El exfutbolista Rolando Schiavi, recordado por su paso por Boca Juniors y por su carrera en el fútbol argentino, decidió apostar al mundo del vino y lanzó un proyecto vitivinícola en el Valle de Uco, en la provincia de Mendoza, junto a un grupo de socios. La iniciativa, que debutó con una producción limitada de 2.000 botellas, logró agotar su primera edición en pocos días y se posiciona dentro del segmento de vinos boutique de alta gama.
La marca, denominada “Último Hombre”, hace referencia al rol defensivo que Schiavi ocupaba en el campo de juego. El proyecto marca una nueva etapa para el exjugador, que tras retirarse del fútbol profesional decidió invertir en la industria vitivinícola, uno de los sectores más representativos de las economías regionales argentinas.
Schiavi no desarrolla esta iniciativa en soledad. En el emprendimiento participan también Eusebio Guiñazú, exfutbolista, y los socios Sebastián Beigel y Gonzalo Mazzotta, quienes aportan experiencia en el sector. Entre los cuatro coordinan las distintas etapas del proceso productivo, desde la selección de uvas hasta el embotellado final.
El corazón del proyecto se encuentra en el Valle de Uco, una de las regiones vitivinícolas más reconocidas de Argentina. Ubicada al pie de la Cordillera de los Andes, la zona se caracteriza por su altitud, clima seco y suelos pedregosos, condiciones que favorecen la producción de vinos con gran intensidad aromática y estructura.
La primera colección de la marca incluyó dos etiquetas elaboradas con uvas de la cosecha 2018: un Malbec varietal y un blend. Ambas fueron desarrolladas bajo un concepto de producción limitada, con foco en la calidad y en la identidad del producto.

Desde el inicio, el proyecto evitó la producción masiva y apostó por un modelo boutique. La distribución tampoco siguió los canales tradicionales del mercado. En lugar de priorizar supermercados o grandes cadenas, la comercialización se impulsó principalmente a través de redes sociales, lo que permitió generar un vínculo directo con los consumidores.
La estrategia dio resultados rápidamente. La primera tirada de 2.000 botellas se vendió en pocos días, impulsada tanto por seguidores del exdefensor como por consumidores interesados en etiquetas exclusivas y producciones de pequeña escala.
El caso refleja una tendencia que gana espacio en la industria del vino: la aparición de vinos de autor vinculados a historias personales o proyectos de nicho, que buscan diferenciarse a través de su identidad y su producción limitada.
Con el primer lanzamiento agotado, los socios trabajan ahora en nuevas cosechas y analizan ampliar gradualmente la producción, siempre manteniendo el perfil boutique del proyecto.

Para Schiavi, la iniciativa representa una transición hacia una nueva etapa profesional. Después de una carrera deportiva marcada por títulos y reconocimiento en el fútbol argentino, el exdefensor apuesta a consolidar un emprendimiento dentro de una de las actividades más emblemáticas de la agroindustria argentina.
El desarrollo de proyectos como “Último Hombre” también refleja cómo el sector vitivinícola continúa atrayendo inversiones de distintos perfiles, incluidos deportistas y figuras públicas que buscan diversificar sus actividades hacia industrias de valor agregado.
En ese contexto, el Valle de Uco se consolidó en los últimos años como uno de los polos más dinámicos de la vitivinicultura nacional, con bodegas boutique, proyectos de autor y etiquetas que ganan presencia tanto en el mercado interno como en el exterior.