En la ciudad de Córdoba, dentro del Parque Sarmiento y a metros de Plaza España, el Rosedal Pablo Llorentz volvió a consolidarse como uno de los paseos más elegidos por vecinos y turistas tras su proceso de recuperación y puesta en valor. El espacio, que puede visitarse de martes a domingo de 10 a 20 con acceso libre y gratuito, reúne más de 300 ejemplares de rosas y combina historia, diseño europeo y patrimonio urbano, según informó Revista Gente.
El jardín integra actualmente 240 nuevos rosales que se sumaron a los 60 ya existentes. Del total, alrededor del 60% corresponde a flores blancas, mientras que el 40% restante aporta tonalidades diversas que contrastan en los canteros. Todas las especies fueron traídas desde la provincia de Río Negro y entre las variedades se destacan la iceberg arbustiva, la chinesis arbustiva y la iceberg trepadora, que aportan distintas alturas y volúmenes al recorrido.

El trazado original del paseo data de la primera mitad de la década de 1920. Su diseño responde a un esquema geométrico con eje central y diagonales simétricas que organizan los sectores florales. En sus comienzos contaba con una pérgola de madera, luego reemplazada por una estructura de hormigón, y arcos cubiertos de rosas que señalaban accesos y senderos internos.
Durante varios años el frente del rosedal estuvo cercado y el ingreso se realizaba a través de un portón principal. En 1942 ese cerramiento fue retirado para integrar el espacio al parque. Con el paso del tiempo, el lugar atravesó distintas intervenciones que modificaron parte de su estructura original.
En 1991 se inició un plan de recuperación integral del Parque Sarmiento que incluyó al rosedal. Sin embargo, algunas transformaciones relegaron elementos patrimoniales históricos. Una década más tarde se impulsó una nueva etapa de restauración que buscó recuperar el diseño inicial a partir de imágenes aéreas antiguas y trabajos arqueológicos. En ese proceso se restituyeron estatuas y se reinstaló una reja perimetral para proteger el sector.

El antiguo rosedal pasó a denominarse “Jardín Florido”, mientras que el área cercana al Faro adoptó el nombre de Rosedal Pablo Llorentz, en homenaje al botánico, micólogo y algólogo que da identidad al paseo.
En septiembre de 2020 se concretó la restauración de las tres fuentes internas y la reparación de instalaciones dañadas. También se realizaron tareas de poda, limpieza, abonado y recomposición de cazuelas para fortalecer la estructura vegetal. Tras permanecer cerrado desde 2019, el 21 de septiembre volvió a abrir al público con la plantación de nuevos rosales.

Hoy, el paseo se presenta como un espacio que articula patrimonio, naturaleza y acceso público. Con senderos definidos, fuentes recuperadas y una propuesta paisajística de raíz europea, el Rosedal Pablo Llorentz se posiciona como una alternativa urbana para disfrutar del aire libre sin salir de la ciudad y amplía la oferta de espacios verdes emblemáticos más allá de los tradicionales circuitos porteños.