El presidente Javier Milei decidió avanzar con el envío de proyectos clave al Congreso en medio de una marcada fragilidad política, sin contar aún con los respaldos necesarios, en un contexto de tensiones internas crecientes y disputas estratégicas de cara a las elecciones de 2027. El anuncio se produjo el martes por la noche desde Jerusalén, durante una escala antes de su visita al Muro de los Lamentos y su regreso a Buenos Aires, lo que generó sorpresa incluso dentro de su propio gabinete.
El mensaje presidencial comenzó a circular mientras funcionarios participaban de una misa en la Basílica de Luján, convocada por la Conferencia Episcopal Argentina en homenaje al Papa Francisco. El acto reunió a referentes del oficialismo y la oposición, entre ellos el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el dirigente peronista Eduardo de Pedro. Sin embargo, la irrupción del anuncio político alteró el clima de la ceremonia.
El Gobierno busca retomar la iniciativa legislativa tras varias semanas de estancamiento. Entre los proyectos más sensibles se encuentra la eliminación de las PASO y una reforma sobre pensiones por invalidez, que ya enfrenta fuerte rechazo de organizaciones sociales. No obstante, la falta de consensos parlamentarios deja en duda la viabilidad de estas iniciativas.
Fuentes oficiales reconocieron que el envío de proyectos se produce sin acuerdos sólidos previos. En el oficialismo persiste la discusión sobre el timing político para impulsar reformas estructurales, una tensión que ya había emergido en debates previos como el intento de modificar el financiamiento universitario.
Más allá de la agenda legislativa, el oficialismo enfrenta una creciente fragmentación interna que impacta en la estrategia de mediano plazo. La disputa entre Karina Milei y el asesor Santiago Caputo escaló a un punto de quiebre que amenaza la cohesión del espacio.
Mientras un sector impulsa ampliar la base política de La Libertad Avanza para consolidar gobernabilidad, otro núcleo cercano a la secretaria general apuesta por sostener el esquema actual de alianzas. En ese debate también intervienen figuras como Patricia Bullrich y el ministro de Economía Luis Caputo, quienes advierten sobre la necesidad de generar previsibilidad política para los mercados.

En paralelo, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, busca sostener acuerdos tácticos con gobernadores mientras se define el rumbo electoral. Desde el entorno de Karina Milei no descartan replicar el esquema de alianzas de 2025, aunque difieren en el momento de abrir negociaciones más amplias.
El trasfondo de esta discusión es la incertidumbre sobre la reelección presidencial. Una fuente oficial reflejó la preocupación interna por la caída en la imagen pública del Gobierno y el impacto que podría tener en el escenario electoral.
El frente judicial aparece como otro factor de tensión. El Gobierno enfrenta fallos que impactan directamente en su política económica, como los relacionados con la financiación universitaria y programas sociales. A su vez, crece la disputa por el control de áreas clave del sistema judicial.
En este contexto, emergió un nuevo esquema de poder integrado por Karina Milei, el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques y el operador político Eduardo Menem (hijo). Este grupo busca avanzar en la designación de jueces y en la estrategia de negociación con el Senado.
El oficialismo prepara el envío de una serie de pliegos judiciales, aunque reservaría cargos clave como herramienta de negociación política. La estrategia apunta a consolidar influencia en un poder que considera determinante para la estabilidad institucional.
También se mantiene en evaluación la reforma del Consejo de la Magistratura, impulsada por los jueces de la Corte Suprema Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, aunque el Gobierno prefiere esperar la renovación de consejeros prevista para fin de año.
A las tensiones institucionales se suma el malestar en la militancia digital, un pilar clave del ascenso de Milei. En los últimos días, conflictos en redes sociales entre referentes del espacio dejaron al descubierto un descontento creciente.
El influencer Daniel Parisini y la diputada Lilia Lemoine protagonizaron un cruce que derivó en cuestionamientos al armado político y a la conducción del propio Presidente. La discusión expuso críticas sobre la pérdida de identidad del espacio y el alejamiento de las bases.
Sectores de la militancia reclaman “purgar el partido” antes del próximo turno electoral y advierten sobre una menor disposición a participar en tareas de fiscalización.

En este clima, el vocero presidencial Manuel Adorni también quedó en el centro de la escena por cuestionamientos sobre su patrimonio. El funcionario prepara una declaración jurada que buscaría aclarar el origen de sus recursos, en medio de críticas que, según el oficialismo, afectan la narrativa anticasta del Gobierno.
Mientras tanto, Milei mantiene su convicción en el rumbo económico y apuesta a que la estabilización macroeconómica revierta la caída en la aprobación pública durante la segunda mitad del año. Sin embargo, su estilo de conducción —centrado en la economía más que en la construcción política— genera inquietud dentro de su propio equipo.
El Presidente evita intervenir de forma directa en las disputas internas y mantiene vínculos con los distintos sectores en conflicto, sin definir una línea clara. Esta postura, interpretada por algunos como equilibrio, es vista por otros como una falta de conducción en un momento crítico.
Con una agenda legislativa incierta, un frente judicial activo y una interna política en escalada, el Gobierno enfrenta un escenario complejo que podría definir no solo su capacidad de gestión inmediata, sino también sus posibilidades de continuidad más allá de 2027, según reconstruyó Infobae.