A un año de la adquisición de Mercedes-Benz Argentina por parte de Prestige Auto, la compañía atraviesa una etapa de expansión que combina crecimiento comercial, nuevos proyectos industriales y una estrategia enfocada en fortalecer la relación con los clientes. En ese contexto, el presidente de la empresa, Daniel Herrero, confirmó que la firma analiza una inversión de entre US$ 300 millones y US$ 400 millones para incrementar la producción de la van Sprinter fabricada en el país y reveló que la reciente alianza con Geely podría abrir la puerta a futuros negocios más allá de la llegada de la marca smart.
La compañía logró posicionarse como líder del mercado premium argentino durante el último año, con cerca de 1.500 unidades comercializadas, en un escenario que mostró una desaceleración en los patentamientos durante los primeros meses de 2026. Pese a ese contexto, Herrero sostuvo que la empresa mantiene una participación cercana al 40% del segmento premium, impulsada por una estrategia comercial que incluyó el congelamiento de precios y una fuerte apuesta por la competitividad.

Según explicó el ejecutivo, el comportamiento del mercado estuvo condicionado por diversos factores. Por un lado, las elevadas tasas de financiamiento limitaron el acceso al crédito. Por otro, la eliminación del denominado impuesto interno para determinados vehículos generó expectativas de nuevas reducciones de precios entre los consumidores, lo que llevó a muchos compradores a postergar decisiones de adquisición.
Uno de los ejes centrales de la estrategia de Prestige Auto pasa por la expansión de la producción nacional de Sprinter. Actualmente, la planta ubicada en Virrey del Pino incrementó su volumen desde las 14.000 unidades anuales históricas hasta las 20.000 previstas para este año. La proyección para 2026 es alcanzar las 25.000 unidades.
El siguiente paso podría ser mucho más ambicioso. La compañía evalúa realizar una inversión multimillonaria que permitiría elevar la capacidad productiva hasta aproximadamente 40.000 unidades anuales. La decisión dependerá, en gran medida, de la evolución de la demanda internacional y de las definiciones de la casa matriz alemana sobre la continuidad de los modelos con motorización convencional.

La estrategia industrial de Mercedes-Benz Argentina se apoya cada vez más en la expansión de las exportaciones. En ese sentido, la compañía ya comenzó a enviar unidades a Kenia para realizar pruebas logísticas y avanzar en la homologación de productos destinados al mercado de África.
Al mismo tiempo, la empresa mantiene negociaciones para ingresar al mercado de Estados Unidos, un objetivo que requerirá procesos regulatorios y de homologación más exigentes. De concretarse ambos proyectos, las exportaciones podrían sumar varios miles de unidades adicionales por año y fortalecer la actividad de la planta bonaerense.
Frente al avance de las automotrices asiáticas, Herrero considera que la principal ventaja competitiva de Mercedes-Benz no estará exclusivamente en el precio. El ejecutivo aseguró que "la batalla con la competencia se da con servicio y relación cliente-marca", una definición que resume la estrategia de la compañía frente a la creciente presencia de fabricantes chinos.
La empresa apuesta a una sólida estructura de posventa, soporte técnico especializado y capacidad de respuesta rápida para sectores estratégicos como la minería, la energía y el transporte corporativo.

Otro de los anuncios destacados es el lanzamiento oficial de la marca smart en Argentina. La automotriz comercializará toda la gama de vehículos de la marca, incluyendo las versiones Brabus, a través de la red de concesionarios de Mercedes-Benz.
Herrero explicó que smart ocupará un posicionamiento orientado al segmento de vehículos eléctricos premium, con una estrategia enfocada en la construcción de una propuesta diferencial dentro del mercado de la movilidad eléctrica.
La llegada de smart requirió negociaciones directas con Geely, grupo chino que comparte la propiedad de la marca junto a Mercedes-Benz. Ese vínculo, según reconoció el directivo, podría transformarse en una plataforma para futuros proyectos conjuntos dentro de la industria automotriz global.