La campaña agrícola 2026/27 comenzó con señales mixtas para los productores argentinos. Mientras el trigo enfrenta márgenes ajustados y dudas sobre el área de siembra, el maíz muestra fundamentos más sólidos por el crecimiento del consumo interno y la soja obliga a mirar con mayor atención el mercado de Chicago. Así lo analizó el especialista en mercados agrícolas Enrique Erize, según informó Bichos de Campo.
El analista sostuvo que el escenario para el trigo “todavía es muy confuso y complicado”, principalmente por el fuerte impacto del costo de los fertilizantes sobre la rentabilidad. Según explicó, los actuales precios de la urea dejan márgenes muy ajustados y obligan a proyectar rindes elevados para alcanzar niveles razonables de equilibrio económico.
“Los números dan muy ajustados con estos precios de la urea. Para llegar a un nivel razonable de paridad tiene que estar arriba de 4.000 y pico de kilos, lo cual es un horizonte complicado. Me parece que va a haber una caída del área respecto a lo que se pensaba”, afirmó Erize.
La advertencia coincide con estimaciones privadas que proyectan una reducción de superficie sembrada respecto de la campaña pasada. El especialista indicó que en el norte del país todavía existe entusiasmo por los buenos resultados obtenidos en el último ciclo, pero en el sur bonaerense predomina la cautela.
“Hay mucha gente dudando porque ahora parece que hay novedades de que la guerra se puede terminar, entonces los fertilizantes pueden caer y todavía tienen tiempo para sembrar en julio”, señaló.
Erize también se refirió a los problemas de calidad registrados en la última cosecha triguera. Para el analista, el fenómeno estuvo directamente relacionado con los altos niveles de producción obtenidos.
“Los grandes rindes vienen acompañados de baja calidad”, resumió.
En ese sentido, recordó que Argentina logró vender trigo a valores muy competitivos durante los primeros meses de comercialización. “Hubo países que nunca compraron trigo argentino y millones compraron porque era más barato que el maíz como forraje”, explicó.
A pesar de las dificultades, el especialista cree que todavía existe margen para mejoras de precios en el cereal. Según indicó, Brasil aún debe importar un volumen importante y eso podría sostener la demanda regional.
“Brasil se quedó dormido y tiene que comprar cuatro millones y medio de toneladas. El 70% del trigo que falta vender es para Brasil y estamos en mayo”, advirtió.
Por eso recomendó cautela comercial para quienes todavía conservan mercadería. “El que tiene trigo disponible yo hoy esperaría porque me parece que los precios todavía pueden subir”, sostuvo.
Otro de los puntos señalados por Erize fueron las diferencias entre los precios FOB oficiales y las paridades reales del mercado. Según explicó, los valores actuales no reflejan plenamente las condiciones comerciales.
“El FOB que publica la Secretaría no explica los precios que están pagando. Si el FOB está 15 dólares por debajo de la paridad, no corresponde”, afirmó.
En paralelo, el analista observó señales positivas para el mercado internacional del trigo debido a problemas climáticos en algunos de los principales países productores. “La Unión Europea está con seca tremenda, Australia viene mal y el trigo duro de invierno en Estados Unidos también”, detalló.
Respecto del maíz, Erize consideró que el principal sostén del mercado no pasa por las exportaciones sino por el crecimiento sostenido del consumo interno argentino. Según explicó, la demanda de sectores vinculados a la producción de carnes y lácteos está generando una fuerte absorción del cereal.
“Los exportadores tienen comprados 10 millones de toneladas más de lo que tienen vendido al exterior”, señaló.
Para el especialista, detrás de ese movimiento aparecen industrias como pollos, feedlots, tambos y producción porcina, que continúan mostrando buenos márgenes de transformación.
“Pollos, feedlots, tambos, chanchos, convertidos en carne o leche, sigue siendo un gran negocio”, indicó.
En soja, en tanto, Erize recomendó a los productores profundizar el uso de herramientas financieras vinculadas a Chicago para mejorar estrategias de cobertura.
“La soja local prácticamente no se movió, pero Chicago subió 40 o 50 dólares. El que hizo cobertura en Chicago la pegó”, aseguró.
El analista sostuvo que el mercado argentino deberá acostumbrarse a combinar operaciones físicas con estrategias financieras internacionales. Sin embargo, advirtió que Brasil continúa siendo un factor central para entender la dinámica global de la oleaginosa.
“Entre Chicago y nosotros está Brasil. Estados Unidos tiene un problema de stock, pero Brasil tiene 180 millones de toneladas”, concluyó.