La pizzería Kalis Pizza, ubicada en el barrio porteño de Núñez, fue seleccionada entre las diez mejores del mundo por la revista británica Time Out, que la posicionó en el octavo lugar de su ranking World’s Best Pizzas. El reconocimiento, otorgado por editores internacionales tras evaluar propuestas gastronómicas en distintas ciudades, coloca a un emprendimiento argentino en la élite global del rubro y refuerza el protagonismo de Buenos Aires en la escena culinaria.
El local, situado en O’Higgins 3578, es liderado por Franco Kalifon y Martín Calzetti. Desde su apertura, el proyecto apostó por un formato poco habitual en la tradición local: venta exclusiva de porciones al paso, sin mesas y con una estética inspirada en Nueva York. La propuesta, sin embargo, evita encasillarse en etiquetas clásicas y combina técnica, identidad propia y estandarización productiva.
“Trabajamos con mucha dedicación y la realidad es que este reconocimiento nos dejó sin palabras”, señaló Kalifon tras conocerse la distinción. El fundador definió el concepto del negocio como “Fast Good”, un modelo que busca rapidez en el despacho sin resignar calidad en los ingredientes. “Es un concepto donde la comida sale rápido para que haya rotación, pero con productos absolutamente de calidad”, explicó.

La carta de Kalis Pizza es simple y minimalista: ofrece solo cuatro variedades. La decisión responde a un sistema de producción enfocado en la estandarización total, con el objetivo de que cada porción conserve las mismas características durante toda la jornada. “Pensamos un sistema que permita que desde el slice número uno al último de la noche salgan igual”, afirmó Kalifon.
Según datos aportados por la empresa, el local despacha en promedio 1.300 porciones por noche, de miércoles a domingo, una cifra que lo ubica entre los puntos gastronómicos de mayor rotación en su segmento. Para sostener ese volumen, la estructura incluye a 18 personas, entre socios, encargados y personal de producción.
Uno de los diferenciales del emprendimiento es la utilización de pomodoro San Marzano con denominación de origen, importado directamente desde Italia. De acuerdo con el fundador, se trata de la única pizzería argentina que emplea esta materia prima bajo ese esquema de importación directa. La integración se completa con acuerdos con socios estratégicos locales que elaboran insumos exclusivos para la marca, como la mozzarella artesanal, el pepperoni propio y la miel picante de receta exclusiva.
La experiencia se complementa con un helado soft artesanal de pistacho, oliva y sal, pensado como cierre del menú. El proyecto mantiene además vínculos con su fábrica de panes, Kalis Pan, que provee a hamburgueserías reconocidas de la ciudad como Big Pons y Kiddo, ampliando así su presencia en el circuito gastronómico porteño.

El reconocimiento de Time Out tuvo impacto internacional inmediato y derivó en propuestas de expansión, incluidas iniciativas para desembarcar en Miami y en España. No obstante, Kalifon aseguró que la prioridad es consolidar la marca antes de avanzar con franquicias.
“Nos llegan propuestas de todos lados, pero soy muy cuidadoso porque sé lo que costó construir esto. Queremos cuidar la marca y no caer simplemente en las oportunidades que aparecen”, sostuvo.
El posicionamiento en el ranking global no solo potencia la visibilidad internacional del emprendimiento, sino que confirma la capacidad de la gastronomía argentina para competir en escenarios históricamente dominados por otras capitales. Según publicó La Nación, la inclusión de un local porteño en el top ten mundial marca un hito para el sector y proyecta a Buenos Aires como un polo de innovación culinaria con proyección global.