El Parque de Innovación de la ciudad de Buenos Aires presentó esta semana su agenda estratégica 2026/27 en el marco del primer encuentro de la Mesa de AgroBioIndustria, donde definió su objetivo de consolidarse como nodo federal e internacional de innovación agroindustrial. Con base en un predio de 12 hectáreas, que alberga 50 startups residentes y siete satélites, el espacio apuesta a potenciar el ecosistema agtech y transformar el conocimiento científico en negocios con impacto exportador, en un contexto de crecimiento sostenido del sector en la Argentina.
La presentación, realizada en la ciudad de Buenos Aires, puso el foco en el rol estratégico del complejo agrobioindustrial dentro del entramado tecnológico local. Según se informó, el 60% de las startups radicadas en el parque tienen vinculación directa con el ecosistema bioagroindustrial, un dato que confirma el peso del sector dentro de la estrategia institucional.
El CEO del Parque de Innovación, Yamil Santoro, destacó la necesidad de fortalecer ámbitos que faciliten la conexión entre científicos, emprendedores e inversores. “Trabajamos en iniciativas de innovación abierta que buscan crear valor, generar riqueza y mover la frontera tecnológica en esta industria”, afirmó durante el encuentro. El directivo planteó que uno de los desafíos centrales es integrar a las startups con el sector corporativo y las grandes pymes, que muchas veces enfrentan dificultades para innovar y adaptarse a la disrupción tecnológica.

En la misma línea, el coordinador de la Mesa de AgroBioIndustria, Leo Sarquís, remarcó el posicionamiento de la Argentina en el escenario global. “La Argentina es hoy el décimo país a nivel mundial en empresas de biotecnología”, sostuvo, y precisó que el país cuenta con más de 350 startups agtech, lo que implica un crecimiento del 100% en los últimos dos años.
Según detalló, hace cuatro años las agtech representaban menos del 25% dentro del universo innovador vinculado al agro, mientras que hoy esa proporción supera ampliamente ese nivel. “Hace cuatro años era menos del 25%, en cuatro años ha crecido más de 50%”, señaló. Para Sarquís, este fenómeno refleja una adopción creciente de tecnologías por parte de los productores en distintas regiones y escalas productivas.
El directivo también subrayó la concentración geográfica del ecosistema: el 75% de las empresas vinculadas a la innovación agtech están en la ciudad de Buenos Aires. A su entender, esa masa crítica resulta clave para potenciar la interacción con actores nacionales e internacionales y proyectar al parque como “el epicentro donde la innovación se transforma en negocio”.
Las estimaciones presentadas indican que el ecosistema agtech argentino podría expandirse entre un 12% y un 15% anual en los próximos años. Algunos segmentos mostrarían un dinamismo aún mayor: la robótica y automatización tendrían un crecimiento proyectado de entre 15% y 17%; el Internet de las Cosas (IoT) y sensores, entre 12% y 15%; y la agricultura digital, entre 12% y 14%.
En ese contexto, la agenda 2026/27 contempla instrumentos específicos para acelerar la consolidación del sector. Entre ellos se destacan la creación de Living Labs para validación en condiciones reales, el acceso a un fondo agtech CABA para escalar startups y la puesta en marcha de una academia agtech con formación en inteligencia artificial, robótica y bioinformática.
El parque también integra la red de la International Association of Science Parks (IASP), que reúne a más de 350 parques científicos en 80 países. Esa pertenencia habilita alianzas para soft landing y aceleración internacional, un aspecto que refuerza la proyección global del polo porteño.
Sarquís fue enfático en la dimensión federal del proyecto. “Queremos ofrecer el parque tecnológico desde la ciudad de Buenos Aires para toda la Argentina y eso es una definición estratégica”, afirmó. En esa línea, aseguró que la meta es consolidarlo como hub nacional de la agroindustria.
Desde una perspectiva internacional, el ingeniero agrónomo y consultor Carlos Becco advirtió que el modelo tradicional de producción agropecuaria atraviesa tensiones en distintos países. “En el mundo el agro tenía subsidios y esta manera de producir está colapsando”, sostuvo. Según su análisis, existe una crisis de innovación profunda y una pérdida de atractivo para las nuevas generaciones.
Sin embargo, diferenció el escenario argentino. “Todo esto está al revés en la Argentina, es el sector más competitivo del planeta y todo es terreno fértil para crecer”, afirmó. A su entender, el país enfrenta una oportunidad única para capitalizar su base científica y productiva.

En el plano académico, Fernando Villela puso el énfasis en la necesidad de agregar valor a las exportaciones. “La Argentina necesita crecer fuertemente las exportaciones para lograr un desarrollo”, señaló, y planteó que el desafío es superar el rango de entre US$300 y US$400 por tonelada exportada mediante la incorporación de conocimiento y tecnología.
El Parque de Innovación busca posicionarse como plataforma para la transformación productiva, articulando el sistema científico-tecnológico, con más de 300 centros de investigación en el país, con el sector privado y el Estado. En un escenario donde el 50% de los productores ya utiliza herramientas agtech, pero aún existe margen para profundizar la integración tecnológica, la estrategia apunta a convertir la innovación en negocios escalables y exportables.
Con 12 hectáreas en desarrollo y un ecosistema en expansión, el polo porteño aspira a consolidarse como referencia regional en bioeconomía y tecnología aplicada al agro, en un contexto donde la competencia global por talento e inversiones se intensifica.