Ganadería de precisión: por qué los expertos cuestionan el uso del término “hembras funcionales”

Especialistas advierten que los criterios subjetivos limitan el progreso genético y proponen medir rasgos concretos para mejorar productividad y fertilidad

Ganadería de precisión: por qué los expertos cuestionan el uso del término “hembras funcionales”
miércoles 13 de mayo de 2026

La discusión sobre cómo definir y seleccionar animales más eficientes volvió a instalarse en la ganadería bovina argentina luego de que especialistas del sector advirtieran sobre el uso excesivamente amplio del concepto de “hembras funcionales”, un término frecuente en la cría vacuna pero que, según técnicos y genetistas, puede generar interpretaciones subjetivas y limitar el avance del mejoramiento genético en los rodeos.

El planteo fue desarrollado por Federico Krause, gerente de Salud y Genética Animal de Caldenes Agropecuaria, en un análisis difundido por TodoAgro, donde sostuvo que la funcionalidad de una vaca debe medirse a partir de indicadores concretos y no únicamente mediante apreciaciones generales o visuales.

El debate adquiere relevancia en un contexto donde la ganadería de precisión y el uso de herramientas genéticas ganan protagonismo dentro de los sistemas productivos. La posibilidad de seleccionar animales más fértiles, eficientes y adaptados al ambiente aparece hoy como uno de los principales desafíos para mejorar la rentabilidad de los rodeos.

Según explicó Krause, uno de los errores más frecuentes en la producción bovina es utilizar conceptos generales sin definir claramente qué características incluyen. En ese sentido, señaló que el término “hembra funcional” suele tener una valoración positiva, aunque muchas veces carece de parámetros objetivos que permitan transformarlo en una herramienta concreta de selección.

Para los especialistas, el problema principal es que las definiciones ambiguas dificultan la identificación de animales superiores dentro del rodeo. Sin criterios medibles, las vacas de alto desempeño pueden quedar mezcladas con el promedio del plantel, reduciendo la posibilidad de acelerar el progreso genético.

En la actualidad, la genética bovina dispone de múltiples herramientas para medir rasgos específicos asociados a fertilidad, productividad y adaptación ambiental. Entre ellas aparecen los DEPs —Diferencias Esperadas en la Progenie—, indicadores utilizados para estimar el comportamiento genético de un animal en características puntuales.

Krause explicó que, en lugar de utilizar categorías subjetivas, los productores deberían enfocarse en atributos concretos que definen la funcionalidad de una hembra dentro de un sistema productivo determinado.

Uno de los aspectos centrales es la facilidad de parto, un rasgo clave para reducir pérdidas y minimizar intervenciones durante el nacimiento de los terneros. Las vacas que paren sin complicaciones suelen mantenerse más tiempo dentro del rodeo y presentan mejores índices reproductivos.

Ganadería de precisión: por qué los expertos cuestionan el uso del término “hembras funcionales”

Otro factor considerado fundamental es la eficiencia reproductiva. Las hembras capaces de sostener intervalos de parto regulares y criar terneros sanos hasta el destete representan uno de los pilares de la rentabilidad ganadera.

También aparece como variable estratégica la producción de leche, directamente vinculada con el desarrollo del ternero y el peso alcanzado al destete. En este punto, los especialistas recomiendan seleccionar reproductores con DEPs confiables para leche y crecimiento temprano.

El tamaño corporal y el patrón de crecimiento de las vacas constituyen otro componente importante dentro de los sistemas ganaderos modernos. Los técnicos sostienen que no siempre los animales de mayor tamaño resultan los más eficientes, especialmente en ambientes donde la disponibilidad de recursos forrajeros es limitada.

“La adaptación al ambiente es clave para sostener la productividad a largo plazo”, remarcan los especialistas vinculados al mejoramiento genético.

En ese contexto, la selección de vacas funcionales debe contemplar no sólo el potencial productivo sino también la capacidad del animal para mantenerse eficiente dentro de las condiciones específicas de cada establecimiento.

El análisis también pone el foco sobre la necesidad de profesionalizar los criterios de selección ganadera. Durante años, gran parte de las decisiones reproductivas estuvieron influenciadas por observaciones visuales o apreciaciones subjetivas, mientras que hoy las herramientas tecnológicas permiten tomar decisiones basadas en información objetiva.

La incorporación de genética de precisión, registros productivos y evaluaciones reproductivas forma parte de una transformación más amplia que atraviesa a la ganadería argentina y mundial. El objetivo es lograr rodeos más eficientes, resilientes y adaptados a los desafíos económicos y ambientales actuales.

Krause advirtió además que el uso indiscriminado de conceptos generales puede generar confusión entre productores y retrasar mejoras concretas dentro de los programas de selección.

“Es importante desglosar las descripciones subjetivas en características específicas y medibles”, señaló el especialista en el artículo publicado por TodoAgro.

Para los técnicos, la clave está en definir objetivos productivos claros y seleccionar animales que respondan a esas metas. Un rodeo orientado a ambientes pastoriles extensivos, por ejemplo, requerirá atributos distintos a los de un sistema intensivo o de alta suplementación.

En paralelo, el avance de la genética aplicada también modifica la forma en que los productores evalúan rentabilidad. Hoy, características como longevidad, fertilidad y adaptación ambiental adquieren tanta importancia como los indicadores tradicionales de crecimiento o peso final.

El desarrollo de rodeos más eficientes aparece además como una necesidad frente al aumento de costos y la creciente presión por mejorar la sustentabilidad de la producción ganadera.

La posibilidad de identificar tempranamente animales superiores y multiplicar esos rasgos dentro del rodeo permite optimizar recursos y aumentar la productividad sin necesidad de expandir la superficie productiva.

En ese escenario, los especialistas coinciden en que el futuro de la ganadería estará cada vez más ligado a la utilización de datos objetivos y criterios técnicos de selección.

La discusión sobre qué significa realmente una “hembra funcional” refleja así un cambio de paradigma dentro del sector bovino: pasar de las definiciones generales a decisiones basadas en información medible, orientadas a construir rodeos más productivos, rentables y adaptados a cada sistema de producción.

 



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