El inversor tecnológico Peter Thiel lidera una inversión inicial de 140 millones de dólares en la startup Panthalassa, una empresa que desarrolla centros de datos flotantes alimentados por la energía de las olas, con el objetivo de desplegar una red global de infraestructura digital en alta mar. El proyecto, reportado por el Financial Times, busca responder al creciente consumo energético de la inteligencia artificial mediante una solución sustentable, escalable y descentralizada.
La iniciativa se enmarca en un contexto de expansión acelerada de la demanda computacional, impulsada por el desarrollo de modelos de inteligencia artificial, cuya necesidad de energía supera cada vez más la capacidad de las redes eléctricas tradicionales. En este escenario, Panthalassa propone una alternativa innovadora: generar electricidad directamente en el océano y utilizarla en el mismo lugar para alimentar servidores, evitando la necesidad de transmisión a tierra firme.
El plan contempla una inversión total de hasta 1.000 millones de dólares para financiar la construcción y despliegue de estas plataformas flotantes, denominadas “nodos”, que operarán de manera autónoma en aguas abiertas. Cada uno de estos nodos está diseñado como una estructura de acero de 85 metros de altura, comparable con edificios emblemáticos, aunque con gran parte de su volumen sumergido.

El sistema desarrollado por Panthalassa utiliza el movimiento constante de las olas para generar electricidad a través de turbinas integradas. Esa energía se emplea directamente para alimentar servidores de inteligencia artificial alojados en compartimentos herméticos dentro de cada nodo. La refrigeración se realiza mediante agua de mar, lo que reduce costos y mejora la eficiencia energética.
“El futuro exige más capacidad de cómputo de la que podemos imaginar. Las soluciones extraterrestres ya no son ciencia ficción. Panthalassa ha abierto la frontera oceánica”, afirmó Peter Thiel en declaraciones recogidas por el Financial Times.
El enfoque de la empresa se diferencia de otros proyectos al no transmitir electricidad hacia la costa, sino consumirla en el mismo punto donde se genera. Esto elimina la necesidad de infraestructura de transmisión, reduce pérdidas energéticas y mejora la viabilidad económica del modelo.
Por su parte, el CEO y cofundador Garth Sheldon-Coulson explicó que la inversión permitirá escalar la planta piloto de fabricación y avanzar hacia la operación comercial. “La energía de las olas en mar abierto es de bajo costo, sostenible y abundante, y ahora tenemos la tecnología para hacerla accesible”, sostuvo.

Uno de los aspectos más innovadores es la capacidad de los nodos para desplazarse sin motores, aprovechando la dinámica natural del océano. El diseño del casco permite una propulsión pasiva, lo que reduce costos de mantenimiento y facilita su implementación en zonas remotas.
El proceso de instalación también es distintivo: los nodos se remolcan horizontalmente y luego se posicionan en forma vertical para comenzar a operar. Además, el sistema se conecta a través de la red satelital Starlink, lo que permite la transmisión de datos en tiempo real y garantiza conectividad global.
El proyecto ha captado el interés de inversores de alto perfil. Junto a Peter Thiel participan Marc Benioff, Max Levchin y John Doerr. El equipo también incluye especialistas provenientes de empresas como SpaceX, Tesla, Apple y Disney Imagineering, entre ellos Brian Moffat y Dan Place.

El proyecto pone el foco en la sostenibilidad ambiental. Los nodos no utilizan combustibles fósiles, no generan emisiones contaminantes y operan con sistemas de recirculación de agua. Además, la utilización de materiales abundantes como el acero permite una producción a gran escala con cadenas de suministro robustas.
“El sistema es extremadamente rápido de fabricar y las cadenas de suministro son muy robustas”, indicó Sheldon-Coulson.
El avance de Panthalassa refleja una tendencia creciente hacia soluciones energéticas innovadoras para sostener el crecimiento de la inteligencia artificial. La combinación de energía renovable, descentralización y operación en alta mar se presenta como una alternativa frente a las limitaciones actuales de infraestructura.
Según el Financial Times, la compañía avanza en su planta piloto en Estados Unidos y evalúa una futura expansión internacional, en línea con la creciente demanda global de capacidad de cómputo, un desarrollo que también fue replicado por Infobae en su cobertura reciente.