Un equipo del CONICET, junto a la Universidad Nacional de La Plata, demostró que una levadura probiótica mejora un 10% el peso de lechones y favorece su salud intestinal, según un estudio publicado el 22 de abril de 2026. El desarrollo es relevante porque podría reducir el uso de antibióticos en la producción porcina.
La investigación evaluó una cepa denominada Kluyveromyces marxianus CIDCA 9121, obtenida a partir de lactosuero, un residuo de la industria láctea. Este punto agrega valor ambiental al proyecto, al reutilizar subproductos industriales para generar soluciones biotecnológicas.
El ensayo se realizó en condiciones productivas reales. Las cerdas recibieron el probiótico durante las últimas semanas de gestación y la lactancia, mientras que sus crías continuaron con el suplemento tras el destete. A los 40 días, los lechones que consumieron la levadura mostraron un incremento del 10% en su peso respecto del grupo control.

“En la producción porcina, el destete o la separación de los lechones y la madre se produce a edades muy tempranas, cuando el intestino no está del todo maduro para la incorporación del alimento sólido, y eso lo predispone a sufrir infecciones. Lo habitual es, entonces, recurrir a antibióticos”, explicó Martín Rumbo. Y agregó: “La levadura mostró que puede ser una alternativa al uso de medicamentos en forma preventiva, al menos en los primeros meses de vida”.
El trabajo marca un avance clave porque traslada resultados previos obtenidos en laboratorio a un entorno productivo. “Es una experiencia de la vida real, llevada adelante en un espacio mucho menos controlado, con una cantidad de variables que exceden a las condiciones del laboratorio”, señaló Malena Ferreyra Compagnucci.
Además del impacto productivo, el desarrollo se inscribe en una tendencia global: reducir el uso de antibióticos en animales para evitar la resistencia antimicrobiana, un problema creciente en salud pública.

El proyecto es fruto del trabajo conjunto entre centros de investigación como el CIDCA, el IIFP y el CINDEFI. El conocimiento desarrollado ya fue transferido a la empresa Beneficial Germs S.A. para su escalado productivo.
“Es evidencia científica que queda disponible a nivel académico, y con la que también es necesario contar para la formulación, inscripción y comercialización de los eventuales productos”, explicaron Graciela Garrote y María Dolores Pendón.
En paralelo, los investigadores avanzan en la optimización del producto para su comercialización. Una de las claves es el formato final: líquido, en pasta o en polvo. “Lo que estamos probando actualmente es el secado spray, utilizado por ejemplo para elaborar la leche en polvo, un método que resulta más escalable a nivel productivo”, explicó Sebastián Cavalitto.

El desarrollo abre una oportunidad concreta para la producción porcina, al mejorar indicadores productivos y sanitarios con una solución sustentable. También podría extenderse a otras aplicaciones en salud animal e incluso humana, a medida que avancen los ensayos.
