Una ruta escénica en Santa Cruz, ubicada en la Patagonia argentina, conecta Los Antiguos con Lago Posadas a lo largo de 152 kilómetros de ripio y se posiciona como uno de los recorridos más impactantes del sur por su diversidad de paisajes, altura y bajo nivel de intervención humana.
La ruta patagónica atraviesa uno de los territorios más altos y cordilleranos de la provincia, donde se produce un contraste marcado entre la Cordillera de los Andes y la estepa patagónica. A lo largo del trayecto, el paisaje cambia de forma constante, tanto en color como en relieve, generando una experiencia visual dinámica y poco habitual incluso dentro de la región.
El camino comienza en Los Antiguos, a orillas del lago Buenos Aires, y finaliza en Lago Posadas, un pequeño poblado rodeado por los lagos Posadas y Pueyrredón. En el recorrido predominan los campos basálticos, los miradores naturales y los nacimientos de ríos que aparecen de forma inesperada, convirtiendo cada tramo en un punto de observación distinto.
Uno de los puntos más destacados es el Paso El Portezuelo, ubicado a más de 1500 metros de altura. Desde allí se obtienen vistas abiertas hacia dos de las cumbres más importantes de la región: el Monte San Lorenzo, el más alto de la provincia, y el Monte Zeballos, que se mantiene visible durante gran parte del recorrido.
La experiencia de viaje no se limita al paisaje. La presencia de fauna patagónica como guanacos, choiques y zorros refuerza la sensación de aislamiento y contacto directo con la naturaleza. A diferencia de otros destinos más turísticos, aquí la ruta se integra al entorno sin modificarlo, lo que potencia su atractivo para quienes buscan turismo de naturaleza.
El tramo final conduce hacia el entorno de Lago Posadas, donde aparece una de las formaciones más reconocidas de la zona: el Arco de Piedra, una estructura natural que se convirtió en ícono del noroeste santacruceño. Este punto marca el cierre de un recorrido caracterizado por la combinación de altura, geografía extrema y baja intervención humana.

En total, se trata de 152 kilómetros de ripio, transitables principalmente entre diciembre y abril, cuando las condiciones climáticas son más favorables. Durante esos meses, la ruta se consolida como una alternativa para viajeros que buscan caminos poco transitados y paisajes que conservan su estado original.
Más que un simple traslado, esta ruta funciona como una experiencia integral, donde el recorrido es el principal atractivo. La combinación de cordillera, estepa, fauna y miradores naturales la posiciona como una de las rutas escénicas más impactantes de la Patagonia argentina.