Las exportaciones de peras argentinas a Brasil registraron en las primeras semanas de 2026 un inicio de temporada con precios récord, impulsadas por la falta de oferta disponible, una demanda firme y el rol estratégico del mercado brasileño como principal destino externo de la fruta nacional. El fenómeno se observa en operaciones concretadas en enero, principalmente con peras de la variedad Williams, y resulta relevante porque mejora el ingreso de divisas y reconfigura las expectativas comerciales para el resto de la campaña.
De acuerdo con información del mercado, durante la última semana se cerraron ventas a valores de hasta 26 dólares por caja, un nivel inusual para esta etapa temprana del calendario. En términos promedio, los precios se ubicaron alrededor de un 30% por encima de los registrados en igual período del año pasado. Si bien en los días posteriores se verificó una leve corrección, con cotizaciones cercanas a los 21/22 dólares por caja, los valores continúan claramente por encima de los 17/18 dólares que se pagaban a comienzos de la campaña anterior para fruta de características similares.
El buen desempeño responde, en primer lugar, a un desequilibrio previo entre oferta y demanda. Hacia el último trimestre del año pasado, los stocks de peras disponibles se redujeron de manera significativa. A partir de octubre, la caída de existencias generó dificultades para cumplir con compromisos comerciales, especialmente con Brasil, un mercado altamente dependiente de la producción argentina para abastecer su consumo. Ese quiebre en el suministro dejó un vacío que se trasladó directamente a los precios cuando comenzó a ingresar la fruta de la nueva cosecha.
En ese contexto, la demanda brasileña se mantuvo activa y presionó sobre una oferta limitada, empujando las cotizaciones a niveles poco habituales para esta época. La primera variedad en salir al mercado fue la Giffard, con volúmenes reducidos pero con precios elevados, lo que anticipó el tono que luego confirmó la llegada de la Williams, la variedad que marca el pulso inicial de la temporada.
El piso de precios con el que arrancó la campaña generó expectativas positivas entre los exportadores. Durante los primeros días de enero, una porción relevante de la producción se orientó directamente a Brasil, en paralelo con el mercado interno argentino, que también mostraba señales de desabastecimiento y valores sostenidos. La rápida colocación de la fruta y la respuesta del mercado reforzaron la percepción de un escenario favorable, al menos en el corto plazo.
Brasil ocupa desde hace años el lugar de principal destino de la pera argentina, tanto por volumen como por regularidad de compras. Durante 2025, las exportaciones hacia ese país alcanzaron cerca de 141.000 toneladas, lo que representó aproximadamente el 40% del total de las colocaciones externas. En segundo lugar se ubicó Rusia, con algo más de 54.000 toneladas, mientras que Estados Unidos ocupó el tercer puesto, con envíos cercanos a las 52.000 toneladas. Estos datos confirman la centralidad del mercado brasileño para la rentabilidad del sector.
Sin embargo, el escenario también despierta cautela. Los operadores advierten que la sostenibilidad de estos precios dependerá, en gran medida, del volumen real de la cosecha. Algunas estimaciones privadas hablan de mermas productivas de entre 10% y 15% respecto del ciclo anterior, mientras que otras fuentes sostienen que la producción sería prácticamente normal. La falta de certezas introduce un factor de riesgo que obliga a monitorear de cerca la evolución de la oferta, afirmo +P -LMNeuquen.
La atención del mercado estará puesta en las existencias en frío durante febrero y marzo, especialmente en las variedades Williams y Packhams. En esos meses se definirá si la plaza brasileña puede absorber los volúmenes sin afectar los precios o si se inicia un proceso de reacomodamiento hacia valores más históricos. Para fruta de buena calidad, esos precios de referencia suelen ubicarse entre los 15 y 18 dólares por caja, según el momento de la temporada y la disponibilidad regional.

El principal temor del sector es que una sobreoferta puntual provoque una rápida presión bajista. La experiencia reciente en Estados Unidos funciona como antecedente: una concentración excesiva de envíos al inicio de la campaña pasada derivó en una caída de precios y en menores ingresos para los exportadores. Ese recuerdo refuerza la idea de que, aun en un contexto favorable, la planificación de los volúmenes resulta clave.
A pesar de esos riesgos, Brasil vuelve a mostrarse como un mercado sólido y confiable para la pera argentina. Su cercanía geográfica, la complementariedad estacional y la preferencia del consumidor por la fruta nacional explican por qué, ante cualquier faltante de oferta, los precios reaccionan con rapidez. Para el sector, el desafío será capitalizar este buen inicio sin generar desequilibrios que terminen diluyendo los beneficios.
Con precios que arrancaron muy por encima de los registros de 2025 y un mercado activo, la campaña 2026 se presenta como una oportunidad para mejorar la rentabilidad y recomponer ingresos en un negocio históricamente ajustado. El resultado final dependerá de cómo evolucione la oferta en las próximas semanas y de la capacidad del sector para administrar un escenario que, por ahora, combina buenos valores, alta demanda y expectativas moderadas.