Funcionarios y técnicos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) visitan la provincia de Río Negro para analizar proyectos de financiamiento vinculados a infraestructura productiva, con el objetivo de ampliar las áreas bajo riego, reducir los costos energéticos y fortalecer la competitividad del sector agropecuario. La misión se desarrolla durante tres días en Viedma y zonas rurales estratégicas, en el marco de una agenda que busca consolidar el crecimiento productivo y avanzar hacia una mayor autosuficiencia alimentaria, indico el medio LMNeuquen.
La visita, impulsada por el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo provincial, da continuidad a una primera misión realizada en diciembre pasado. En esta instancia, las autoridades locales presentaron su estrategia para acelerar la expansión de la superficie irrigada y potenciar el desarrollo agroindustrial mediante inversiones en infraestructura.
El eje central de los proyectos en evaluación es la reducción de los costos de energía, considerada una variable determinante para mejorar la rentabilidad de los sistemas productivos. Actualmente, una parte significativa de los desarrollos bajo riego funciona con energía a base de combustibles, lo que encarece la producción y limita su competitividad frente a otros mercados.
En este contexto, el ministro Carlos Banacloy señaló: “ante los altos costos, muchos desarrollos productivos que hoy funcionan con sistemas a combustible han perdido competitividad, lo que refuerza la necesidad de avanzar en obras de electrificación para sostener y ampliar la producción”. El funcionario explicó que la estrategia provincial prevé avanzar en etapas, priorizando proyectos concretos que permitan resultados visibles en el corto plazo.
Uno de los datos destacados durante las reuniones con el BID es que Río Negro cuenta actualmente con más de 90.000 hectáreas bajo riego desarrolladas exclusivamente por el sector privado, sin financiamiento estatal. Este indicador refleja, según las autoridades, la capacidad de inversión del sector y el interés por expandir la frontera productiva.
En total, la provincia dispone de unas 140.000 hectáreas irrigadas, aunque el potencial productivo podría alcanzar las 400.000 hectáreas, impulsado por la disponibilidad de agua del río Negro y las condiciones agroclimáticas de la región. El desafío radica en generar las condiciones de infraestructura necesarias para escalar esa capacidad.
Entre las iniciativas en análisis se encuentran la electrificación de los valles de Guardia Mitre y Negro Muerto, además del desarrollo de un canal en Colonia Josefa. Estas obras apunta
n a mejorar la eficiencia de los sistemas productivos, reducir costos operativos y acompañar el crecimiento de la actividad agrícola y ganadera.
La misión técnica incluye recorridas a campo y reuniones con productores locales, con el objetivo de relevar necesidades específicas y ajustar los proyectos a la realidad territorial. Desde la provincia destacan que este enfoque permite diseñar esquemas de financiamiento más precisos y alineados con las demandas del sector.
Además de las obras estructurales, se evalúa la posibilidad de incorporar herramientas complementarias dentro del financiamiento del BID. Entre ellas, se analiza la inclusión de líneas de crédito para la instalación de mallas antigranizo, una tecnología clave para proteger la producción frutícola frente a eventos climáticos adversos.
La incorporación de este tipo de instrumentos busca reducir la exposición al riesgo y mejorar la previsibilidad de la actividad, en un contexto marcado por la recurrencia de fenómenos climáticos extremos que afectan la producción regional.
Banacloy remarcó que Río Negro cuenta con más de un siglo de desarrollo agrícola y ganadero, y que el desafío actual es ampliar esa escala a partir de inversiones en infraestructura. En esa línea, subrayó que el río Negro constituye un recurso estratégico aún subutilizado, con capacidad para sostener una expansión significativa de la superficie bajo riego.

El funcionario también destacó que la intervención pública apunta a potenciar un proceso que ya viene impulsado por el sector privado. En ese sentido, afirmó que las más de 90.000 hectáreas desarrolladas sin asistencia estatal “demuestran el interés y la capacidad del sector productivo. La intervención pública apunta a acelerar ese proceso y escalarlo”.
El avance de estos proyectos se inscribe en una estrategia más amplia orientada a fortalecer la autosuficiencia en la producción de alimentos, especialmente en lo que respecta a insumos para la ganadería. El objetivo es reducir la dependencia de otras regiones y consolidar una matriz productiva más integrada y eficiente.
La posibilidad de acceder a financiamiento internacional representa, en este escenario, una oportunidad clave para destrabar inversiones de gran escala que requieren planificación de largo plazo. En particular, la electrificación rural aparece como un factor decisivo para mejorar la competitividad y garantizar la sostenibilidad de los sistemas productivos.
Desde el Gobierno provincial sostienen que el desarrollo de infraestructura no solo impacta en la producción, sino también en la generación de empleo y en el arraigo de las comunidades rurales. En este sentido, destacan que las inversiones proyectadas podrían dinamizar economías locales y abrir nuevas oportunidades para el sector agroindustrial.
La misión del BID continuará con evaluaciones técnicas y reuniones sectoriales antes de avanzar en la definición de posibles líneas de financiamiento. De concretarse, estos proyectos podrían marcar un punto de inflexión en el desarrollo productivo de Río Negro, al permitir una expansión significativa del riego y una mejora estructural en los costos de producción.