en Nara, antigua capital japonesa y ciudad natal de Takaichi, elegida deliberadamente por su valor simbólico. El lugar remite a más de un milenio de intercambios culturales y religiosos entre Japón y la península coreana, un mensaje político que ambas partes buscaron enfatizar en un momento de redefinición de prioridades regionales. Según informó Infobae, la cumbre se concentró en temas clave como comercio bilateral, coordinación frente a los desafíos planteados por China y Corea del Norte, y mecanismos para profundizar la confianza mutua entre Tokio y Seúl.

El encuentro también tuvo una dimensión política interna para la jefa de gobierno japonesa. A pocos meses de haber asumido como primera ministra, Takaichi atraviesa una etapa de consolidación de liderazgo. Aunque mantiene niveles de aprobación elevados, su partido no cuenta con mayoría en ambas cámaras del Parlamento, lo que limita su margen de maniobra legislativa. En ese contexto, medios locales mencionan la posibilidad de que evalúe una convocatoria a elecciones anticipadas para fortalecer su posición. La cumbre con el mandatario surcoreano, de alto perfil internacional, fue interpretada como parte de esa estrategia de proyección política.

La propia Takaichi buscó dotar al encuentro de un mensaje de largo plazo. En la antesala de la reunión, publicó en la red social X: “Espero impulsar aún más las relaciones de Japón con Corea del Sur de una manera orientada al futuro, al reunirnos en la antigua capital de Nara, con más de 1.300 años de historia y de intercambios culturales duraderos entre Japón y la península coreana”. La elección de la sede, por lo tanto, no fue casual: apuntó a subrayar la existencia de vínculos históricos que exceden los conflictos modernos.

Cumbre en Nara: Corea del Sur y Japón buscan relanzar su relación y coordinarse frente al escenario regional

La agenda incluyó además una visita conjunta prevista al templo Horyu, un complejo budista que alberga algunas de las estructuras de madera más antiguas del mundo, construidas entre finales del siglo VII y comienzos del VIII. El sitio es considerado un símbolo del proceso por el cual el budismo llegó a Japón a través de la península coreana. En paralelo, Lee mantuvo encuentros con residentes surcoreanos en Japón, un gesto que refuerza el componente humano y social de la relación bilateral.

Las relaciones entre Japón y Corea del Sur combinan cooperación estratégica con disputas persistentes. Si bien ambos países son aliados clave de Estados Unidos en Asia y comparten intereses en materia de seguridad, la agenda bilateral ha estado marcada durante décadas por conflictos vinculados al pasado colonial japonés sobre Corea entre 1910 y 1945. Esas diferencias resurgen periódicamente en debates políticos, judiciales y diplomáticos, y han afectado en distintos momentos la cooperación comercial y militar.

En esta ocasión, el contexto regional funcionó como un incentivo adicional para el acercamiento. La cumbre se produjo en medio de un deterioro del vínculo entre Tokio y Beijing. Días después de asumir, Takaichi generó un fuerte rechazo del gobierno chino al señalar que una eventual acción militar de China contra Taiwán podría justificar una intervención japonesa. China, que considera a Taiwán parte de su territorio, respondió con dureza a esas declaraciones. Ese episodio profundizó la tensión bilateral y reforzó el interés japonés en coordinar posiciones con Corea del Sur.

Del lado surcoreano, la visita de Lee a Japón se produjo poco después de un viaje oficial a Beijing, donde mantuvo conversaciones con el presidente Xi Jinping. Ese equilibrio diplomático entre sus dos principales vecinos refleja la complejidad de la política exterior de Seúl. Durante su paso por China, el mandatario afirmó que la relación con Japón es tan importante como la que mantiene con Beijing, aunque reconoció las limitaciones de Corea del Sur para actuar como mediador entre potencias en disputa.

En una entrevista concedida a la cadena japonesa NHK, Lee sostuvo que su gobierno busca el respaldo de Japón para avanzar en la adhesión de Corea del Sur al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), un bloque comercial integrado por 12 países. El mandatario explicó que ese proceso implicaría decisiones sensibles, como el levantamiento de restricciones a las importaciones provenientes de Fukushima y otras regiones afectadas por el desastre nuclear de 2011, un tema que genera resistencia en sectores de la opinión pública surcoreana.

El presidente surcoreano también remarcó la importancia de profundizar la cooperación en materia de seguridad dentro de un marco trilateral que incluya a Estados Unidos. Sin embargo, subrayó que el punto central para el futuro de la relación es la construcción de una confianza política más profunda entre Seúl y Tokio. En los últimos años, ambos países dejaron de lado parte de sus disputas para coordinar posiciones frente al avance del programa nuclear norcoreano y la creciente rivalidad estratégica entre Washington y Beijing.

Cumbre en Nara: Corea del Sur y Japón buscan relanzar su relación y coordinarse frente al escenario regional

La cumbre de Nara se inscribe, así, en un proceso más amplio de reacomodamiento diplomático en Asia oriental. Para Japón, fortalecer el vínculo con Corea del Sur es una pieza clave de su estrategia de seguridad frente a un entorno regional cada vez más inestable. Para Seúl, en tanto, mantener un equilibrio entre China, Japón y Estados Unidos resulta esencial para proteger sus intereses económicos y geopolíticos.

Aunque el encuentro no concluyó con anuncios concretos de gran alcance, el valor político del gesto es significativo. La decisión de ambos líderes de priorizar el diálogo, elegir una sede cargada de simbolismo y poner en agenda temas sensibles como comercio, defensa y confianza mutua refleja una voluntad compartida de evitar que las tensiones históricas condicionen el futuro de la relación. En un escenario internacional atravesado por disputas estratégicas y competencia entre potencias, la relación entre Japón y Corea del Sur vuelve a ocupar un lugar central en el equilibrio regional.



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