El economista Agustín Etchebarne, director general de la fundación Libertad y Progreso, analizó el panorama económico de Argentina y sostuvo que el país podría encaminarse hacia una etapa de inflación muy baja, crecimiento sostenido y fortalecimiento del Banco Central si continúan las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei. Las definiciones se dieron en una entrevista en la que también evaluó los desafíos pendientes de la política económica.
Etchebarne planteó que el proceso de reducción de la inflación todavía está en marcha porque resta completar el ajuste de precios relativos, especialmente en tarifas y servicios regulados. Sin embargo, afirmó que la tendencia inflacionaria debería seguir descendiendo.
“Cuando el proceso de cambio de precios relativos termine, la inflación tenderá a converger hacia niveles internacionales mucho más bajos que los actuales”, explicó.
Según el economista, uno de los factores que afectó la dinámica económica reciente fue la caída de la demanda de dinero durante el período electoral, lo que generó tensiones en el sistema financiero.
Etchebarne señaló que, tras el proceso electoral, comenzaron a observarse señales de mejora en algunas variables financieras. Entre ellas mencionó la reducción del riesgo país y de las tasas de interés, factores que considera claves para que la inflación continúe desacelerándose.
“Una vez que Milei ganó las elecciones de octubre, el índice de riesgo país se desplomó junto con las tasas de interés, y paulatinamente volveremos a la tendencia a la baja en la inflación y a recomponer el crecimiento”, sostuvo.
Para el especialista, el mantenimiento del superávit fiscal, la disciplina monetaria y la recomposición de las reservas internacionales son pilares fundamentales para consolidar la estabilidad económica.
En ese escenario, el economista considera posible que en el segundo semestre la inflación mensual llegue a niveles muy bajos.
“Creo que efectivamente en algún momento del segundo semestre veremos la tendencia a una tasa de inflación que comience con cero por ciento”, afirmó.
El director de Libertad y Progreso también destacó que la economía argentina atraviesa un proceso de transformación estructural que implica cambios profundos en distintos sectores productivos.
Según explicó, la apertura económica y la eliminación de distorsiones pueden provocar un proceso de reconversión empresarial en el corto plazo.
“Estamos atravesando una transformación que es un ‘proceso de destrucción creativa’, como la famosa definición de capitalismo de Joseph Schumpeter”, explicó.
Desde su perspectiva, este proceso permite que los recursos se reasignen hacia sectores más productivos, lo que a largo plazo impulsa el crecimiento económico.
Entre los sectores con mayor potencial de expansión mencionó al agro, la energía, la ganadería, el sector financiero y la economía del conocimiento.

Otro de los puntos clave que mencionó el economista es la necesidad de fortalecer el balance del Banco Central y acumular reservas internacionales.
Según su análisis, este proceso permitirá recuperar la confianza en la moneda local y facilitar el acceso al crédito para empresas y familias.
Además, consideró que la expansión del crédito podría convertirse en uno de los motores de crecimiento en los próximos años, siempre que continúe el proceso de estabilización macroeconómica.
“Va a ser uno de los principales motores del crecimiento durante la próxima década”, indicó.
En cuanto a las proyecciones económicas para este año, Etchebarne estimó que la inflación anual podría ubicarse cerca del 20%, mientras que el Producto Bruto Interno podría crecer por encima del 4%.
Sin embargo, también advirtió que existen riesgos externos que podrían alterar el escenario económico.
Entre ellos mencionó la posibilidad de una crisis internacional derivada de conflictos geopolíticos o una corrección brusca en sectores tecnológicos globales.
Aun así, consideró que Argentina tiene ventajas estratégicas en el contexto global gracias a su capacidad de producción de alimentos, energía y minerales, especialmente en momentos de tensión internacional.
“A largo plazo, el efecto de la guerra en Medio Oriente es muy positivo porque Argentina se consolida como un proveedor de alimentos, energía y minerales”, afirmó.

Consultado sobre el momento en que la población podría percibir mejoras concretas en su situación económica, el economista señaló que los cambios estructurales requieren tiempo.
Según su proyección, los beneficios más visibles podrían comenzar a sentirse hacia finales de la década.
“Creo que se va a ver muy claramente a partir de 2028, cuando la inflación ya esté en un dígito anual, las tasas de interés sean muy bajas y se consolide la recuperación del empleo y del crédito”, explicó.
Para Etchebarne, el desafío central de los próximos años será sostener la estabilidad macroeconómica y avanzar en las reformas estructurales necesarias para consolidar el crecimiento.
Según informó Infobae, el economista sostiene que, si se mantienen las políticas actuales, Argentina podría ingresar en un ciclo de estabilidad macroeconómica y crecimiento sostenido.