La quinua gana terreno en Cuyo: con menos agua logra rendimientos competitivos y alta calidad

Ensayos en San Juan demostraron que el cultivo puede producir hasta 1.700 kilos por hectárea con un manejo eficiente del riego y menor consumo hídrico

La quinua gana terreno en Cuyo: con menos agua logra rendimientos competitivos y alta calidad
martes 20 de enero de 2026

La quinua se consolida como una alternativa productiva viable en la región de Cuyo, luego de que investigaciones realizadas en San Juan demostraran que el cultivo puede completar su ciclo, lograr rendimientos competitivos y mantener una buena calidad de grano utilizando apenas la mitad del volumen de agua que indican las referencias internacionales. El hallazgo es relevante para productores que buscan diversificar sistemas bajo riego en un contexto de escasez hídrica y creciente presión sobre los recursos naturales.

Por primera vez en el país, se generaron datos locales precisos sobre los requerimientos de agua de la quinua en condiciones reales de producción bajo riego. La información aporta previsibilidad técnica y económica para quienes evalúan incorporar este cultivo a sus planteos, especialmente en zonas áridas donde cada milímetro de agua cuenta.

El trabajo se desarrolló durante tres campañas consecutivas y permitió analizar cómo responde la quinua a distintos regímenes hídricos, con el objetivo de determinar cuánta agua necesita realmente para expresar su potencial productivo en las condiciones agroecológicas de la región. Los ensayos se realizaron con la variedad Morrillos INTA, una de las más adaptadas al ambiente local.

La quinua gana terreno en Cuyo: con menos agua logra rendimientos competitivos y alta calidad

Los resultados fueron consistentes: con una lámina acumulada de entre 260 y 290 milímetros a lo largo del ciclo del cultivo —equivalente al 50% de lo recomendado por bibliografía internacional— se obtuvieron rendimientos cercanos a los 1.700 kilos por hectárea. Ese nivel productivo implica apenas una merma del 10 al 20% respecto del máximo teórico, sin pérdidas significativas y con una calidad comercial adecuada.

Además del volumen de producción, los investigadores observaron que el manejo eficiente del riego no compromete la sanidad ni la calidad del grano. Si bien el tamaño puede verse levemente afectado cuando se reduce el aporte de agua, no se registraron deterioros relevantes que limiten su valor comercial o industrial.

Uno de los aspectos centrales del estudio fue la implementación de riego por goteo, tecnología que permitió aplicar el agua de forma localizada, uniforme y controlada. Este sistema resultó clave para medir con precisión el comportamiento del cultivo y ajustar las dosis según cada etapa fenológica. La experiencia también confirmó que la quinua, pese a su rusticidad, es particularmente sensible al exceso de agua y al encharcamiento prolongado, por lo que el control fino del riego se vuelve determinante.

En sistemas tradicionales por surco, el manejo hídrico depende en gran medida del drenaje del suelo y puede generar condiciones desfavorables si no se controla con cuidado. El riego por goteo, en cambio, ofrece mayor precisión y eficiencia, lo que se traduce no solo en ahorro de agua, sino también en mayor estabilidad productiva.

La generación de estos datos representa un avance significativo para la agricultura regional. Hasta ahora, gran parte de las recomendaciones técnicas utilizadas en Argentina provenían de estudios realizados en países donde la quinua es originaria, como Bolivia, Perú o Ecuador, con condiciones ambientales muy distintas. En esas regiones, el cultivo suele desarrollarse bajo regímenes de secano o con dinámicas hídricas que no son comparables con los sistemas bajo riego característicos de Cuyo.

En el norte argentino, por ejemplo, la quinua se cultiva principalmente en zonas de Salta y Jujuy, donde el manejo del agua se apoya en las lluvias estacionales y en estrategias de conservación de humedad del suelo. En cambio, en provincias como San Juan, Mendoza o San Luis, la producción agrícola depende casi exclusivamente de sistemas de riego presurizados o gravitacionales. Esa diferencia vuelve imprescindible contar con parámetros técnicos propios, ajustados a la realidad local.

La importancia del trabajo radica, precisamente, en que ofrece a productores y asesores una base concreta para la toma de decisiones. Saber cuánta agua necesita el cultivo, qué tecnología de riego es más adecuada y qué rendimiento puede esperarse bajo distintos manejos permite reducir la incertidumbre y mejorar la planificación productiva.

En un contexto marcado por la escasez hídrica estructural y la necesidad de utilizar de manera más eficiente los recursos naturales, la quinua aparece como una opción estratégica. Se trata de un cultivo con alta demanda internacional, valor nutricional reconocido y creciente interés en mercados vinculados a la alimentación saludable. Su incorporación puede aportar no solo diversificación productiva, sino también nuevas oportunidades comerciales para economías regionales.

Otro aspecto valorado por los técnicos es la plasticidad agronómica de la quinua. Aunque responde positivamente al manejo bajo riego, también mantiene su carácter rústico y su capacidad de adaptarse a ambientes con limitaciones. Esa combinación de eficiencia hídrica, adaptabilidad y potencial de mercado la posiciona como un cultivo con proyección.

Los ensayos realizados durante tres campañas consecutivas aportan, además, un grado de solidez técnica que permite proyectar su aplicación a escala productiva. No se trata de resultados aislados, sino de un proceso de validación sostenido en el tiempo, con mediciones controladas y evaluación sistemática de variables agronómicas.

Para los productores de la región, la información representa una herramienta concreta. Incorporar quinua ya no depende únicamente de expectativas o experiencias externas, sino de datos generados en condiciones locales, con variedades adaptadas y bajo sistemas de manejo realistas. Esto reduce riesgos y mejora la viabilidad económica del cultivo.

La quinua gana terreno en Cuyo: con menos agua logra rendimientos competitivos y alta calidad

A mediano plazo, el avance del conocimiento sobre la quinua podría contribuir también al desarrollo de cadenas de valor regionales, con impacto en la generación de empleo, la agregación de valor y la consolidación de nuevos perfiles productivos en zonas tradicionalmente concentradas en pocos cultivos.

La experiencia demuestra que la innovación aplicada al manejo del agua y a la selección de cultivos puede abrir oportunidades incluso en contextos de restricción hídrica. Con información técnica, planificación y tecnologías adecuadas, es posible avanzar hacia sistemas agrícolas más eficientes, resilientes y diversificados.



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