Una ejecutiva argentina fue elegida para conducir por primera vez la Federación Internacional de Semillas (ISF), un hecho histórico para el sector agroindustrial global. La designación de Lorena Basso se confirmó durante el Congreso Mundial de Semillas realizado esta semana en Lisboa, Portugal, donde más de 1.300 referentes de la industria de más de 80 países debatieron sobre innovación, producción y desafíos futuros. La relevancia del nombramiento radica en que se trata de la primera mujer en asumir la presidencia de una entidad centenaria que representa a la industria semillera internacional desde 1924.
La llegada de Basso al máximo cargo de la organización marca un doble hito: por un lado, rompe una barrera histórica de representación de género dentro del sector y, por otro, posiciona a la industria semillera argentina en un espacio central de discusión a escala internacional.
Hasta ahora, la empresaria se desempeñaba como vicepresidenta de la entidad. Su recorrido dentro de la ISF fue progresivo: anteriormente ocupó la segunda vicepresidencia y consolidó una trayectoria que la llevó a convertirse en una figura de referencia dentro del ámbito semillero global. En su nueva función sucede al empresario indio Arthur Santosh Attavar.
Desde la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) destacaron la trascendencia de la designación y remarcaron que se trata de una oportunidad para fortalecer la presencia del país en los principales debates internacionales vinculados con el desarrollo agrícola y alimentario.
Basso también cuenta con experiencia en la conducción institucional a nivel local. Referente de una empresa familiar argentina de tercera generación, tuvo una participación destacada al frente de la ASA entre 2019 y 2023, período en el que impulsó temas vinculados con innovación, competitividad y desarrollo tecnológico.
Tras asumir su nuevo cargo, la dirigente expresó la dimensión personal y colectiva del momento. “Ser la primera mujer en desempeñarse como Presidenta de ISF significa muchísimo para mí. Este momento no es solamente mío: representa también el apoyo y la confianza de muchas personas de Argentina, de América Latina y de toda una industria que me acompañó a lo largo del camino”, señaló.

El Congreso Mundial de Semillas se desarrolló bajo el lema "Seed is Life" ("La semilla es vida") y funcionó como una plataforma de intercambio para representantes empresariales, especialistas y organizaciones vinculadas al desarrollo agrícola.
Durante el encuentro, uno de los principales focos estuvo puesto en la necesidad de impulsar nuevas variedades adaptadas al cambio climático y fortalecer las herramientas tecnológicas destinadas al mejoramiento vegetal.
En ese contexto, especialistas coincidieron en que tecnologías como la biotecnología, la edición génica, la inteligencia artificial, el análisis de datos y los métodos tradicionales de mejoramiento aparecen como herramientas estratégicas para incrementar rendimientos, elevar estándares sanitarios y mejorar la calidad de los productos.
La agenda también incorporó preocupaciones vinculadas al escenario internacional. Las tensiones geopolíticas y los conflictos globales fueron identificados como factores con impacto directo sobre la producción agrícola, especialmente en aspectos relacionados con los costos, los insumos y la logística.
En su discurso, Basso remarcó el rol estructural que tiene la actividad semillera para el futuro de la alimentación. “Estamos aquí porque creemos que las semillas importan. Nuestro trabajo tiene impacto en los productores, en los sistemas alimentarios, en la innovación, en la resiliencia climática y en las futuras generaciones”, sostuvo.
Y agregó una definición que sintetizó el espíritu del encuentro: “Porque, al final, todo puede resumirse en tres palabras: la semilla es vida”.
La ISF, una organización internacional sin fines de lucro, tiene como objetivo representar los intereses de la industria semillera mundial y promover marcos regulatorios orientados a la innovación, el comercio internacional y el acceso a nuevas tecnologías agrícolas.