El gobernador Juan Pablo Valdés presentó ante cámaras empresariales el proyecto de la empresa Arpulp, que instalará una planta de fibra de pino de alta calidad en Ituzaingó, Corrientes, con una inversión de USD 2.000 millones y la proyección de generar 13.000 empleos, consolidando un nuevo eje industrial en la provincia.
La provincia de Corrientes avanza en uno de los proyectos industriales más relevantes de su historia con la llegada de Arpulp S.A., una empresa que invertirá USD 2.000 millones para instalar una planta de fibra de pino de alta calidad. La iniciativa fue presentada por el gobernador Juan Pablo Valdés ante referentes del sector privado, con el objetivo de analizar el impacto y las oportunidades que se abrirán para la economía local.
El encuentro reunió a representantes de cámaras empresariales y entidades vinculadas al sector forestal e industrial, en un contexto donde el gobierno busca fortalecer la articulación público-privada como motor de desarrollo. La apuesta no se limita a la instalación de una planta, sino que apunta a consolidar una cadena de valor integrada con fuerte participación de empresas correntinas.

Valdés remarcó que el proyecto requiere el compromiso del sector privado para aprovechar el potencial de la nueva industria. “El sector privado va a tener que generar sus propias inversiones para brindar servicios e insumos, y de ese modo aprovechar con empresas correntinas el impulso de esta nueva industria”, afirmó.
El impacto estimado alcanza los 13.000 puestos de trabajo directos e indirectos, lo que implica un efecto multiplicador sobre sectores como transporte, construcción, logística y hotelería. Este escenario posiciona a Corrientes como un actor relevante dentro del mapa forestal-industrial del país.
Desde el sector empresarial, la iniciativa fue valorada como un cambio estructural. Francisco Torres Cayman, de la Asociación Forestal Argentina, sostuvo que se trata de “un cambio de paradigma total”, y agregó que “no es solamente un proyecto para Corrientes; será el proyecto forestal-industrial más grande del país”. En la misma línea, Roberto Báez, presidente de Fecorr, destacó el alcance transversal de la inversión al afirmar que “esto nos compete a todos y nos va a dar trabajo a todos”.

Además del impacto económico, el proyecto pone el foco en el desarrollo del empleo calificado. El gobernador subrayó la necesidad de fortalecer la formación técnica y profesional para responder a la demanda de mano de obra especializada que requerirá la planta. Esta estrategia implica una articulación entre el Estado, el sistema educativo y el sector productivo.
Desde la empresa, el director del proyecto, Fernando Correa, explicó que uno de los objetivos es generar oportunidades laborales que permitan a los jóvenes desarrollarse en la provincia. “En un futuro no se tengan que ir y que tengan un puesto de trabajo de calidad en su provincia”, señaló.
Por su parte, la CEO de Arpulp, Alejandra Aranda, destacó que ya se trabaja en conjunto con instituciones educativas para preparar el capital humano necesario. “Ya estamos dialogando con el sector educativo para que puedan prepararse en función de las necesidades que va a tener una empresa de estas características”, indicó.
El proyecto también refuerza el posicionamiento de Corrientes dentro de la industria forestal argentina, un sector con fuerte potencial exportador y capacidad de generación de valor agregado. La instalación de la planta en Ituzaingó se enmarca en una estrategia más amplia de industrialización que busca aprovechar los recursos naturales de la provincia.
La participación de entidades como la Federación Económica de Corrientes, FECORR, APEFIC y AFOA refleja el respaldo del entramado empresarial a una iniciativa que apunta a transformar la matriz productiva local. La expectativa es que el desarrollo de esta industria genere un crecimiento sostenido, con impacto en múltiples sectores y en la calidad del empleo.