Martina Pavia, diseñadora de alta costura nupcial, desarrolla su marca desde su atelier en el Palacio Alcorta, en Buenos Aires, donde trabaja junto a su abuela Rosita Drescher. A sus 20s, decidió emprender tras formarse en la UBA, Nueva York y Barcelona. Su historia es relevante porque combina tradición familiar en la moda con una mirada propia centrada en el diseño artesanal y personalizado.
En un atelier ubicado en el Palacio Alcorta, Martina Pavia construye su camino en el mundo de la alta costura nupcial. Rodeada de telas, moldes y máquinas de coser, desarrolla cada prenda de forma integral: desde el diseño inicial hasta la confección final. Su propuesta no se apoya solo en la estética, sino en un concepto claro: crear piezas con identidad.
La diseñadora creció en una familia ligada históricamente a la moda. Es nieta de los fundadores de Caro Cuore, una marca emblemática de lencería en la Argentina. Sin embargo, su recorrido profesional no estuvo marcado por la continuidad directa del negocio, sino por la construcción de un estilo propio.
Según contó en una entrevista publicada por La Nación y firmada por Gabriela Picasso, su vocación apareció desde la infancia. “Desde chica siempre estaba creando, armando ropa con lo que encontraba”, explicó. Esa inclinación la llevó a estudiar Diseño de Indumentaria en la UBA, y luego a perfeccionarse en el exterior.
Su formación incluyó experiencias en Nueva York y Barcelona, dos polos clave de la industria. En esta última ciudad se especializó en vestidos de novia y ceremonia, una decisión que marcaría su rumbo profesional. “Barcelona es una de las capitales de la moda nupcial”, señaló, y destacó el contacto con diseñadores y desfiles como parte fundamental de su aprendizaje.
El punto de inflexión llegó con su primera clienta: una amiga cercana que le pidió su vestido de novia. Ese proyecto le permitió confirmar que quería dedicarse a acompañar a mujeres en momentos significativos. “No es solo hacer un vestido, es construir algo que queda para siempre en la memoria”, afirmó.
Tras esa experiencia, decidió lanzar su propio emprendimiento. El inicio fue gradual: producción de piezas, generación de contenido y crecimiento a partir del boca en boca. Hoy, su atelier recibe clientas que buscan un diseño personalizado, lejos de la producción en serie.
Uno de los rasgos distintivos de su trabajo es el enfoque artesanal. Pavia participa en todas las etapas del proceso, desde la toma de medidas hasta las pruebas finales. Esta metodología responde a una filosofía heredada de su familia, donde el valor del oficio ocupa un lugar central.
Rosita Drescher, su abuela, reconoce ese compromiso. “Tiene una capacidad enorme. Vale la pena verla trabajar: hace todo, desde el dibujo hasta la moldería”, sostuvo. Además, destacó su precisión y su forma de trabajar sin apuro.
En cuanto a su estilo, Pavia lo define como minimalista con estructura. Prioriza la construcción del vestido desde lo técnico y evita los excesos decorativos. “Me interesa que el vestido tenga una arquitectura”, explicó. Esta mirada se refleja en diseños que combinan simplicidad visual con complejidad en la confección.
El trabajo con cada clienta implica un proceso de diálogo. Muchas llegan con referencias o ideas previas, y el desafío es traducir ese material en una propuesta única. “No replicar algo que ya existe, sino crear algo nuevo”, resumió.
Además de novias, también diseña para madrinas e invitadas, ampliando el alcance de su marca dentro del universo de eventos sociales. En todos los casos, el objetivo es el mismo: lograr que cada persona se sienta cómoda y representada.

Entre los principales desafíos del oficio, menciona la diversidad de cuerpos. Lejos de verlo como una dificultad, lo considera una oportunidad creativa. Recordó el caso de una clienta que no se sentía segura con su imagen, y cómo el proceso de diseño permitió construir confianza. “Cuando la vi feliz, fue muy fuerte”, contó.
Su inspiración proviene tanto de la moda como de otras disciplinas, especialmente la arquitectura y el arte. También sigue el trabajo de diseñadoras internacionales vinculadas al universo nupcial, lo que le permite mantenerse actualizada sobre tendencias.
Actualmente, observa una inclinación hacia vestidos estructurados pero visualmente livianos, con uso de texturas y detalles sutiles. A futuro, su objetivo es seguir expandiendo su marca y presentar sus colecciones en desfiles propios.
La historia de Martina Pavia refleja una combinación de herencia y construcción personal. Si bien su apellido está ligado a una marca reconocida, su proyecto se apoya en una identidad propia, basada en el diseño a medida, la dedicación y el valor del trabajo artesanal.