El campo argentino se consolidó como el principal generador de dólares durante los primeros dos años de gestión de Javier Milei, al aportar USD 64.965 millones en exportaciones agroindustriales entre 2024 y 2025. Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) muestran que el agro superó ampliamente tanto a Vaca Muerta como al canal financiero y al propio Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que continúa siendo la principal apuesta del Gobierno para atraer capitales de gran escala.
El relevamiento reflejó que, pese al impulso político y económico que el oficialismo le dio al RIGI, el flujo efectivo de dólares provenientes de ese esquema todavía se encuentra muy por debajo de las expectativas iniciales. Mientras el Gobierno busca acelerar proyectos con la idea de un “Super RIGI”, los sectores tradicionales de generación de divisas siguen sosteniendo el ingreso de moneda extranjera en la economía argentina.
Durante 2024, el complejo agroexportador aportó USD 31.099 millones, impulsado principalmente por la recuperación de la cosecha tras la sequía histórica de 2023. El complejo soja encabezó el ranking con USD 19.624 millones, seguido por el maíz con USD 7.263 millones, el trigo con USD 2.763 millones y el girasol con USD 1.449 millones.
En 2025, el sector volvió a mostrar fortaleza exportadora y elevó el ingreso anual a USD 33.866 millones. La soja volvió a ser el principal motor con USD 21.442 millones, mientras que el trigo y el girasol registraron importantes mejoras interanuales. El maíz, en cambio, mostró una leve caída respecto del año anterior.
La suma de ambos períodos dejó al agro como el principal sostén del ingreso de divisas en la gestión libertaria, en un contexto marcado por la necesidad oficial de fortalecer reservas y estabilizar el mercado cambiario.

El segundo gran proveedor de dólares fue el sector energético, con especial protagonismo de Vaca Muerta. El complejo petrolero y petroquímico aportó USD 22.174 millones entre 2024 y 2025, impulsado por el crecimiento de la producción de hidrocarburos no convencionales y la expansión de obras de infraestructura.
Según los datos oficiales, en 2024 el sector generó USD 10.402 millones, mientras que en 2025 el monto escaló hasta USD 11.772 millones. El crecimiento estuvo asociado al aumento de las exportaciones de petróleo, la ampliación de capacidad de transporte y la expectativa de nuevos proyectos vinculados al gas natural licuado (GNL).
Además, varios de los desarrollos energéticos más relevantes quedaron integrados dentro del esquema RIGI, lo que permitió ampliar el horizonte de inversiones previstas para los próximos años.
Entre las iniciativas más importantes aparece el proyecto de LNG encabezado por Southern Energy —integrado por empresas como YPF, PAE, Pampa Energía y Golar— en Río Negro, con una inversión estimada de USD 15.200 millones. También sobresalen el oleoducto VMOS y distintas iniciativas energéticas y mineras distribuidas en varias provincias.
Otro de los grandes canales de ingreso de dólares durante la gestión de Milei fue el mercado financiero. La reducción del riesgo país y la reapertura del crédito externo permitieron que provincias y grandes empresas accedieran nuevamente a financiamiento internacional.
De acuerdo con datos de la consultora Invecq, las emisiones provinciales superaron los USD 4.300 millones, mientras que las colocaciones corporativas mediante obligaciones negociables superaron los USD 28.000 millones. En conjunto, el canal financiero acumuló más de USD 32.300 millones en los primeros dos años de la administración libertaria.
El fenómeno reflejó una mejora en las condiciones financieras de la Argentina luego del cambio de gobierno y la aplicación del programa de ajuste fiscal impulsado por el Ministerio de Economía. Empresas energéticas, bancos y compañías industriales lideraron las emisiones privadas, mientras que varias provincias aprovecharon la compresión del riesgo soberano para refinanciar deuda y obtener fondos frescos.
En el mercado destacan especialmente las emisiones vinculadas a infraestructura energética, minería y obras estratégicas, sectores que concentran buena parte de las expectativas de crecimiento económico para los próximos años.

A pesar de ocupar el centro de la estrategia oficial para atraer inversiones, el RIGI todavía exhibe un nivel de ingresos concretos significativamente menor frente a otros sectores de la economía.
Según datos expuestos por el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, el flujo neto acumulado de dólares por proyectos aprobados bajo el régimen alcanzó apenas USD 762 millones hasta marzo de 2026.
El saldo bruto positivo llegó a USD 1.205 millones, aunque se registraron egresos por USD 452 millones, reduciendo el impacto neto efectivo.
Sin embargo, el volumen potencial del esquema es considerablemente mayor. El Gobierno informó que ya existen proyectos aprobados por USD 27.200 millones y más de USD 95.000 millones en evaluación. La expectativa oficial es que el nuevo esquema de beneficios acelere la ejecución de inversiones y permita transformar los anuncios en desembolsos concretos.
Entre las iniciativas aprobadas aparecen proyectos mineros como “Los Azules”, de McEwen Copper en San Juan, inversiones de Rio Tinto en litio y cobre, desarrollos solares en Mendoza y proyectos eólicos en Buenos Aires.
El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró recientemente que el Gobierno acelerará los procesos de aprobación. En declaraciones a la Televisión Pública afirmó que “varios proyectos más” podrían aprobarse en los próximos 30 días y anticipó inversiones adicionales de entre USD 30.000 y USD 40.000 millones.
La administración libertaria apuesta a que una profundización del régimen, conocida informalmente como “Super RIGI”, permita mejorar los incentivos fiscales y regulatorios para acelerar el ingreso de capitales extranjeros. Según publicó Infobae, mientras el oficialismo busca acelerar esos desembolsos, los números consolidados muestran que el agro continúa siendo el principal sostén de divisas de la economía argentina, seguido por la energía de Vaca Muerta y el financiamiento privado.