Nuevas variedades de mandioca: el INTA impulsa genética local para mejorar rendimiento y calidad

Un programa de investigación evalúa 20 cultivares orientados al consumo fresco y a la industria, con el objetivo de ampliar la oferta para productores y fortalecer la cadena en Misiones

Nuevas variedades de mandioca: el INTA impulsa genética local para mejorar rendimiento y calidad
viernes 16 de enero de 2026

El INTA desarrolla nuevas variedades de mandioca adaptadas a las condiciones productivas locales con el objetivo de mejorar el rendimiento, la calidad y la competitividad de la cadena, según informó el equipo de investigación que trabaja en la provincia de Misiones. La iniciativa, que se encuentra en plena etapa de evaluación, apunta tanto al consumo en fresco como al uso industrial y podría derivar en la disponibilidad de nuevos cultivares para los productores hacia el año 2028, un horizonte clave para la planificación agrícola regional.

El trabajo es llevado adelante por un grupo técnico que actualmente analiza 20 cultivares dentro de un programa de mejoramiento genético: diez orientados al consumo directo y diez enfocados en la industria del almidón y otros derivados. La relevancia del proyecto radica en que busca ampliar la diversidad genética disponible para los productores y generar materiales más eficientes frente a las demandas del mercado, los desafíos climáticos y la heterogeneidad de suelos presentes en la provincia.

“La idea es ofrecer al productor un abanico de nuevas variedades, y que sean ellos —junto con el consumidor— quienes definan cuáles se adaptan mejor a sus gustos y necesidades productivas”, explicó Martín Domínguez, investigador del INTA Misiones, al describir el enfoque participativo del programa.

La mandioca (Manihot esculenta) es un cultivo estratégico para las regiones tropicales y subtropicales por su capacidad de adaptación, su alto valor energético y su potencial industrial. En el nordeste argentino cumple un rol central en las economías regionales, tanto en sistemas de pequeña escala como en esquemas más tecnificados, y constituye una fuente clave de ingresos para numerosos productores.

Nuevas variedades de mandioca: el INTA impulsa genética local para mejorar rendimiento y calidad

Uno de los ejes principales del programa es la diferenciación clara entre las variedades destinadas al consumo fresco y aquellas orientadas a la industria. En el primer caso, el equipo de investigación incorpora herramientas de evaluación sensorial para medir atributos como sabor, textura y comportamiento culinario. “Queremos garantizar que el productor tenga acceso a materiales que no solo rindan bien, sino que también sean apreciados por su sabor y textura”, sostuvo Domínguez.

Estas pruebas permiten acercar la investigación científica a las preferencias reales del mercado, considerando que la aceptación del consumidor es un factor decisivo para el éxito de una variedad. El enfoque busca evitar que los avances genéticos queden limitados al laboratorio o al campo experimental, y apunta a construir una oferta que responda a toda la cadena de valor.

En el caso de los cultivares destinados a la industria, el parámetro central de análisis es el contenido de almidón, un componente clave para su aprovechamiento en la elaboración de alimentos, bioinsumos y otros productos derivados. De las diez variedades industriales que se encuentran en estudio, varias muestran niveles de almidón entre 2 y 4 puntos porcentuales superiores a los materiales que hoy dominan el mercado.

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Sin embargo, desde el equipo técnico aclaran que ese indicador, por sí solo, no garantiza una mejora productiva. “No alcanza con tener más almidón: también necesitamos comprobar si ese porcentaje va acompañado de un buen rendimiento total por hectárea”, señaló Domínguez. Por ese motivo, el programa ingresó en una segunda etapa de evaluación que contempla variables como productividad, estabilidad y comportamiento agronómico en diferentes condiciones.

Otro aspecto central del proyecto es la evaluación de los cultivares en distintos ambientes. Misiones presenta una marcada diversidad de suelos y microclimas, lo que obliga a analizar con precisión la relación entre el genotipo y el ambiente. “Tiene una gran diversidad de suelos y microclimas”, explicó el investigador, al justificar la necesidad de ampliar los ensayos a distintas cuencas productivas de la provincia.

Este enfoque territorial permite identificar qué materiales funcionan mejor en cada zona y ofrece información estratégica para el diseño de recomendaciones técnicas más precisas. La meta es que los productores cuenten con opciones adaptadas no solo al mercado, sino también a las características particulares de sus campos.

El cronograma de trabajo prevé que la etapa de evaluación más intensiva se extienda durante el ciclo 2026-2027, período en el que se consolidarán los datos productivos y de comportamiento agronómico. Si los resultados acompañan las proyecciones actuales, las nuevas variedades podrían comenzar a estar disponibles para su adopción hacia 2028, lo que marcaría un hito para la cadena de la mandioca en la región.

Además del desarrollo de nuevos materiales, el equipo del INTA trabaja en la reintroducción de cultivares conservados en el banco de germoplasma de INTA Castelar, una estrategia que permite recuperar diversidad genética valiosa y revalorizar recursos que pueden tener un alto potencial productivo. A esto se suma la posibilidad de incorporar nuevos materiales provenientes del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), con sede en Colombia, en el marco de acuerdos de cooperación técnica.

Estas acciones reflejan una visión de largo plazo orientada a fortalecer la base genética del cultivo y a construir una plataforma más sólida para enfrentar los desafíos futuros. En un contexto atravesado por la variabilidad climática, la presión sobre los sistemas productivos y la necesidad de mejorar la eficiencia, la inversión en investigación aplicada aparece como un factor determinante.

“El rol del INTA es generar conocimiento y brindar soluciones concretas al productor, adaptándose a sus demandas”, afirmó Domínguez. La definición sintetiza el espíritu del programa, que combina ciencia, territorio y necesidades productivas en una misma estrategia de desarrollo.

Nuevas variedades de mandioca: el INTA impulsa genética local para mejorar rendimiento y calidad

Para los técnicos, ampliar la oferta genética de mandioca no solo implica ofrecer más opciones varietales, sino también contribuir a una cadena más resiliente y competitiva. “En definitiva —concluyó Domínguez—, se trata de fortalecer una cadena productiva con enorme potencial para el desarrollo local”.

El avance del programa de mejoramiento genético posiciona a la mandioca como un cultivo con creciente proyección estratégica, no solo por su valor alimentario sino también por sus aplicaciones industriales. En ese marco, la generación de nuevas variedades adaptadas al contexto regional puede convertirse en una herramienta decisiva para potenciar la producción, diversificar mercados y consolidar el desarrollo agrícola en Misiones y otras zonas productoras del país.



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