El delantero uruguayo Luis Suárez, a sus 39 años y mientras juega en el Inter Miami, consolidó un negocio gastronómico en Europa que factura 24,5 millones de euros anuales, con 22 locales activos y un plan de expansión que incluye aeropuertos y nuevas aperturas en 2026, según informó Forbes.
El emprendimiento central es Chalito, una cadena de restaurantes especializada en milanesas que se convirtió en la más extensa de Europa en su rubro. El holding emplea a más de 300 personas y proyecta alcanzar los 24 locales en el corto plazo, con nuevas sedes en Madrid y Barcelona.
Además de su faceta empresarial, Suárez mantiene su actividad deportiva y desarrolla proyectos paralelos, como el club Deportivo LSM, que fundó junto a Lionel Messi. Ambos combinan su experiencia en el fútbol con una visión empresarial enfocada en la sostenibilidad económica.
El crecimiento de Chalito responde a una estrategia clara: priorizar el producto por sobre la imagen del futbolista. “No queríamos hacer un restaurante basado en la fama. La estrella tenía que ser la comida”, explicó Suárez. La milanesa napolitana concentra el 75% de la facturación del negocio.

El modelo de expansión incluyó una primera etapa de aperturas en zonas periféricas de Madrid para generar flujo de caja rápido. Luego avanzaron hacia el centro con locales insignia y cocinas de delivery. Ahora, el siguiente paso es el desembarco en aeropuertos con la marca “Mila and go”.
Para sostener la demanda, el grupo invirtió 10 millones de euros en una planta de producción y acumula una inversión total de 16 millones. En locales clave, el volumen de clientes es alto: hasta 1.300 personas por fin de semana.
En paralelo, Suárez gestiona sus negocios con un modelo familiar. Las decisiones estratégicas se toman sin intermediarios externos, con la participación directa de su entorno cercano. “Nos tomamos tiempo para ver dónde invertir porque no nos gusta delegar”, afirmó.
El exjugador del Barcelona también trasladó su mentalidad competitiva al mundo empresarial. Se involucra en decisiones operativas, desde degustaciones de menú hasta el diseño de los locales. “Me gusta conocer a los empleados y participar en todo lo que puedo”, señaló.
Su experiencia financiera no estuvo exenta de errores. Reconoció que en sus inicios realizó inversiones que no resultaron, pero destacó que aprendió a seleccionar mejor sus proyectos y a rodearse de personas de confianza.
Otro eje de su actividad es la Ciudad Deportiva LS, un complejo en Uruguay con miles de socios, y el crecimiento del Deportivo LSM, que ya logró ascender de categoría. El objetivo a largo plazo es competir en la Copa Libertadores.

En lo personal, Suárez asegura que su historia de vida sigue marcando su forma de gestionar el dinero y educar a sus hijos. “No hay nada más importante que cuidar lo propio”, afirmó, en una definición que sintetiza su filosofía tanto en el deporte como en los negocios.
El caso de Suárez refleja una tendencia creciente entre deportistas de élite: diversificar ingresos y construir empresas sostenibles más allá de la carrera deportiva. Su holding gastronómico, en expansión constante, se posiciona como uno de los ejemplos más sólidos en el mercado europeo.