La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) expresó su rechazo a los cambios propuestos en el sistema de vacunación contra la fiebre aftosa en Argentina y advirtió que la iniciativa carece de fundamentos técnicos y económicos. A través de un comunicado difundido el 16 de marzo de 2026, la entidad rural sostuvo que modificar la estructura actual del programa sanitario sin consenso del sector productivo ni debate en los ámbitos técnicos correspondientes podría generar riesgos para la sanidad animal y comprometer la estabilidad del sistema que permitió recuperar el estatus sanitario del país.
La organización planteó su preocupación ante la posibilidad de que se introduzcan modificaciones mediante una resolución administrativa y en pleno desarrollo de la campaña sanitaria. Según señaló la entidad, la propuesta no fue discutida previamente en espacios institucionales como la Comisión Nacional de Lucha contra la Fiebre Aftosa (Conalfa) ni en las Comisiones Provinciales de Sanidad Animal (Coprosa), ámbitos donde tradicionalmente se analizan las decisiones vinculadas a la política sanitaria del rodeo bovino.
En el comunicado, CARBAP destacó que el actual sistema de vacunación se consolidó a partir de un modelo de articulación público-privada, en el que participan organismos estatales, fundaciones sanitarias y productores. De acuerdo con la entidad, este esquema permitió fortalecer el control sanitario del país y mantener un sistema de vacunación eficiente y con cobertura territorial.
La organización recordó que la política sanitaria argentina atravesó momentos críticos en el pasado. En particular, mencionó la estrategia adoptada a fines de la década de 1990 para avanzar hacia el estatus de país libre de fiebre aftosa sin vacunación.
Según CARBAP, esa decisión derivó en la reaparición de más de 2.000 focos de la enfermedad durante 2001, un episodio que generó un fuerte impacto en la producción ganadera y en el comercio exterior del país.
Tras aquella crisis sanitaria, Argentina debió reconstruir su sistema de control de la enfermedad y recuperar gradualmente la confianza de los mercados internacionales.
La entidad sostuvo que la recuperación del estatus sanitario fue posible gracias a la reorganización del sistema de vacunación y al fortalecimiento de los entes sanitarios y fundaciones responsables de ejecutar las campañas.
Este modelo permitió restablecer el control de la enfermedad y consolidar un esquema de trabajo que, según la organización, ha demostrado eficacia a lo largo de los años.
En la actualidad, Argentina mantiene el reconocimiento internacional como país libre de fiebre aftosa con vacunación en la mayor parte de su territorio, mientras que algunas regiones cuentan con el estatus de libres sin vacunación.
Este reconocimiento sanitario es considerado uno de los pilares para el acceso a mercados internacionales de carne y productos de origen animal.
CARBAP señaló que, según informes del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), no se registra circulación viral del virus de la aftosa y los rodeos presentan niveles adecuados de inmunidad.
En ese contexto, la entidad consideró que no existen razones sanitarias que justifiquen una modificación urgente del sistema de vacunación vigente.
Uno de los principales cuestionamientos planteados por la organización rural se refiere a la forma en que se pretende introducir el cambio.
Según CARBAP, una decisión de este tipo debería analizarse en los ámbitos técnicos donde participan representantes del sector productivo, autoridades sanitarias y especialistas.
La entidad sostuvo que la discusión técnica y el consenso entre los actores del sistema sanitario son condiciones necesarias para garantizar que cualquier modificación se implemente de manera ordenada y con respaldo científico.
En ese sentido, reclamó que el debate se lleve adelante en instancias institucionales como Conalfa y las Coprosa, espacios donde se definen las políticas sanitarias vinculadas a la ganadería.
Otro de los puntos defendidos por CARBAP es el modelo solidario de financiamiento de la campaña de vacunación, que establece un costo uniforme por dosis dentro de cada fundación sanitaria.
Este sistema permite que los productores paguen el mismo valor por vacuna independientemente del tamaño de sus rodeos.
La entidad advirtió que una modificación del esquema podría generar diferencias en los costos y dificultades en la cobertura territorial, especialmente en zonas donde predominan establecimientos ganaderos de menor escala.
Desde la organización señalaron que el sistema actual facilita la logística de la campaña sanitaria y garantiza que todos los establecimientos sean vacunados en tiempo y forma.
En el plano económico, CARBAP sostuvo que el costo de la vacuna contra la aftosa representa actualmente menos de 600 gramos de novillo, una cifra que, según indicaron, es inferior al valor histórico que llegó a equivaler a aproximadamente un kilo de carne.
La entidad también señaló que el número de animales a vacunar será menor en las próximas campañas, lo que implica una reducción adicional del costo total para los productores.
Desde la organización consideraron que estos datos refuerzan el argumento de que no existe un problema económico que justifique modificar el sistema actual.
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación en el sector es la vacunación de los establecimientos con rodeos pequeños.
De acuerdo con cifras citadas por CARBAP, el 17 % de los campos ganaderos tiene menos de 20 bovinos, mientras que el 34 % posee entre 20 y 100 animales.
Esto significa que más de la mitad de los productores cuenta con rodeos de menor tamaño, que suelen implicar mayores costos operativos para realizar las campañas sanitarias.
En este contexto, la entidad advirtió que el esquema propuesto no define quién se encargará de garantizar la vacunación en estos establecimientos.
También planteó la preocupación de que operadores privados prioricen la atención de los rodeos más grandes y de acceso más sencillo, lo que podría generar desigualdades en la cobertura sanitaria.
Finalmente, CARBAP expresó su disposición a discutir posibles mejoras en el sistema sanitario, aunque insistió en que cualquier modificación debe basarse en información técnica sólida y en un proceso de diálogo con los actores del sector.
La entidad sostuvo que la sanidad animal constituye uno de los pilares del sistema productivo argentino y que las decisiones vinculadas a la vacunación contra la aftosa deben evaluarse con especial cuidado.
En ese sentido, pidió que las eventuales reformas se analicen en los ámbitos institucionales correspondientes y con participación de productores, especialistas y autoridades sanitarias, con el objetivo de preservar los avances alcanzados en materia de control de la enfermedad.