La empresa estadounidense Chomps, fundada en 2012 con una inversión inicial de apenas US$ 6.500, se convirtió en uno de los casos más destacados del sector alimentario: vende cerca de 2 millones de snacks de carne por día, supera los 50.000 puntos de venta y, según informó Forbes, ya alcanza una valuación superior a US$ 1.000 millones gracias a su crecimiento sostenido en el mercado de proteínas listas para consumir.
En menos de una década, Chomps pasó de ser un experimento emprendedor a consolidarse como el snack de carne de mayor crecimiento en Estados Unidos. El salto se explica por una combinación de factores: expansión comercial, cambio en los hábitos de consumo y una estrategia enfocada en captar nuevos públicos.
Según informó Forbes, la compañía proyecta ingresos cercanos a US$ 900 millones en 2026, frente a los US$ 660 millones del año anterior, con una participación estimada del 10% del mercado de snacks cárnicos. Su producto estrella son los palitos de carne elaborados con proteínas de alta calidad, sin antibióticos y orientados a consumidores que buscan opciones prácticas y nutritivas.

Uno de los datos más relevantes es el perfil de su clientela: cerca del 70% son mujeres, un cambio significativo en una categoría históricamente dominada por el público masculino. Este giro permitió a la marca ampliar su base de consumidores y crecer por fuera de los nichos tradicionales.
El crecimiento también se refleja en su presencia comercial. Chomps ya se vende en 50.000 puntos de venta, incluyendo grandes cadenas como Walmart, Target y Costco, lo que le permitió alcanzar escala masiva sin perder posicionamiento de marca.
Detrás de este fenómeno están sus fundadores, Rashid Ali y Pete Maldonado, quienes comenzaron con un modelo diferente: venta online de carne de animales alimentados a pasto. Sin embargo, tras meses de bajas ventas, decidieron cambiar el enfoque hacia snacks secos, lo que redujo costos logísticos y permitió escalar el negocio.
“Aprendimos a gestionar nuestro flujo de caja, a desarrollar el negocio correctamente y a fijar los precios adecuados”, explicó Ali según consignó Forbes. Ese aprendizaje temprano fue clave para que la empresa lograra ser rentable desde sus inicios.
El crecimiento se aceleró con la entrada de inversores estratégicos y acuerdos de distribución. Un punto de inflexión fue su llegada a tiendas físicas, comenzando por Trader Joe’s, lo que impulsó sus ventas y posicionamiento.
Durante la pandemia, Chomps superó los US$ 100 millones en ingresos anuales, mientras varios competidores enfrentaban dificultades. Desde entonces, mantuvo una trayectoria ascendente basada en la expansión de mercado y la innovación de producto.
En términos financieros, Forbes estimó que la empresa alcanzó un EBITDA cercano a US$ 50 millones en 2025, con un margen del 7%. Aunque no es una rentabilidad elevada, refleja una estructura en crecimiento y una fuerte reinversión en capacidad productiva.
Uno de los principales desafíos era la producción. Durante años, la compañía no logró satisfacer toda la demanda. Esa situación cambió recientemente, cuando logró ampliar su infraestructura y alcanzar una escala suficiente para cubrir el volumen requerido.

“Vivimos en un mundo de asignación constante donde solo podemos cubrir una parte de la demanda”, afirmó Ali. “Ahora es la primera vez que contamos con toda la capacidad de producción”, agregó, según Forbes.
El negocio también enfrenta una competencia creciente. Además de marcas emergentes, grandes minoristas comenzaron a lanzar sus propias líneas de snacks de carne, lo que presiona precios y participación. Sin embargo, la compañía sostiene su ventaja en marca, distribución y fidelidad del consumidor.
Otro frente estratégico es la expansión de categorías. Chomps lanzó recientemente nuevos sabores orientados al desayuno, buscando captar momentos de consumo adicionales y reforzar su presencia en la rutina diaria.
Además, avanza en el canal de tiendas de conveniencia, con presencia en miles de estaciones de servicio y cadenas como 7-Eleven. Este canal representa una oportunidad clave para seguir creciendo en volumen.
A futuro, la empresa evalúa distintas opciones de salida, que podrían incluir una oferta pública o una venta estratégica. Sin embargo, sus fundadores aseguran que el foco sigue puesto en el crecimiento a largo plazo.
“Dentro de 10 años, cuando alguien vea el logo de Chomps, lo reconocerá y confiará en él de inmediato”, afirmó Maldonado según Forbes.
Con una base sólida, una marca en expansión y una categoría en auge, Chomps se posiciona como uno de los casos más representativos del nuevo consumo de alimentos: rápidos, proteicos y alineados con hábitos saludables.