Prestige acelera la producción de la Sprinter y apunta a exportar a Estados Unidos desde 2026

Con un salto del 78% en ventas y un plan de expansión industrial, la firma que tomó la operación de Mercedes-Benz en Argentina proyecta crecer, exportar y competir frente al avance chino

Prestige acelera la producción de la Sprinter y apunta a exportar a Estados Unidos desde 2026
miércoles 21 de enero de 2026

La empresa Prestige, actual responsable de la operación industrial y comercial de Mercedes-Benz en Argentina, cerró 2025 con un fuerte crecimiento en ventas, producción y exportaciones, y ya proyecta dar un nuevo salto en 2026 con el inicio de envíos de la Sprinter a Estados Unidos, Canadá y otros mercados. Así lo confirmó su CEO y socio, Daniel Herrero, en una entrevista concedida a Forbes, donde detalló los resultados del primer año y medio de gestión tras la salida de la automotriz alemana del país y explicó la estrategia para sostener la competitividad en un contexto global cada vez más desafiante.

El anuncio es relevante porque marca un punto de inflexión para la industria automotriz local: no solo consolida la continuidad productiva de la planta de Virrey del Pino, sino que también reabre la posibilidad de exportar vehículos fabricados en la Argentina a mercados altamente exigentes, algo que en los últimos años se había reducido de manera significativa.

El balance de estos 14 meses es súper positivo: crecimos 78% en ventas y 40% en exportaciones”, afirmó Herrero. Según precisó, la compañía pasará de fabricar 14.000 unidades anuales de Sprinter a 20.000, incrementando la producción diaria de 65 a 90 vehículos sin una reducción de personal.

La operación de Prestige quedó conformada por Herrero junto a Pablo Peralta, dueño del Grupo ST, además de Roberto Domínguez y Alfonso Prat-Gay. Desde ese esquema societario, la empresa asumió el desafío de sostener una operación industrial en un país con altos costos y volatilidad macroeconómica.

Uno de los ejes centrales de la estrategia fue la política de precios. “Bajamos los precios y terminamos con más del 50% del mercado del segmento de Sprinter”, explicó el ejecutivo. El objetivo, señaló, fue ganar volumen para absorber costos fijos y construir un negocio exportador que garantice sustentabilidad de largo plazo. La decisión implicó sostener precios sin aumentos durante varios meses, aun en un contexto inflacionario.

El crecimiento, remarcó Herrero, no se apoyó en recortes de personal sino en una mayor eficiencia productiva. “Llegamos a producir 35% más con la misma gente”, sostuvo, y agregó que incluso se incorporaron nuevos trabajadores. “Argentina necesita crecer para incluir”, afirmó.

La tensión entre la mirada industrial y la lógica financiera fue otro de los puntos abordados. Con socios de perfil más orientado a las finanzas, Herrero reconoció que el desafío pasa por compatibilizar el corto plazo con una visión de largo alcance. “Desde Finanzas muchas veces se mide el resultado operación por operación, pero cuando tomás una política de precios buscás fidelizar clientes y sostener un proyecto industrial del que dependen muchas familias”, explicó.

En ese contexto, el CEO de Prestige destacó que la única forma de competir con el llamado “costo argentino” es producir más con la misma estructura. “Tenemos que hacer más con los mismos”, resumió, al señalar que la absorción de costos fijos y la mejora en el servicio al cliente son claves para competir, especialmente en Latinoamérica.

La expansión de la industria automotriz china aparece como uno de los principales desafíos. Herrero advirtió que en el corto plazo se dará “una pelea de precios muy dura”, impulsada por la capacidad de escala, el respaldo financiero y el rápido desarrollo tecnológico de China. Como ejemplo, mencionó que en Ecuador los vehículos de origen chino ya representan el 45% del mercado.

En el mediano plazo, el escenario es aún más complejo para las automotrices europeas. Según Herrero, muchas compañías invirtieron fuertemente en desarrollos eléctricos forzadas por regulaciones gubernamentales y ahora deben volver a modelos convencionales, compitiendo con fabricantes chinos que producen más del doble de lo que consume su propio mercado interno.

Sobre la transición tecnológica, el directivo consideró que en regiones como América Latina o África el proceso hacia la electrificación será más lento, condicionado por la infraestructura y la capacidad energética. “El auto eléctrico va a seguir creciendo, pero más como segundo vehículo urbano, mientras que el híbrido será una transición para distancias intermedias y largas”, explicó. También planteó dudas sobre el valor de reventa y el servicio de los eléctricos a mediano plazo.

Prestige acelera la producción de la Sprinter y apunta a exportar a Estados Unidos desde 2026

En cuanto a los vehículos autónomos, Herrero señaló que la nueva plataforma de la Sprinter ya está preparada para ese tipo de tecnología, aunque su adopción dependerá más de la infraestructura urbana que del vehículo en sí. “Va a ser un proceso extendido, probablemente hacia 2045 o 2050”, estimó, al tiempo que recordó que aún una parte significativa de la energía global se genera con carbón.

De cara a 2026, el CEO de Prestige se mostró moderadamente optimista. Proyectó un mercado argentino de alrededor de 700.000 vehículos, impulsado por la reaparición del crédito, el leasing operativo y la llegada de modelos importados a precios más competitivos. “Llegar a un millón de autos en un par de años es posible si se mantiene la previsibilidad”, señaló.

En ese marco, remarcó la importancia de la integración regional y el vínculo con Brasil. “Como industria automotriz no podemos soltarle la mano a Brasil, nuestro principal socio comercial. Eso nos permite escalar y ganar competitividad”, afirmó, al advertir que desde 2014 la Argentina perdió cerca de 30 destinos de exportación automotriz que deben recuperarse.

Herrero también hizo foco en el rol de la tecnología y la capacitación. “La inteligencia artificial no va a eliminar empleos, va a crear nuevos, pero tenemos que capacitarnos”, sostuvo. Para el ejecutivo, la adopción tecnológica solo es virtuosa si se utiliza para crecer y no para achicar estructuras. “Cuando en un equipo decís ‘acá no sobra nadie’, la gente te acompaña”, resumió.

Finalmente, consultado sobre el consumo, consideró que 2026 será “un buen año para comprar un auto”, con precios estables y mayor oferta, incluso en el segmento premium. Prestige, anticipó, prevé traer la gama completa de Mercedes-Benz y sumar nuevos modelos al mercado local.



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