La ministra de Producción de La Pampa, Fernanda González, aseguró que la flexibilización de la barrera sanitaria en el Río Colorado ya no genera controversias ni alertas sanitarias y que abrió nuevas oportunidades comerciales para los frigoríficos provinciales. En una entrevista con Infocampo, la funcionaria destacó el impacto positivo de la medida y, al mismo tiempo, cuestionó la falta de una política productiva clara por parte del Gobierno nacional.
Según publicó Infocampo, nota firmada por Ezequiel Morales, la titular de la cartera productiva sostuvo que el levantamiento parcial de la restricción, que durante años limitó el ingreso de carne con hueso hacia el sur del país, permitió ampliar mercados sin comprometer el estatus sanitario argentino. “Fue el ruido en el momento. Fue una presentación judicial en Tierra del Fuego que después fue desestimada y la verdad que hasta ahora no hemos sentido ninguna otra alerta con respecto a este tema. Yo creo que eso ya está, ya es un camino abierto”, afirmó.
La barrera sanitaria ubicada sobre el Río Colorado funcionó históricamente como límite entre la zona libre de aftosa con vacunación y la región patagónica sin vacunación. La posibilidad de enviar asado con hueso desde La Pampa hacia el sur era un reclamo sostenido por distintos gobernadores provinciales y por el sector frigorífico.

Para González, la medida tuvo un efecto concreto en la cadena cárnica pampeana. “Para nuestros frigoríficos se abrió un canal nuevo de comercialización”, señaló, y explicó que establecimientos que ya tenían vínculos comerciales con la Patagonia ahora pueden incorporar cortes con hueso, ampliando su oferta. También mencionó el caso del frigorífico radicado en La Adela, que abastece mayormente a la región patagónica.
La ministra remarcó que la decisión se tomó sobre la base de estudios técnicos y bajo la vigilancia epidemiológica del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). “Hay que seguir manteniendo los cuidados como siempre, pero no solo en ese lugar, sino en todo el país”, advirtió, al señalar que Argentina posee una frontera extensa y que el monitoreo sanitario resulta clave para sostener los estándares internacionales.
Más allá de la cuestión sanitaria, González planteó críticas hacia la administración nacional por la falta de incentivos productivos. Si bien reconoció que existe diálogo institucional con las autoridades, sostuvo que no se observan medidas orientadas a fortalecer el entramado agroindustrial. “No vemos una política clara para el sector productivo”, expresó.
En ese marco, mencionó la situación de los frigoríficos provinciales y el impacto en el empleo. Indicó que en la provincia se registraron despidos en distintas actividades vinculadas a la industria cárnica y señaló que las pequeñas y medianas empresas enfrentan un escenario complejo.
La funcionaria también hizo referencia a la situación fiscal y financiera de la provincia. Afirmó que La Pampa reclama una deuda de aproximadamente $400.000 millones por parte del Estado nacional, vinculada a distintos conceptos, entre ellos recursos previsionales. Según explicó, ese contexto limita la capacidad provincial para instrumentar líneas de financiamiento con bonificación de tasas destinadas al sector productivo.
En relación con los incendios rurales que afectaron recientemente a la provincia, González recordó que el Presidente declaró la emergencia ígnea, aunque consideró que la medida no estuvo acompañada por herramientas financieras específicas para los productores. Señaló que la provincia activó líneas de asistencia a través del Consejo Federal de Inversiones para atender a los afectados.
El sector agropecuario representa un componente central en la economía pampeana. Con una estructura productiva basada en la ganadería y la agricultura, y con predominio de pequeños y medianos productores —más del 70% posee menos de 500 cabezas—, la provincia depende en gran medida del dinamismo del mercado interno y externo.

En ese contexto, González insistió en que la apertura de nuevos canales comerciales debe complementarse con políticas que incentiven la producción primaria y la industrialización. Consideró que los buenos precios internacionales y las condiciones climáticas favorables no alcanzan por sí solos para garantizar sostenibilidad.
Respecto de la polémica inicial por la flexibilización de la barrera, la ministra sostuvo que el escenario se normalizó. La presentación judicial impulsada desde Tierra del Fuego fue desestimada y, según indicó, no se registraron nuevos cuestionamientos formales. Para el gobierno pampeano, la medida representa un avance largamente reclamado y un paso hacia una integración comercial más amplia dentro del país.
Mientras tanto, la provincia continúa reclamando mayor previsibilidad y herramientas de apoyo para el sector productivo. La discusión sobre el equilibrio entre resguardo sanitario y expansión comercial parece, al menos por ahora, haber encontrado un punto de estabilidad en el sur argentino.