El INTA alertó por el impacto de las inundaciones en la ganadería y recomendó reducir la carga animal

Las lluvias extremas en Santa Fe y Chaco complican a los productores. Especialistas aconsejan priorizar el manejo sanitario y forrajero

El INTA alertó por el impacto de las inundaciones en la ganadería y recomendó reducir la carga animal
lunes 11 de mayo de 2026

Las intensas lluvias registradas en las últimas semanas en el norte de Santa Fe y el sur de Chaco agravaron la situación de numerosos establecimientos ganaderos y obligaron al INTA Reconquista a emitir una serie de recomendaciones para reducir pérdidas productivas y sanitarias frente al exceso hídrico. Técnicos del organismo advirtieron que el escenario podría extenderse durante los próximos meses debido al fenómeno climático de El Niño, por lo que pidieron ajustar la carga animal, reorganizar el pastoreo y reforzar las medidas sanitarias para sostener los rodeos en zonas afectadas.

El impacto de las precipitaciones fue especialmente severo en la región de los Bajos Submeridionales, donde en apenas unos días se acumularon entre 300 y 600 milímetros de lluvia, una cifra que representa cerca de la mitad del promedio anual histórico en algunas zonas. A esta situación se sumó el ingreso de agua proveniente desde Chaco y Santiago del Estero, lo que incrementó el nivel de anegamiento rural y complicó la circulación en caminos de tierra.

Según explicó Mario Basan Nickisch, especialista del INTA Reconquista, las consecuencias afectan tanto a zonas urbanas como rurales, aunque el mayor impacto se concentra sobre los sistemas ganaderos ubicados en áreas bajas e inundables.

“Los recientes excesos hídricos superficiales afectan directamente las áreas urbanas como rurales”, señaló el técnico del organismo, quien identificó a Villa Minetti, San Bernardo y Fortín Olmos entre las localidades más comprometidas por la situación climática.

Problemas de acceso y traslado de hacienda

Uno de los principales inconvenientes detectados por el INTA es el deterioro de los caminos rurales, que en muchos casos quedaron intransitables debido al agua acumulada. Esto dificulta el acceso a los establecimientos productivos, limita el movimiento de animales y complica el abastecimiento de insumos.

De acuerdo con el informe técnico difundido por el organismo, las inundaciones afectan especialmente a los campos ganaderos ubicados en zonas deprimidas, donde la falta de áreas secas obliga a trasladar la hacienda hacia sectores más altos.

“La falta de dormideros adecuados obliga a movilizar la hacienda, lo que requiere identificar y gestionar lugares aptos para su traslado”, explicó Basan Nickisch.

Frente a este panorama, los especialistas recomendaron planificar con anticipación las decisiones productivas y adaptar el manejo de los rodeos para evitar pérdidas mayores durante el otoño, invierno y primavera.

Ajustar la carga animal

Entre las principales medidas sugeridas aparece la necesidad de evaluar la situación particular de cada establecimiento y reducir la carga animal en escenarios críticos.

Desde el INTA remarcaron que resulta prioritario conservar las categorías consideradas estratégicas para la continuidad productiva, especialmente las vaquillonas de reposición y los vientres con mejores perspectivas reproductivas.

“Hay que priorizar las categorías más estratégicas, como vaquillonas de reposición y vientres con mejores perspectivas productivas, y avanzar en la venta de animales menos eficientes o de menor valor futuro”, sostuvo el especialista del INTA Reconquista.

En el caso de los toros en servicio, los técnicos recomendaron realizar controles específicos para evitar pérdidas reproductivas derivadas del estrés y las malas condiciones sanitarias.

También aconsejaron evaluar alternativas de manejo para categorías como terneros, novillos y vaquillas, entre ellas el destete precoz, la terminación a corral o incluso la venta anticipada de animales para reducir la presión sobre los campos afectados.

El desafío del pastoreo

Otro de los aspectos centrales señalados por los especialistas es el manejo del recurso forrajero en condiciones de alta humedad y anegamiento.

El INTA indicó que resulta fundamental conocer la disponibilidad real de pasto y proyectar el uso de los potreros de acuerdo con la evolución climática y el comportamiento del agua en cada establecimiento.

Entre las recomendaciones técnicas se incluyen diferir potreros, evitar la sobrecarga sobre pastizales naturales y subdividir lotes mediante alambrado eléctrico para facilitar la rotación de animales.

Además, los técnicos insistieron en la importancia de contar con reservas forrajeras suficientes o planificar con tiempo la compra y confección de suplementos para enfrentar los meses más críticos.

“En este contexto es necesario contar con reservas forrajeras o planificar su compra o confección, especialmente de cara al otoño”, señaló Basan Nickisch.

La situación genera preocupación en productores del norte santafesino, donde los excesos hídricos afectan no solo la disponibilidad de forraje sino también la capacidad operativa de los establecimientos.

Riesgo sanitario elevado

Las condiciones de humedad extrema también incrementan los riesgos sanitarios para el rodeo bovino. Desde el área de ganadería del INTA Reconquista advirtieron que la proliferación de enfermedades vinculadas a ambientes húmedos puede generar pérdidas importantes si no se toman medidas preventivas.

“En estas condiciones, el riesgo sanitario es muy alto”, alertó el especialista.

Entre las enfermedades que requieren especial monitoreo mencionaron la leptospirosis, el carbunclo y el pietín, patologías que suelen expandirse rápidamente en ambientes anegados y con alta concentración animal.

Por ese motivo, el organismo recomendó reforzar los planes de vacunación, realizar controles periódicos sobre el estado sanitario del rodeo y mantener en condiciones las instalaciones rurales para facilitar tratamientos y movimientos de animales.

También sugirieron extremar los cuidados en sistemas de encierre a corral, donde el barro y la humedad pueden aumentar el estrés y favorecer la aparición de enfermedades.

Recomendaciones para el encierre

En los casos donde los productores opten por encerrar hacienda en corrales, el INTA recomendó garantizar superficies adecuadas para minimizar problemas sanitarios y mejorar el bienestar animal.

Según Basan Nickisch, es necesario disponer de al menos ocho metros cuadrados por animal, de los cuales cinco deben permanecer secos para ser utilizados como dormidero.

Además, el organismo destacó la importancia de asegurar acceso permanente a agua y comederos, así como evitar cambios bruscos en la dieta para disminuir situaciones de estrés.

Los especialistas remarcaron que cada establecimiento debe adaptar las recomendaciones según sus condiciones particulares, ya que la diversidad de ambientes del norte santafesino obliga a implementar estrategias diferenciadas.

En paralelo, insistieron en la necesidad de monitorear permanentemente los pronósticos climáticos para anticipar decisiones y acelerar la recuperación productiva una vez que disminuyan los excesos hídricos.

La emergencia hídrica vuelve así a poner en evidencia la vulnerabilidad de los sistemas ganaderos frente a eventos climáticos extremos y la necesidad de fortalecer herramientas de planificación, infraestructura y manejo para reducir el impacto sobre la producción.

 



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