En Hernando, Córdoba, una empresa familiar nacida en los años 80 logró transformarse en uno de los referentes del maní argentino en el mundo. Servagrop, liderada hoy por Leandro Oddino, pasó de sembrar 100 hectáreas con métodos rudimentarios a producir y procesar volúmenes industriales, exportar el 90% de su producción y emplear a casi 500 personas, en un proceso que refleja el potencial de la agroindustria con valor agregado. La historia fue reconstruida a partir de una entrevista publicada por La Nación.
La evolución del emprendimiento no fue lineal ni sencilla. Oddino comenzó a trabajar en la actividad cuando aún era muy joven, con una estructura mínima y escasos recursos. En ese entonces, el negocio consistía en sembrar, cosechar y vender el producto de forma directa a tostaderos y pequeñas fábricas. Con el tiempo, la empresa decidió cambiar de estrategia: dejar de ser solo prestadora de servicios agrícolas y avanzar hacia la industrialización, la comercialización directa y la exportación.
“Cuando empezamos, era como jugar contra Coca-Cola”, describió Oddino en diálogo con La Nación, al recordar la asimetría entre una pequeña firma del interior y los grandes jugadores del mercado. Sin embargo, esa desventaja inicial funcionó como motor para profesionalizar procesos e invertir en infraestructura.

Hoy, la compañía siembra cerca de 30.000 hectáreas por año, entre producción propia y acuerdos con productores asociados, y procesa entre 110.000 y 130.000 toneladas de maní en caja, según las condiciones climáticas de cada campaña. Su planta industrial permite realizar procesos clave para competir en mercados exigentes, como la selección, el blancheado y la elaboración de productos con mayor grado de terminación.
El salto productivo estuvo acompañado por una transformación organizacional. Con el crecimiento, Servagrop incorporó ingenieros agrónomos, técnicos y profesionales especializados, lo que permitió mejorar estándares de calidad y cumplir con las exigencias sanitarias y comerciales de los principales destinos internacionales.
Europa concentra aproximadamente el 70% de las exportaciones de maní argentino, mientras que otros mercados relevantes incluyen China, Rusia y países de la región. “El consumidor europeo es el más exigente del mundo”, afirmó Oddino a La Nación, al explicar por qué la empresa avanzó hacia prácticas productivas con menor uso de agroquímicos y mayor incorporación de insumos biológicos.

La apuesta por el valor agregado no se limita al producto final. Uno de los proyectos estratégicos que evalúa la compañía es la instalación de una planta de generación de energía a partir de biomasa, utilizando la cáscara de maní como insumo. La inversión estimada ronda los US$10 millones y podría tener un impacto directo no solo en la competitividad de la empresa, sino también en la comunidad.
Según explicó Oddino en la entrevista citada por La Nación, con la capacidad actual de generación sería posible cubrir hasta el 50% del consumo eléctrico de Hernando, una ciudad de unos 17.500 habitantes. El proyecto apunta a resolver una limitación estructural en el suministro energético local y, al mismo tiempo, consolidar un modelo de economía circular.
La expansión industrial también incluye planes para construir una nueva planta en la ciudad, con el objetivo de ampliar la capacidad de procesamiento y generar más empleo calificado. En ese sentido, el empresario destacó la importancia de la planificación de largo plazo y de contar con condiciones macroeconómicas que favorezcan la inversión productiva.
“La Argentina tiene que exportar más contenedores llenos de paquetes. Debemos cambiar el granel por alimentos con alto valor agregado”, sostuvo Oddino en declaraciones a La Nación, al resumir su visión sobre el futuro del sector agroindustrial.

La historia de Servagrop también es la historia de una empresa familiar que supo sostenerse en el tiempo. La firma fue fundada por Clemar Oddino y Liliana Vaira, padres de Leandro, y creció con una lógica de trabajo asociada al esfuerzo cotidiano y a la adaptación constante. “Somos una empresa familiar del interior que hace más de 30 años venimos desarrollando un noble cultivo como el maní. No dejamos nunca de prepararnos, capacitarnos e invertir en nuestra empresa”, afirmó Oddino en la entrevista original.
El empresario reconoce que durante muchos años cumplió múltiples roles dentro de la compañía. “Mi trabajo era hacer de todo. En el campo fuimos siempre todólogos”, dijo a La Nación, en alusión a una etapa en la que la producción, la logística, la venta y la gestión se concentraban en pocas manos.
Con el tiempo, la profesionalización permitió conformar equipos de trabajo y mesas de decisión más amplias. Actualmente, Oddino toma decisiones estratégicas junto a un grupo reducido de colaboradores de confianza, con foco en la información técnica y en las tendencias del mercado internacional.
El reconocimiento al recorrido llegó en 2024, cuando Servicios Agropecuarios SRL fue distinguida en la XXII edición del Premio La Nación–Banco Galicia a la Excelencia Agropecuaria, en la categoría “Mejor Apertura al Mundo”. En ese contexto, Oddino expresó: “Esto es un mimo al emprendedurismo. Somos una empresa familiar del interior que no dejó nunca de prepararse”, según consignó La Nación.
Más allá de los números productivos, el caso Servagrop expone una dinámica frecuente en distintas regiones del país: emprendimientos que nacen a pequeña escala, enfrentan entornos económicos inestables y, a fuerza de inversión, aprendizaje e innovación, logran insertarse en los mercados internacionales. En el caso del maní, la Argentina ocupa un lugar destacado como proveedor global, y empresas como la de Hernando explican buena parte de ese posicionamiento.
Oddino evita presentarse como modelo único y rechaza ofrecer fórmulas cerradas para emprender. Sin embargo, en diálogo con La Nación dejó una idea que atraviesa toda su trayectoria: la combinación entre información, perseverancia y compromiso con el trabajo. “Hay que investigar, enamorarse de lo que uno hace y animarse a intentar”, afirmó.
Desde la denominada Capital Nacional del Maní, Servagrop proyecta ahora una nueva etapa de crecimiento, con más inversión, mayor integración industrial y una estrategia orientada a consolidar a la Argentina como exportador de alimentos con alto valor agregado. Una historia que comenzó con 100 hectáreas y una camioneta, y que hoy compite de igual a igual en los mercados más exigentes del mundo.