El Gobierno nacional ratificó su estrategia para profundizar la desregulación del sector energético y avanzar con nuevos incentivos destinados a acelerar inversiones en Vaca Muerta, ampliar proyectos de infraestructura y abrir el camino hacia industrias emergentes vinculadas a recursos estratégicos. Durante las 13° Jornadas de Energía realizadas este martes en Neuquén, el secretario de Coordinación de Energía y Minería de la Nación, Daniel González, presentó los principales lineamientos de la política oficial y confirmó el diseño de un nuevo esquema conocido informalmente como “Super RIGI”, una herramienta que buscará potenciar actividades aún inexistentes o de escaso desarrollo en el país.
La exposición del funcionario se dio en el marco del panel “Energía que exporta futuro: visión país”, realizado en el Centro de Convenciones y Exposiciones Domuyo, donde empresarios, ejecutivos y referentes del sector analizaron el futuro energético argentino y el potencial exportador de los desarrollos no convencionales.
Según detalló González durante el encuentro organizado por Diario Rio Negro, la estrategia oficial busca reducir progresivamente el peso del Estado dentro del funcionamiento energético y consolidar un modelo donde el sector privado tenga un rol central en la toma de decisiones y en la asignación de recursos.

“El objetivo es normalizar esta maraña de cosas a la que estábamos acostumbrados. Queremos dar espacio, que el sector privado fluya y el Estado se corra del medio; el privado es más eficiente porque es su plata la que está en juego”, sostuvo el funcionario durante su intervención.
Las declaraciones se produjeron en un momento de fuerte expectativa sobre el futuro de Vaca Muerta, que concentra una parte significativa de las proyecciones energéticas argentinas y aparece como uno de los principales motores para incrementar exportaciones y captar inversiones de gran escala.
Uno de los anuncios más relevantes estuvo vinculado a la ampliación del alcance del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). González sostuvo que el Gobierno considera a esa herramienta como una “historia de éxito” y señaló que ya existen proyectos aprobados y otros en distintas etapas de evaluación.
Dentro de ese esquema, el Ejecutivo resolvió incorporar beneficios específicos para el segmento upstream, una decisión orientada a mejorar la competitividad de áreas con menor rentabilidad inicial y acelerar desarrollos productivos.
La medida surgió luego de una recorrida realizada por funcionarios nacionales en la región patagónica junto al ministro de Economía, Luis Caputo, donde analizaron las necesidades de inversión y los obstáculos existentes para nuevos emprendimientos energéticos.
La intención oficial es ampliar el ritmo de desarrollo de los recursos no convencionales y evitar que ciertos proyectos queden relegados por costos o condiciones de mercado.
No obstante, el anuncio que despertó mayor interés fue la confirmación de que el Gobierno avanza en un nuevo régimen de promoción complementario al actual RIGI.

La iniciativa, aún en elaboración, estará dirigida a proyectos vinculados con la industrialización de recursos naturales y al desarrollo de actividades consideradas estratégicas para las próximas décadas.
Entre los sectores mencionados aparecen los minerales críticos, el hidrógeno verde y otras industrias que hoy presentan una escala limitada dentro de la estructura productiva nacional.
A diferencia del esquema vigente, González aclaró que este régimen no alcanzará a actividades tradicionales como el petróleo, el gas o la minería convencional.
El proyecto prevé condiciones más amplias que el modelo actual. Entre los beneficios analizados figuran plazos más extensos, incentivos fiscales reforzados y la eliminación de aranceles de importación en horizontes de mediano y largo plazo.
También incluiría exigencias específicas para provincias y municipios que pretendan recibir inversiones bajo ese marco.
En ese sentido, González señaló que la adhesión de las jurisdicciones será una condición obligatoria y sostuvo que el esquema requiere compromisos coordinados entre los distintos niveles del Estado.
“No tiene sentido que Nación resigne recursos si la provincia o el municipio aplican tasas extorsivas”, afirmó durante la exposición.
Otro tramo importante de la presentación estuvo dedicado a las políticas energéticas vinculadas al abastecimiento interno y a los subsidios.
El funcionario explicó que el Gobierno mantiene la participación de Enarsa en la compra de cargamentos de Gas Natural Licuado (GNL) para cubrir la demanda estacional, aunque remarcó que se amplió la participación privada en los procesos de licitación.
La intención oficial es que industrias y generadoras intervengan en el mercado y contribuyan a establecer valores alineados con costos reales.
“El consumidor residencial, industrial y los generadores tienen que entender el costo real de la energía para tomar mejores decisiones”, expresó.
Respecto de los subsidios, González señaló que el objetivo es avanzar hacia un esquema más focalizado y anticipó cambios sobre el régimen de Zona Fría, cuya ampliación fue cuestionada por la administración nacional.
Según explicó, el sistema actual presenta desequilibrios financieros y el objetivo oficial es volver gradualmente a un esquema más restringido y concentrado en sectores considerados prioritarios.
Las definiciones expuestas en Neuquén reflejan la intención del Gobierno de combinar desregulación, apertura a capitales privados y nuevas herramientas de promoción para consolidar el crecimiento energético. Mientras Vaca Muerta continúa ampliando su peso dentro de la matriz económica argentina, el foco oficial apunta ahora a transformar esa expansión en una plataforma capaz de impulsar nuevas cadenas industriales y posicionar al país como un futuro proveedor global de energía y recursos estratégicos.