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De 30 vacas a una cabaña en crecimiento: el proyecto ganadero que se consolidó en el valle irrigado de Río Negro

En el Idevi, cerca de Viedma, Edgardo Tejeda desarrolló un sistema intensivo con riego, pasturas y genética Angus para producir reproductores

De 30 vacas a una cabaña en crecimiento: el proyecto ganadero que se consolidó en el valle irrigado de Río Negro
lunes 09 de marzo de 2026

En el valle inferior de Río Negro, cerca de Viedma, el productor Edgardo Tejeda logró transformar una pequeña chacra en un emprendimiento ganadero que hoy vende alrededor de 30 toros por año. El proyecto comenzó con apenas 30 vacas Angus y, gracias a un sistema basado en riego, inseminación y manejo intensivo, evolucionó hasta consolidar un rodeo de más de 200 madres, en una región patagónica que en los últimos años muestra un fuerte crecimiento productivo.

Según publicó La Nación en una nota firmada por Mariana Reinke, el establecimiento se ubica dentro del Idevi (Instituto de Desarrollo del Valle Inferior), un área agrícola creada décadas atrás a partir de un programa de desarrollo que buscó aprovechar el riego para convertir tierras áridas en superficies productivas. En ese contexto, el norte de la Patagonia comenzó a atraer inversiones y nuevas actividades productivas.

“Fue un valle generado a partir de la FAO y tuvo que ver mucho el Idevi. Es un valle que le costó mucho crecer pero hoy está muy pujante como el norte de la Patagonia”, señaló el productor.

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Tejeda es la tercera generación de productores agropecuarios. Nació en el norte de La Pampa, en una pequeña colonia llamada Inés y Carlota, formada por inmigrantes europeos. Su abuelo paterno había llegado desde Zamora, España, a comienzos del siglo XX y logró progresar desde el arrendamiento hasta convertirse en propietario de tierras.

Sin embargo, fue su abuelo materno, cabañero de Shorthorn, quien despertó su interés por la ganadería. “Mi abuelo materno era ganadero, cabañero de Shorthorn, y era un apasionado de la ganadería. Yo pasaba mucho tiempo con él porque me encantaba andar a caballo y recorrer las vacas y los toros Shorthorn”, recordó.

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De La Pampa a la Patagonia

A fines de la década del 80 decidió buscar nuevas oportunidades y se trasladó a Río Negro. Llegó a Viedma en 1988 en busca de trabajo y se incorporó como extensionista rural en la estación experimental del Idevi, donde trabajó con pequeños productores y programas de desarrollo rural.

Durante esos años un superior lo incentivó a continuar su formación académica. A los 24 años comenzó a estudiar en la Universidad del Comahue, donde se graduó como licenciado en gestión de empresas agropecuarias y también se formó como técnico en agronomía.

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Durante décadas alternó su trabajo en programas públicos —entre ellos vinculados al desarrollo rural y la Ley Ovina— con tareas en el sector privado como administrador de campos. Con el tiempo decidió impulsar su propio proyecto productivo.

El punto de partida fue modesto. Al finalizar su trabajo en uno de los establecimientos que administraba, acordó la compra de 30 vacas Angus como parte del arreglo laboral. Con ese rodeo inicial alquiló una chacra y más tarde logró adquirir un campo de 30 hectáreas dentro del Idevi.

“Logré comprar la chacra y ahí empecé con la cabaña”, explicó.

Un sistema intensivo con riego y genética

La cabaña recibió el nombre La Carlota, en homenaje al pueblo pampeano donde se crió. A partir de ese momento comenzó un proceso gradual de mejora genética, basado principalmente en inseminación artificial y selección de reproductores.

El sistema productivo está diseñado para aprovechar al máximo el riego. En total, Tejeda maneja entre 110 y 120 hectáreas bajo riego, de las cuales cerca del 70% son alquiladas.

Dentro de ese esquema, el maíz para silaje cumple un rol clave. Cada campaña destina aproximadamente el 20% de la superficie a este cultivo, con rendimientos que rondan 60 a 65 toneladas de materia verde por hectárea. Con esa producción elabora varios silos que permiten sostener la alimentación del rodeo durante el invierno.

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“Desde mayo hasta septiembre, cuando empieza la parición, las vacas se alimentan prácticamente en forma exclusiva con silo de maíz”, explicó.

El resto del sistema se basa en pasturas consociadas, que ocupan cerca del 80% del campo. El manejo incluye pastoreo rotativo intensivo, con movimientos diarios del rodeo y riego detrás de los lotes para mantener la productividad del forraje.

Actualmente el establecimiento mantiene unas 210 madres Angus puro controlado, además de 60 vaquillonas preñadas, la recría de terneros y los reproductores destinados a la venta.

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Producción de toros y circuitos regionales

Cada año la cabaña produce alrededor de 30 toros, que se comercializan principalmente en el circuito de exposiciones ganaderas de la Patagonia. La temporada suele comenzar en Río Colorado y continúa en ferias de la región como Conesa, Valle Medio y la Comarca Viedma–Patagones.

El objetivo del productor es seguir mejorando el rodeo a partir de herramientas de evaluación genética y mediciones objetivas.

“Quiero empezar a seleccionar por datos, con ecografías de área de ojo de bife y marmoleo”, explicó.

De 30 vacas a una cabaña en crecimiento: el proyecto ganadero que se consolidó en el valle irrigado de Río Negro

A pesar del crecimiento alcanzado, Tejeda mantiene una visión crítica sobre el desempeño de sus animales en las exposiciones. “Considero que tengo muy buena genética, pero me faltaba organización para llegar con toros mejor preparados a las exposiciones”, reconoció.

Hoy combina su trabajo técnico durante las mañanas con la dedicación a la cabaña por las tardes, una estrategia que, según explicó, fue clave para sostener el emprendimiento desde sus inicios.

A los 62 años, el productor asegura que el motor principal del proyecto sigue siendo la vocación por la actividad ganadera. “Para el 80% de los ganaderos en la Argentina, la ganadería es una pasión, sino no se hubiera sobrevivido a la coyuntura local”, afirmó.



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