Las exportaciones de El Salvador registraron un crecimiento del 5% entre enero y abril de 2026, según datos del Banco Central de Reserva (BCR), alcanzando USD 2.247,8 millones y consolidando una mejora en el comercio exterior, aunque insuficiente para evitar la ampliación del déficit comercial en el mismo período, en un contexto de mayor dinamismo de la actividad externa del país.
De acuerdo con el informe oficial, el nivel exportado representa el mayor dinamismo desde 2023, cuando el país había alcanzado USD 2.260,7 millones. El avance interanual frente a 2025 fue del 5%, tras dos años de estancamiento relativo en el sector exportador salvadoreño.
El crecimiento estuvo impulsado principalmente por productos del sector textil y agroindustrial, con destaque en camisetas y t-shirts de punto (USD 151 millones), azúcar de caña o remolacha (USD 150,3 millones) y suéteres de punto (USD 130,3 millones), que explicaron gran parte del repunte de las ventas externas durante el período analizado.

Sin embargo, el informe del BCR advierte que el aumento exportador no logró compensar el fuerte incremento de las importaciones, que alcanzaron USD 5.950 millones entre enero y abril de 2026, ampliando la brecha externa y presionando la balanza de pagos del país en un escenario de mayor demanda de bienes del exterior.
El déficit comercial acumulado se ubicó en USD 3.702,2 millones, por encima de los USD 3.480,6 millones del mismo período de 2025, lo que evidencia un deterioro del saldo externo explicado por el mayor ritmo de compras internacionales y la persistencia de una estructura productiva dependiente del exterior.
Entre los principales productos importados se destacan los aceites de petróleo o de mineral bituminoso, los medicamentos y los vehículos de carga, lo que refleja la alta dependencia de insumos energéticos, bienes intermedios y bienes de capital para el funcionamiento de la economía.
La estructura del comercio exterior salvadoreño mantiene una concentración en textiles y agroindustria por el lado exportador, mientras que las importaciones están dominadas por combustibles, insumos industriales y bienes de capital. Este esquema refuerza la persistencia de un déficit estructural que se mantiene incluso en períodos de recuperación de las ventas externas.

De cara a los próximos meses, el principal desafío será diversificar la canasta exportadora, aumentar el valor agregado de la producción local y reducir la dependencia de importaciones estratégicas, con el objetivo de mejorar la sostenibilidad de la balanza comercial en un contexto internacional aún volátil.
El desempeño del primer cuatrimestre muestra que, si bien las exportaciones de El Salvador lograron recuperar dinamismo, la estructura productiva continúa condicionando el resultado externo. El mayor crecimiento de las importaciones terminó por neutralizar parte del avance exportador y profundizó el desequilibrio comercial.
Según un análisis difundido por Infobae, la evolución reciente del comercio exterior salvadoreño refleja una recuperación parcial del sector exportador, aunque todavía insuficiente para revertir la tendencia estructural del déficit comercial en la economía del país.