La Unión Industrial Argentina (UIA) mantendrá un encuentro esta semana con el ministro de Economía, Luis Caputo, con el objetivo de presentar medidas concretas para reactivar el crédito al consumo y estimular la demanda interna, según confirmaron fuentes de la entidad fabril a medios nacionales. La reunión, que se realizará en la sede del Ministerio de Economía, adquiere relevancia en un contexto de baja en la demanda interna, alta morosidad bancaria y presión sobre las empresas por la apertura económica.
Según explicaron desde la UIA, la intención de la cúpula industrial encabezada por Martín Rappallini no será confrontar al Gobierno de Javier Milei, a pesar de las críticas que reciben los empresarios por los altos precios y la situación económica. Por el contrario, buscan ofrecer alternativas concretas para estimular el consumo y mejorar la competitividad del sector privado.
Una de las principales propuestas que llevará la UIA se centra en el uso del Fondo de Garantías Argentino (Fogar) para respaldar créditos al consumo. Este fideicomiso cuenta con aproximadamente USD 1.500 millones, originalmente destinados al sector productivo, y la idea es emplearlo como garantía para que los bancos puedan otorgar préstamos a tasas más bajas. En caso de que el tomador no pueda cumplir con el pago, el Fogar asumiría la devolución al banco, lo que permitiría reducir significativamente los intereses aplicados.
Fuentes del sector financiero explicaron que los altos encajes y la morosidad acumulada del año pasado constituyen un obstáculo para la expansión del crédito a hogares y empresas. “El ratio de morosidad de la cartera en niveles máximos y salarios que no se recuperan contra la inflación actúan como limitantes de la demanda de financiamiento de los hogares”, indicó un informe de la consultora LCG, citado por medios nacionales.
La UIA también buscará plantear la preocupación del sector industrial ante la apertura comercial y la competencia internacional, que en muchos casos obliga a las empresas locales a operar en condiciones desventajosas. No obstante, Rappallini dejó claro que “el proteccionismo no es una política industrial”, un mensaje que coincide con la postura del Gobierno de no cerrar el mercado interno.

El sector fabril enfrenta lo que internamente denominan “la doble Nelson”: por un lado, la apertura económica obliga a competir con empresas extranjeras en un mercado abierto; por otro, la caída de la demanda interna limita las ventas y frena la inversión. En este contexto, el apoyo a medidas que promuevan el crédito al consumo se vuelve estratégico para sostener la actividad económica.
El crédito al sector privado había experimentado un crecimiento significativo entre mediados de 2024 y la primera parte de 2025, pero la inestabilidad cambiaria, la incertidumbre generada por las elecciones legislativas y el aumento de tasas llevaron a los bancos a desacelerar la colocación de préstamos. La UIA advierte que la recuperación del crédito será lenta y gradual, y que las políticas de financiamiento deberán estar acompañadas de medidas que fortalezcan el ingreso de las familias y la competitividad empresarial.
Además, las proyecciones de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), estimadas en torno al 2,4% según consultoras privadas, constituyen otro freno a la inversión y a la demanda de crédito empresarial. La UIA espera que la combinación de reformas laborales y rebaja de impuestos, que se encuentran en debate en el Senado, ayuden a las empresas a mejorar su competitividad en un mercado cada vez más abierto.
Desde la UIA aclaran que ninguna de las medidas que presentarán implica un aumento del gasto público, como créditos subsidiados o ayudas directas. La estrategia apunta a optimizar recursos existentes y aprovechar instrumentos como el Fogar, así como fomentar la participación de la banca privada para dinamizar préstamos al consumo y a las empresas.
La propuesta busca replicar modelos de Sociedades de Garantía Recíproca, que actualmente se aplican para las PYME, extendiéndolos a los préstamos al consumo familiar. De esta forma, se espera que la reducción de tasas incentive a los hogares a tomar créditos y, en consecuencia, estimular la demanda de bienes y servicios, generando un efecto positivo sobre la economía real.
Según fuentes de la UIA, el encuentro con Caputo también servirá para transmitir la necesidad de políticas que equilibren la apertura comercial con la protección de la producción local sin recurrir al proteccionismo. Asimismo, se buscará obtener un respaldo explícito a las reformas laborales y a la disminución de impuestos, medidas que podrían mejorar la competitividad y facilitar la inversión en el país.
Rappallini enfatizó que la postura de la UIA es constructiva, con foco en la recuperación de la economía sin confrontar al Gobierno. “Nuestra intención es aportar soluciones concretas que ayuden a revitalizar el consumo y sostener la actividad industrial”, afirmó.
El diálogo con Caputo se enmarca en un contexto en el que la demanda interna permanece débil, los salarios reales no logran recuperar terreno frente a la inflación y la morosidad bancaria se mantiene elevada. Todo esto obliga al sector privado y al sistema financiero a buscar mecanismos innovadores que permitan que el crédito vuelva a fluir, tanto para hogares como para empresas.
En este sentido, la reunión representa un primer paso hacia la coordinación público-privada, en un momento crítico para sostener el crecimiento económico y enfrentar los desafíos de un mercado más competitivo y abierto. El resultado de este encuentro será observado de cerca por los analistas financieros, los empresarios y los consumidores, que esperan ver un impacto tangible en la disponibilidad de crédito y en el consumo familiar.
En definitiva, según reporta Infobae, la UIA apuesta a la colaboración y al diálogo con el Gobierno, priorizando medidas que estimulen la economía sin aumentar el gasto público, mejoren la competitividad de las empresas y generen condiciones para que los hogares puedan acceder a financiamiento a tasas razonables. La combinación de garantías, reformas laborales y rebaja impositiva se presenta como el paquete integral que el sector industrial considera esencial para enfrentar la “doble Nelson” que atraviesa la economía argentina, en referencia a la simultánea presión inflacionaria y falta de crecimiento.