A pocas semanas de la convención PDAC 2026 que se realizará en Toronto, el Chief Commercial Officer del Toronto Stock Exchange (TSX), Robert Peterman, afirmó en Buenos Aires que la Argentina se encuentra hoy entre las jurisdicciones más atractivas para la inversión en minerales críticos, en un contexto global de alta volatilidad de precios pero fuerte demanda estructural. El ejecutivo destacó el potencial geológico del país y el interés de los inversores, aunque señaló que la clave será mantener estabilidad política y económica durante los próximos años.
Peterman visitó la Argentina en la antesala del principal encuentro minero del mundo, donde la Bolsa de Toronto funciona como un punto central para compañías, gobiernos e inversores que buscan financiamiento. En ese marco, aseguró que el país ocupa un lugar destacado en la agenda del sector.
“Argentina es una de las jurisdicciones que está en el top de la mente de todos en el sector minero global”, sostuvo. Y agregó: “Las señales que Argentina envía al mundo son muy positivas; se la ve abierta a los negocios”.
El mercado internacional atraviesa fluctuaciones marcadas en metales como el litio, la plata y el cobre. Sin embargo, para el CCO del TSX el análisis debe hacerse con perspectiva estratégica.
“Todos deben tener una visión a largo plazo sobre los requerimientos de metales”, afirmó. Según explicó, la expansión de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial, el crecimiento de las energías renovables y la electrificación de la economía están generando una demanda que supera la capacidad actual de producción.

“Está claro que hay más demanda de metal que capacidad para extraerlo en este momento”, señaló. En particular, remarcó que en el caso del cobre el mundo necesitará desarrollar múltiples nuevas minas en los próximos cinco años para cubrir la brecha proyectada entre oferta y consumo.
En ese escenario, consideró que la Argentina tiene condiciones para convertirse en un actor relevante en el abastecimiento global de minerales críticos, en especial por su cercanía geológica con Chile y el desarrollo que ese país logró en el sector cuprífero.
Consultado sobre si la Argentina podría alcanzar en 10 o 20 años un nivel de producción similar al chileno, respondió: “Creo que es posible”. No obstante, advirtió que la geología por sí sola no alcanza.
Para Peterman, el interrogante central que formulan los inversores internacionales no está vinculado al potencial de los recursos, sino a la previsibilidad del entorno.
“El desafío es que los proyectos mineros tardan entre 10 y 15 años en desarrollarse. La pregunta fundamental es si el país puede mantener el rumbo a largo plazo”, expresó. Esa evaluación incluye tanto la estabilidad macroeconómica como la continuidad de políticas favorables a la inversión.
También reconoció que los procesos electorales generan atención en el mercado. “Ante una elección, la gente piensa en cómo influirá en la política hacia el sector”, indicó, aunque recordó que en la Argentina las provincias tienen un rol determinante en materia minera y que esa estructura federal forma parte del análisis de riesgo habitual en cualquier país.
Aun con esas variables, sostuvo que la percepción actual es favorable y que no espera un cambio de orientación. “No esperaría un cambio de tono; la visión sigue siendo muy positiva con la esperanza de que haya estabilidad a largo plazo”, afirmó.
La Bolsa de Toronto y la TSX Venture Exchange concentran una porción significativa del financiamiento global para compañías mineras, especialmente en etapas exploratorias y de desarrollo. Según detalló Peterman, en ambos mercados se negocian diariamente unos 6,5 billones de dólares canadienses (trillions, en inglés) y el sector minero alcanzó el año pasado una capitalización de mercado cercana al billón de dólares canadienses.
Actualmente, alrededor de 50 empresas listadas en el TSX tienen aproximadamente 150 proyectos en la Argentina. De continuar la tendencia, el ejecutivo estimó que podrían sumarse entre 10 y 15 nuevas compañías por año con activos en el país.
El TSX impulsa además iniciativas como el programa Andean Bridge y distintos road shows que conectan inversores canadienses con desarrolladores sudamericanos. “Facilitamos la conversación entre gobiernos, empresas y directivos para equilibrar factores ambientales, sociales y comerciales, y buscamos cerrar necesidades de capital para proyectos pequeños”, explicó.
Sobre su visita, que incluyó reuniones con bancos, estudios jurídicos, la Bolsa y Mercados Argentinos (BYMA) y autoridades provinciales, destacó el interés del ecosistema local por vincularse con el mercado canadiense. “Estamos invirtiendo fuertemente en Argentina y emocionados por su futuro”, concluyó en una entrevista con Forbes.