José Luis Manzano, fundador y presidente de Integra Capital, aseguró que América Latina tiene condiciones para consolidarse como un proveedor clave de minerales críticos a nivel global, impulsada por la expansión de la electrificación, el desarrollo de la inteligencia artificial y la competencia geopolítica entre Estados Unidos y China. La declaración fue realizada durante su participación en el Future Minerals Forum 2026, realizado esta semana en Riad, Arabia Saudita, según informó El Cronista. La relevancia de sus dichos radica en que se producen en un contexto de fuerte crecimiento de la demanda mundial de minerales estratégicos y de reconfiguración de las cadenas de suministro.
Durante el encuentro, que reunió a funcionarios, inversores y ejecutivos de más de cien países, Manzano sostuvo que “Latinoamérica puede consolidarse como un proveedor confiable y de gran escala para abastecer la creciente demanda global”, y subrayó que la región cuenta con recursos disponibles, experiencia productiva y capacidad para sostener una oferta de largo plazo.

El empresario identificó tres factores centrales que explican el salto en la demanda global de minerales. El primero es el proceso de electrificación de la economía, que incrementa de manera sostenida la necesidad de insumos como cobre y litio para redes eléctricas, baterías y transporte. El segundo es el avance acelerado de la inteligencia artificial, que eleva el consumo energético y, en consecuencia, la demanda de minerales asociados a infraestructura tecnológica. El tercero es la competencia estratégica entre Estados Unidos y China, que está redefiniendo las prioridades de abastecimiento y acelerando decisiones de inversión en todo el mundo.
El Future Minerals Forum 2026 se consolidó como uno de los principales espacios internacionales de debate sobre el futuro de los minerales críticos. Organizado por el gobierno de Arabia Saudita, reunió en Riad a referentes del sector público y privado, entre ellos ministros, directivos de fondos de inversión y ejecutivos de compañías mineras de escala global.
Manzano compartió panel con figuras como Khalid Al-Falih, ministro de Inversiones saudí; Michael Barton, socio gerente y director ejecutivo adjunto de Orion Resource Partners; Jeff Currie, director de estrategia de Energy Pathways en The Carlyle Group; Dominic Raab, director de asuntos globales de Appian Advisory; y Taylor Melvin, presidente y CEO de Ivanhoe Electric. La presencia de estos actores reflejó la centralidad que adquirió el debate sobre el abastecimiento de minerales críticos en la agenda económica internacional.
En ese marco, el titular de Integra Capital destacó que “América Latina reúne las condiciones para convertirse en un actor central del nuevo mapa minero”, una afirmación que apunta directamente al potencial de países como Argentina, Perú y Chile, que concentran reservas significativas de cobre, litio y otros minerales estratégicos.
Uno de los ejes centrales de su exposición fue la estructura actual de la cadena global de valor de los minerales. Manzano advirtió que, si bien América Latina concentra una parte relevante de la producción primaria, una proporción significativa de esos minerales es enviada a Asia —en particular a China— para su procesamiento, antes de volver a los mercados de consumo.
Ese esquema, explicó, genera riesgos geopolíticos, incrementa los costos logísticos y limita la planificación de largo plazo tanto para productores como para consumidores. La concentración del procesamiento en un número reducido de países expone a la industria a posibles interrupciones de suministro y a tensiones comerciales que ya se observan en distintos frentes.
Frente a ese diagnóstico, Manzano planteó la necesidad de revisar la organización de la cadena de valor, con el objetivo de lograr mayor cercanía entre producción, procesamiento y consumo. La creación de nuevos polos de procesamiento en distintas regiones del mundo aparece, en ese contexto, como una condición clave para diversificar riesgos y fortalecer la resiliencia del sistema global.

Más allá del potencial geológico y del crecimiento de la demanda, el empresario puso el foco en un aspecto que considera determinante para que la región pueda aprovechar esta oportunidad: la previsibilidad institucional. Según expresó en el foro, “la estabilidad normativa y el respeto por el Estado de Derecho son condiciones centrales para canalizar capitales hacia proyectos de gran escala y de largo plazo”, según consignó El Cronista.
La afirmación apunta directamente a uno de los desafíos estructurales de muchos países latinoamericanos: atraer inversiones multimillonarias en un sector que requiere horizontes de planificación de décadas. Los proyectos mineros, especialmente en litio y cobre, demandan altos niveles de inversión inicial, largos plazos de maduración y marcos regulatorios estables para resultar viables.
En ese sentido, el mensaje de Manzano se inscribe en una discusión más amplia que atraviesa a gobiernos y empresas de la región: cómo convertir el potencial en desarrollo concreto, evitando que la abundancia de recursos naturales se diluya por falta de reglas claras o por inestabilidad política y económica.
Las declaraciones del titular de Integra Capital se producen en un momento en que el sector minero global atraviesa un ciclo de fuerte dinamismo. El aumento de la demanda internacional impulsó los precios de varios minerales a niveles elevados y fortaleció el flujo de exportaciones de los países productores.
En paralelo, distintos informes del mercado muestran un renovado interés de los inversores por proyectos vinculados a minerales críticos, considerados esenciales para la transición energética y la transformación tecnológica. El litio, el cobre, el níquel y las tierras raras ocupan un lugar central en la estrategia industrial de las principales economías del mundo.

Para América Latina, este escenario abre una ventana de oportunidad que combina ventajas naturales con una demanda estructural en expansión. La región concentra algunas de las mayores reservas de litio del planeta, participa de manera decisiva en la producción global de cobre y cuenta con potencial para desarrollar otros segmentos de la minería estratégica.
El planteo de Manzano resume una visión que gana terreno en el debate económico regional: el desafío no es solo extraer más minerales, sino integrarse de manera más inteligente a la cadena global de valor. Eso implica avanzar en capacidades de procesamiento, promover encadenamientos productivos locales y generar condiciones para que la inversión extranjera y local se traduzca en desarrollo sostenible.
La discusión también incluye aspectos ambientales, sociales y regulatorios, que hoy son parte inseparable de cualquier proyecto minero de escala. La licencia social, el cuidado del entorno y la transparencia en la gestión aparecen como factores cada vez más relevantes para el éxito de la actividad.

En ese contexto, la intervención del presidente de Integra Capital en uno de los foros más relevantes del sector refuerza la idea de que América Latina volvió a estar en el centro del mapa global de los minerales críticos. La magnitud de la oportunidad es considerable, pero su concreción dependerá, como subrayó el propio Manzano, de la capacidad de los países de la región para ofrecer reglas estables, previsibilidad y un marco institucional confiable.