Estados Unidos, China, el sistema financiero internacional y los mercados de oro y bitcoin quedaron nuevamente en el centro del debate esta semana, luego de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, advirtiera en el Congreso que no le sorprendería que el gobierno chino esté trabajando en una moneda digital respaldada por oro. La declaración, realizada en Washington durante una audiencia legislativa, es relevante porque reavivó las dudas sobre la fortaleza del dólar, el futuro de las criptomonedas y el posible avance de un nuevo esquema monetario global liderado por Beijing.
El comentario surgió a partir de una pregunta de la senadora republicana por Wyoming, Cynthia Lummis, quien consultó si China buscaba erosionar el liderazgo financiero de Estados Unidos mediante el desarrollo de una moneda digital apoyada en activos tangibles. Bessent respondió que no existe confirmación oficial, pero señaló que hay indicios que apuntan a Hong Kong como un banco de pruebas para este tipo de iniciativas. Las declaraciones fueron difundidas por el South China Morning Post, medio que sigue de cerca los movimientos financieros y regulatorios de China y la región.
“Tienen un espacio de prueba muy grande en Hong Kong, y la Autoridad Monetaria de Hong Kong está explorando activamente diferentes mecanismos”, afirmó Bessent, según publicó el diario asiático. En el Departamento del Tesoro reconocen que circulan rumores persistentes sobre activos digitales chinos respaldados por lingotes de oro, aunque aclararon que hasta el momento no hay anuncios formales por parte de Beijing.

La advertencia cayó en un contexto de fuerte incertidumbre global, marcado por tensiones geopolíticas, presiones inflacionarias y una creciente desconfianza hacia las monedas tradicionales. En ese escenario, el oro volvió a posicionarse como activo de refugio, mientras que el bitcoin atraviesa una etapa de marcada volatilidad y retroceso.
Durante los últimos meses, el precio del oro registró una suba sostenida, impulsada en gran medida por compras de bancos centrales que buscan diversificar reservas y protegerse frente a la pérdida de valor de las monedas fiduciarias. De acuerdo con datos del Consejo Mundial del Oro, las adquisiciones oficiales crecieron cerca de un 10% entre enero y septiembre. Entre los países más activos se encuentran Polonia, Kazajstán, Azerbaiyán y la propia China, un dato que no pasó desapercibido para los analistas.
Ese movimiento reforzó la percepción de que el metal precioso vuelve a ocupar un rol central en el sistema financiero internacional. En paralelo, las criptomonedas no lograron acompañar esa dinámica. El bitcoin, que había alcanzado un máximo cercano a los US$ 126.000 en octubre de 2025, cayó esta semana hasta la zona de US$ 60.000, según datos de mercado. La corrección lo dejó relegado en la estrategia de varios grandes fondos de inversión, que optaron por reducir exposición a activos de riesgo.
Sin embargo, la hipótesis de una moneda digital china respaldada por oro volvió a poner al bitcoin en la conversación. Algunas firmas de inversión señalaron que los operadores comenzaron a cubrirse frente a lo que describen como “el peor escenario posible”: un cambio abrupto en el equilibrio monetario global. En ese marco, JPMorgan sostuvo que un giro geopolítico de esta magnitud podría generar un rebote en las criptomonedas. “La posibilidad de un nuevo sistema monetario impulsado por China genera incertidumbre, y eso vuelve a poner en escena a las criptomonedas como alternativa al sistema tradicional”, indicaron fuentes de la entidad, según consignaron medios financieros internacionales.

La idea también fue respaldada por Otavio Costa, director ejecutivo de Azuria Capital, quien afirmó en la red social X que el avance hacia una moneda digital china respaldada por oro es “sumamente importante y aún poco apreciado”. Para Costa, el mundo se encamina gradualmente hacia una especie de nuevo patrón oro, aunque aclaró que no se trata de un reemplazo inmediato del dólar estadounidense. “La dirección está trazada”, sostuvo el ejecutivo.
Las declaraciones de Bessent se suman a una serie de advertencias políticas realizadas en los últimos meses en Estados Unidos. En noviembre, el presidente Donald Trump retomó el tema y aseguró que China busca disputar el liderazgo estadounidense en el terreno de las criptomonedas. “Se están involucrando a lo grande en este momento”, afirmó entonces, en referencia a los movimientos del gigante asiático en el ecosistema digital y financiero.
El debate se intensificó además por un dato concreto: el dólar estadounidense acumuló una caída cercana al 10% durante 2025, de acuerdo con el índice que mide su desempeño frente a una canasta de monedas. Ese retroceso alimentó una narrativa que hasta hace poco parecía marginal y hoy gana espacio en foros políticos y financieros: la posibilidad de un debilitamiento de la hegemonía del dólar y el inicio de una etapa de mayor protagonismo de China en el orden monetario internacional.
Por ahora, no existen confirmaciones oficiales sobre el lanzamiento de una moneda digital china respaldada por oro. Sin embargo, el solo hecho de que la hipótesis sea discutida abiertamente en el Congreso de Estados Unidos y analizada por medios especializados como Forbes refleja el nivel de sensibilidad que atraviesa el sistema financiero global. En ese contexto, tanto el oro como el bitcoin vuelven a ocupar un lugar central en las estrategias de cobertura, mientras los mercados intentan anticipar cuál será el próximo movimiento de las grandes potencias.