Ambiente Sustentable / Agro Ecosistemas

La Patagonia evalúa los sistemas silvopastoriles como alternativa productiva bajo riego

La integración de forestación y ganadería gana espacio en el norte patagónico como respuesta a la crisis frutícola y a la necesidad de diversificar la producción agropecuaria

La Patagonia evalúa los sistemas silvopastoriles como alternativa productiva bajo riego
martes 10 de febrero de 2026

La Patagonia Norte comenzó a analizar con mayor profundidad el desarrollo de sistemas silvopastoriles (SSP) bajo riego como una alternativa productiva capaz de integrar ganadería, forestación y producción forrajera, mejorar la rentabilidad y optimizar el uso del agua en los valles irrigados de Río Negro y Neuquén. El tema volvió a instalarse en la agenda regional a partir de un análisis técnico difundido por el portal especializado argentinaforestal.com, que destacó el potencial de estos esquemas en un contexto de crisis de actividades tradicionales como la fruticultura.

Los sistemas silvopastoriles combinan de manera planificada la producción forestal —en bosques implantados o naturales— con la actividad ganadera, permitiendo obtener de forma simultánea madera, forraje y carne. Según detalla argentinaforestal.com, esta integración no solo diversifica ingresos, sino que también mejora el funcionamiento del suelo, potencia los beneficios del riego y aporta mayor estabilidad productiva en el mediano y largo plazo.

En la Argentina, el desarrollo de los SSP se consolidó inicialmente en la región Mesopotámica y el Delta del Paraná, donde se concentra cerca del 85% de la superficie forestada del país, unas 1,3 millones de hectáreas, principalmente con pinos y eucaliptos, y en menor medida con álamos y sauces. De acuerdo con datos sectoriales citados por argentinaforestal.com, actualmente se manejan alrededor de 80.000 hectáreas bajo esquemas silvopastoriles en esa región.

La adopción de estos sistemas implicó un cambio en los modelos forestales tradicionales, con el paso de plantaciones de alta densidad a esquemas de baja densidad, acompañados por manejos específicos de poda y raleo para alcanzar madera de mayor calidad. Esta transformación estuvo vinculada a la crisis del sector forestal argentino de fines del siglo pasado, cuando la falta de industrias papeleras locales dejó sin destino comercial a gran parte de la madera de raleo, que hoy en parte se exporta a Uruguay para su industrialización.

La Patagonia evalúa los sistemas silvopastoriles como alternativa productiva bajo riego

El concepto de los SSP quedó sintetizado en una definición que se volvió referencia para el sector. Durante el Primer Congreso de Silvopastoreo, realizado en 2009 en Posadas, Misiones, el ingeniero Lacorte afirmó: “En los sistemas silvopastoriles, la ganadería es una caja chica y la forestación es una caja de ahorro”, una frase que resume la lógica económica de estos esquemas y que fue retomada en el análisis publicado por argentinaforestal.com.

A partir de esas experiencias, técnicos y productores comenzaron a evaluar la viabilidad de trasladar el modelo a la Patagonia Norte, especialmente a las zonas bajo riego del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, el Valle Medio y los valles del río Colorado. Allí, las forestaciones de álamos y sauces aparecen como una alternativa con fuerte potencial, gracias a la disponibilidad de agua de deshielo, los suelos aluviales y turnos de corta más cortos, de entre 10 y 15 años, con madera de alta calidad.

El esquema permite además la implantación de pasturas anuales y perennes entre las filas de árboles, lo que aporta forraje para distintos sistemas ganaderos. El diseño de la plantación —orientación norte-sur, distancia entre filas y manejo de la copa— resulta clave para asegurar el ingreso de radiación y sostener la producción forrajera durante gran parte del ciclo forestal.

En cuanto al manejo ganadero, los SSP habilitan sistemas de cría y engorde bovino, así como esquemas con ganado ovino, con posibilidad de pastoreo directo a partir del tercer o cuarto año de implantación. La integración animal contribuye además a mejorar la fertilidad de los suelos mediante el aporte de nitrógeno, fósforo y potasio, elementos limitantes en muchos ambientes patagónicos.

Según el análisis técnico citado por argentinaforestal.com, la competencia por radiación puede reducir la producción de alfalfa entre un 15% y un 30%, aunque la caída de hojas en otoño permite una recuperación parcial de las pasturas. En ese marco, los especialistas recomiendan realizar estudios de suelo previos y diseñar el sistema desde una perspectiva integral, “del suelo hacia arriba”.

Con planificación y manejo adecuados, los sistemas silvopastoriles bajo riego se posicionan como una alternativa productiva estratégica para la Patagonia Norte, capaz de diversificar ingresos, mejorar la eficiencia del uso del agua y ofrecer una respuesta concreta a la necesidad de reconversión productiva en los valles irrigados de la región.

 



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