El presidente de Paraguay, Santiago Peña, afirmó que el Mercosur tiene el potencial de convertirse en la principal plataforma de conexión entre distintas regiones del mundo, al tiempo que subrayó el papel estratégico que el bloque sudamericano puede desempeñar en la transición energética global. Las declaraciones fueron realizadas esta semana durante un foro de inversiones celebrado en Dubái, en el marco de la Cumbre Mundial de Gobiernos, un evento que reúne a líderes políticos, empresarios y organismos multilaterales.
Según informó Infobae, Peña participó del Foro de Inversión para América Latina y el Caribe, una instancia organizada con el respaldo de la Corporación Financiera Internacional (IFC) del Banco Mundial, donde planteó que la integración regional es una condición necesaria para que los países sudamericanos puedan aprovechar sus ventajas comparativas y ganar relevancia en el escenario internacional. En ese contexto, sostuvo que la fragmentación limita el crecimiento y que los mejores resultados se alcanzan a través de esquemas de cooperación y apertura coordinada.
“No tenemos ninguna duda de que el Mercosur va a ser la mejor plataforma para conectar a otras regiones del mundo”, afirmó el mandatario, de acuerdo con la traducción oficial de su intervención, citada por Infobae. Peña remarcó que el bloque —integrado por Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay— cuenta con una dotación significativa de recursos naturales, capacidad productiva y ubicación estratégica, factores que lo posicionan como un actor relevante frente a los desafíos económicos y energéticos de las próximas décadas.
Durante su exposición, el jefe de Estado paraguayo puso como ejemplo el acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, firmado el pasado 17 de enero en Asunción, al que definió como una señal concreta del potencial del bloque para integrarse a los grandes circuitos del comercio global. A su juicio, este tipo de entendimientos permiten diversificar mercados, atraer inversiones y generar previsibilidad en un contexto internacional marcado por la incertidumbre.
Peña también advirtió que el escenario global atraviesa un proceso de transformación profunda. En ese sentido, sostuvo que los equilibrios tradicionales ya no garantizan estabilidad y que los países deben adaptarse a un mundo más volátil. “La seguridad del pasado no existe”, señaló durante el foro, al tiempo que llamó a construir “nuevas alianzas” y a fortalecer los vínculos entre regiones que compartan intereses estratégicos, una visión que, según planteó, encuentra en el Mercosur una herramienta central.
Uno de los ejes principales de su discurso estuvo vinculado a la energía. El presidente destacó que Paraguay produce el 100% de su electricidad a partir de fuentes renovables, una característica que lo distingue en la región y que, según explicó, abre oportunidades para atraer inversiones vinculadas a la descarbonización de la economía. El país, con una población de alrededor de 6,1 millones de habitantes, basa su matriz energética en grandes centrales hidroeléctricas y avanza en proyectos complementarios, como el desarrollo de energía solar.
En ese marco, Peña afirmó que tanto Paraguay como América Latina tendrán un rol fundamental en la transición energética, debido a la disponibilidad de recursos naturales, energía limpia y capacidad para abastecer a mercados que buscan reducir su huella de carbono. El mandatario remarcó que esta ventaja debe ser aprovechada mediante políticas de largo plazo y cooperación regional, para evitar que los países actúen de manera aislada y pierdan competitividad.

Otro de los proyectos mencionados por el presidente fue la iniciativa para impulsar un gasoducto regional que conecte la producción de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta, en el suroeste de Argentina, con Brasil, atravesando cerca de 530 kilómetros del Chaco paraguayo. Según explicó, esta obra permitiría fortalecer la integración energética, mejorar la seguridad del abastecimiento y generar beneficios económicos para los países involucrados.
“La mesa está servida para nosotros. Tenemos todas las oportunidades y dependemos solo de nosotros”, sostuvo Peña, en una frase que sintetizó su mensaje ante empresarios e inversores internacionales. El presidente insistió en que la región cuenta con los recursos necesarios para crecer, pero que el desafío central pasa por coordinar estrategias y generar confianza para atraer capitales de largo plazo.
La agenda del mandatario paraguayo en Emiratos Árabes Unidos incluyó además una serie de reuniones bilaterales orientadas a fortalecer la cooperación en sectores estratégicos. Entre ellas, se destacó un encuentro con Ahmed bin Saeed Al Maktoum, presidente de la Autoridad de Aviación Civil de Dubái, con quien analizó oportunidades vinculadas a la conectividad aérea, la logística y el transporte internacional. Desde la Presidencia paraguaya señalaron que estos contactos buscan posicionar al país como un nodo relevante en los flujos comerciales y de inversión.
La visita oficial de Peña a Emiratos Árabes Unidos se extenderá hasta el 6 de febrero y contempla encuentros con empresarios, autoridades gubernamentales y representantes de fondos de inversión. El objetivo central de la gira es promover a Paraguay como un destino atractivo para el capital extranjero, en un contexto en el que el país busca diversificar su economía y reducir su dependencia de sectores tradicionales.
Las declaraciones del presidente paraguayo se producen en un momento en el que el Mercosur enfrenta debates internos sobre su rumbo estratégico, la apertura comercial y la relación con otros bloques. Mientras algunos países impulsan una mayor flexibilización para negociar acuerdos por fuera del esquema común, otros sostienen la necesidad de fortalecer la integración interna antes de avanzar en nuevas alianzas. En ese escenario, el mensaje de Peña apuntó a reforzar la idea de que el bloque puede ser una herramienta eficaz si logra actuar de manera coordinada.
Desde la perspectiva del gobierno paraguayo, la combinación de integración regional, energía limpia y apertura al mundo representa una oportunidad para reposicionar al Mercosur en la agenda internacional. La apuesta, según dejó en claro el presidente en Dubái, es que el bloque deje de ser visto solo como un mercado regional y pase a convertirse en un puente entre continentes, capaz de conectar a América del Sur con Europa, Asia y Medio Oriente.